spot_img

Dime a quien nombras como encargado de la SEP y te diré cuánto te importa la educación

Más Leídas

- Publicidad -

Por: FILIBERTO FRAUSTO OROZCO •

El mejoramiento de la educación pública debe ser una de las más sentidas preocupaciones de un gobierno progresista y popular, pues es en las escuelas y en las aulas donde las nuevas generaciones construyen conocimientos, desarrollan su pensamiento, sus habilidades, valores y potencialidades, así como su comprensión de la cultura de la sociedad a la que pertenecen. Es ahí donde adquieren la lecto-escritura y el pensamiento lógico-matemático, habilidades que les permiten un mejor desenvolvimiento en distintos ámbitos y espacios sociales. Aunque en los últimos años ha quedado en entredicho, históricamente la educación formal ha representado la posibilidad de movilidad social, de escapar a la sentencia de que origen es destino, esto quiere decir que los estudios profesionales representan la única tabla de salvación de quienes nacen en cuna humilde para forjar un futuro mejor que el de sus ancestros. Visto de esta manera, brindar la mejor educación posible es un acto de justicia y no un mero compromiso constitucional del Estado. De ese tamaño es su importancia, por tanto, su conducción no puede quedar bajo la responsabilidad de personas improvisadas o ajenas al ámbito educativo. 

- Publicidad -

Sin embargo, con honrosas excepciones, para los gobiernos, fuera de sus discursos grandilocuentes sobre el tema, no hay en el terreno de los hechos un interés genuino en mejorar la educación que se ofrece a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de México. Para darse cuenta de ello basta con poner atención a dos aspectos importantes: el presupuesto económico que se destina a este rubro y observar a quiénes se nombra como titulares de la Secretaría de Educación Pública (SEP).  

En más de un siglo es difícil recuperar cinco nombres de secretarios que verdaderamente hayan conducido la educación con tino, capacidad y conocimiento de causa. Por el tamaño de su obra, bajo esa responsabilidad, podemos citar a Justo Sierra Méndez, promotor de la fundación de la UNAM; José Vasconcelos, fundador de la SEP y Jaime Torres Bodet, impulsor de la creación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG); los tres tienen como denominador común su formación académica destacada y fueron hombres de letras, acostumbrados a la reflexión y al razonamiento sistemático debido a su formación filosófica. 

La enorme mayoría de quienes han estado al frente de la SEP han sido personajes opacos cuyo nombramiento obedece a compromisos políticos de quienes los imponen en el cargo. Políticos profesionales que desconocen el sistema educativo y carecen de la menor idea de lo que se necesita para impulsar su mejora. Personas que no tienen la suficiente autoridad moral para convocar a todos los actores educativos a iniciar una campaña para hacer de la educación una auténtica palanca de desarrollo no solo económico sino humano. Más que estar concentrados en generar un punto de inflexión en materia educativa, están ocupados proyectando su imagen para futuros cargos públicos.

El sistema educativo mexicano ha funcionado a través del tiempo gracias al destacado compromiso profesional de las y los trabajadores de la educación, quienes movidos por su vocación han entregado lo mejor de sí para contribuir a la formación de las nuevas generaciones. Han sido los docentes quienes organizan a las comunidades para construir sus escuelas, muchas veces con aportaciones de los propios padres y de familia. Sin embargo, superar el estado en que hoy se encuentra dicho sistema, necesariamente se requiere de hombres y mujeres profundamente conocedores de la educación en todos los niveles de dirección, comenzando, por supuesto, con el titular de la SEP.

Hay países cuyos gobiernos y sociedad se han comprometido de tal manera con la educación, que han logrado avances muy valiosos en cuestión de dos o tres décadas, los cuales se reflejan en el buen vivir de su población. Hoy, su sistema educativo es ejemplo a nivel mundial. Uno de ellos, quizá el más destacado, pero no el único, es el de Finlandia. Sus logros se fundan en la justa valoración de los docentes, en el apoyo a su formación continua, se atiende de manera integral la salud física, mental y emocional de los alumnos, los grupos se componen de 20 estudiantes como máximo, lo que facilita una atención personalizada, hay un involucramiento de madres y padres de familia en las tareas y procesos de aprendizaje de sus hijos. Pero entre los rasgos a los que dan mayor importancia es a los nombramientos de las personas encargadas de la conducción de la educación en el país y en cada demarcación.

Apostémosle al mejoramiento continuo de la educación en nuestro país. La presidenta de la República Claudia Sheinbaum aún tiene tiempo de enmendar el rumbo en esta materia. Para ello es preciso que se hagan los ajustes necesarios ¡ya!

*Secretario General del Comité Ejecutivo de la Sección XXXIV SNTE-CNTE

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -