spot_img

Ayuda humanitaria entre los individuos como entre las naciones

Más Leídas

- Publicidad -

Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

Nadie parece saber los motivos por los cuales Donald Trump no juramentó ante la biblia su cargo como presidente de los Estados Unidos, a pesar de que su esposa Melania tenía sobre sus manos dos ejemplares de la misma (una de la abuela del presidente y otra que usó Abraham Lincoln en 1861). Cierto, la Constitución de EEUU no obliga hacerlo ante el texto religioso. Desde el 30 de abril de 1789, con la juramentación de George Washington, se estableció esa tradición. Y los usos y costumbres se constituyen en reglas sociales de observancia obligatoria.

- Publicidad -

En la Constitución de EEUU, también en la biblia, hay preceptos que contravienen el discurso, comportamiento y práctica pública del presidente gringo. Como los Proverbios 22:22 (“No robes al pobre, porque es pobre; ni oprimas en la puerta al afligido”) y 22:23 (“Porque Dios juzgará la causa de ellos, y despojará el alma de aquellos que los despojen”). 

Visto a la luz de la ciencia económica, la explotación a los trabajadores es una forma de apropiación (robo, no legislado como tal) de la producción ajena. Pero hay otros robos cínicos y flagrantes, como el de apropiarse de barcos petroleros de Venezuela. También hay intensiones diabólicas como el de hacerse de todo el petróleo venezolano, de los mantos acuíferos de agua dulce, de minerales como el Cobalto y las llamadas “tierras raras”.

Para quienes creen ser “muy religiosos”, la congruencia los llama a “no robar al pobre, porque es pobre”; ni siquiera al rico porque es rico, aunque la ciencia demuestra que su riqueza no es producto de la buena administración, de su actitud emprendedora o del ahorro, como pregona el criminal fiscal Salinas Pliego, sino producto de la acumulación, por generaciones, de todo tipo de riqueza producida por otros, la usura financiera, la especulación, el tráfico de influencia, la corrupción y la evasión fiscal.

Pero también llama a que “…ni oprimas en la puerta al afligido” (otras traducciones dicen: “…ni quebrantes en la puerta al afligido”) que claramente es una convocatoria a no aplicar ningún tipo de violencia o fuerza para provocar mayor sufrimiento a quien, de por sí, ya sufre. Al contrario, en varios pasajes podemos encontrar testimonios religiosos de compasión y solidaridad como valores humanos universales.

Los bloqueos económicos, presión política, campañas mediáticas desprestigiadoras (como narcogobierno y “cártel de los soles”) y el uso de medidas de intervencionismo militar, tan acostumbradas por los gobiernos de USA, dan testimonio de que juramentar ante la biblia no los transforma en ángeles salvadores, justicieros y cargados de bondad. Eso es blasfemia, propaganda, ideología y discurso imperial engaña bobos. 

Tratándose del imperio de Estados Unidos, decida la agresión a otra nación más débil, han de engañar que la preocupación es por la protección de la seguridad nacional o su “bondad” de llevar bienestar, trabajo y democracia. Igual hicieron los europeos al conquistar, invadir militar y por asentamiento a América. En los primeros años de 1,500, hasta la fecha, la narración colonialista y eurocéntrica sostiene que llegaron de oriente a civilizar a pueblos “salvajes”. Los hechos históricos demuestran que los salvajes resultaron ser otros. En el pasado, como ahora, el verdadero móvil de sus actos invasores ha sido la codicia.

Benito Juárez, de origen zapoteca, al referirse a la paz que produce el respeto al derecho ajeno, equiparó a los individuos con las naciones. Esa analogía vale en materia de solidaridad, tan profunda en el humanismo mexicano. Pese a la “religiosidad”, los conservadores son inmunes, por enajenación, a ese sentimiento humano.

Con relación al bloqueo diabólico, económico, comercial y financiero, que por más de 60 años aplica el gobierno gringo contra el pueblo cubano, la derecha corrupta, embustera, egoísta y apátrida de México “encarna” el espíritu abusivo, internacionalmente delictivo, injerencista y extorsionador del imperio norteamericano al reprochar y condenar al gobierno de Claudia Sheinbaum por el apoyo solidario y humanitario que otorga a los cubanos. Hacen caso omiso a eso de que “no quebrantes en la puerta al afligido…”, pero también al Estado de Derecho internacional.

Tradicionalmente los gobiernos yankees acostumbran promover sufrimiento en los pueblos para someterlos (“…no quebrantes en la puerta al afligido”) y saquearlos (“no robes al pobre por ser pobre…” –débil-). Pero, en casi todos los casos ha fracasado. En Cuba lleva más de 60 años. A Venezuela le ha aplicado más de 1,500 sanciones de todo tipo, incluyendo asaltos en mar abierto, robo de refinerías, robo de las cuentas bancarias necesarias para sus transacciones comerciales.

Donald Trump se atreve a amenazar al mundo si le tienden la mano a Venezuela y a Cuba. Creé que es dueño del mundo, y actúa como tal. Nuestra derecha se esfuerza por servirle al imperio, sólo falta que del cielo les caigan los cuernos.

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -