spot_img

La ciudad que merecemos empieza aquí

Más Leídas

- Publicidad -

Por: MARIANO CASAS •

En los últimos años he tenido la oportunidad de conversar con personas de distintas colonias de Zacatecas. En esas charlas, que muchas veces empiezan hablando de un problema cotidiano, suele aparecer algo que se repite con sorprendente frecuencia: la dificultad para relacionarse con un mundo que se volvió digital demasiado rápido.

- Publicidad -

No se trata de edad ni de falta de interés. He visto adultos mayores con teléfonos inteligentes sin poder pedir una cita médica, madres de familia que no pueden realizar un trámite escolar, trabajadores que temen ser engañados por mensajes falsos, y jóvenes que usan redes sociales todos los días, pero no saben distinguir información confiable de la que no lo es. Todos tienen acceso a la tecnología, pero no necesariamente al conocimiento para usarla con seguridad.

Ahí comprendí que el problema no era tecnológico, sino social.

Vivimos una época en la que cada vez más aspectos de la vida cotidiana dependen de una pantalla: servicios públicos, educación, salud, comunicación institucional. Sin embargo, el acompañamiento para aprender a usar estas herramientas prácticamente no existe. La consecuencia es silenciosa pero profunda: una nueva forma de desigualdad. Personas conectadas, pero excluidas.

Este fenómeno no es exclusivo de Zacatecas. En el mundo ya se discute bajo un concepto llamado Sociedad 5.0, propuesto en Japón para describir una etapa donde la tecnología deja de ser un privilegio técnico y se convierte en una herramienta social. La diferencia es importante: no basta con digitalizar servicios, es necesario enseñar a la población a utilizarlos para mejorar su vida diaria.

El verdadero desarrollo no consiste en tener plataformas más modernas, sino en que las personas puedan aprovecharlas.

En varios países las universidades han asumido un papel distinto: ya no sólo forma profesionistas, también acompañan comunidades. El conocimiento deja de quedarse en las aulas y se convierte en una herramienta compartida. Esa lógica —la educación como vínculo social— ha demostrado mejorar la convivencia, prevenir riesgos y fortalecer la participación ciudadana.

A partir de esa reflexión, y del intercambio de ideas con estudiantes comprometidos con su entorno, decidimos impulsar desde la Universidad Autónoma de Zacatecas un modelo de acompañamiento comunitario.

Así nace Casas Seguras.

No como un curso tradicional ni como un programa asistencial, sino como un espacio donde vecinos y universitarios comparten conocimiento práctico para enfrentar los desafíos de la vida actual. La intención no es enseñar tecnología por sí misma, sino generar autonomía: que las personas puedan tomar decisiones informadas, resolver situaciones cotidianas y convivir con mayor confianza en un entorno cada vez más digital.

La seguridad, entendida de manera amplia, también depende de información, organización y comunidad.

Cuando la gente entiende, participa.

Cuando participa, se cuida.

Y cuando se cuida, mejora su entorno.

Casas Seguras busca exactamente eso: reducir la incertidumbre, fortalecer la convivencia y evitar que alguien quede fuera de un mundo que avanza. Cada colonia podrá adaptarlo a su realidad, porque no es un modelo cerrado, es un proceso colectivo.

El proyecto comienza a implementarse desde esta semana y representa también una señal positiva dentro de la Universidad Autónoma de Zacatecas: la posibilidad de impulsar iniciativas que vinculen el conocimiento con la realidad social y que formen estudiantes más sensibles ante los problemas de su comunidad. Cuando la universidad escucha y actúa, se convierte en una verdadera fortaleza pública.

Creo profundamente que el futuro no se construye solo con infraestructura ni con aplicaciones, sino con personas capaces de usarlas.

Porque al final, una ciudad no cambia cuando llega la tecnología… cambia cuando el conocimiento empieza a compartirse entre todos.

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -