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40 horas y reforma electoral: pilares del proyecto de nación de la Cuarta Transformación

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Por: Verónica Díaz Robles •

México atraviesa un momento de definición histórica desde el Poder Legislativo. Dos reformas concentran el sentido profundo de la Cuarta Transformación: la reducción de la jornada laboral a 40 horas y la reforma electoral, ambas partes de un proyecto de nación que se resume en un principio claro: “por el bien de todos, primero el pueblo”. Hoy, bajo el liderazgo de nuestra querida presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, esa visión se consolida con responsabilidad y compromiso con el pueblo. 

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La reducción de la jornada laboral representa una deuda social largamente postergada. Durante el periodo neoliberal se impuso la idea de que el desarrollo debía sostenerse sobre el sacrificio permanente de las y los trabajadores. Jornadas extensas, salarios insuficientes y precarización fueron normalizados en nombre de la “competitividad”. Frente a ello, la Cuarta Transformación ha sido clara: “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, ni bienestar económico sin justicia laboral.

En Zacatecas, donde miles de personas laboran en el comercio, la industria, el campo y los servicios, esta reforma significará tiempo para la familia, para la salud y para la comunidad. Significará, también, reconocer que el trabajo no es una mercancía, sino un derecho. Ese es el humanismo mexicano llevado a la ley.

Pero no hay bienestar posible sin una democracia verdadera. Por ello, la reforma electoral ocupa un lugar central en la agenda nacional. Durante años, el viejo régimen utilizó las leyes electorales para administrar la democracia, simular competencia y proteger los intereses de unos cuantos. Hoy, el objetivo es otro: “que el pueblo mande y el gobierno obedezca”.

A diferencia de las reformas del pasado, esta propuesta nace del diálogo abierto. El Gobierno de México realizó foros de consulta en todo el país, escuchando a especialistas, autoridades electorales, organizaciones civiles y a la ciudadanía. Este ejercicio rompe con la lógica cupular y reafirma un principio fundamental de la transformación: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. Se busca fortalecer los mecanismos de participación, transparentar el financiamiento de los partidos políticos y garantizar que la voluntad popular sea la que decida, no el dinero ni los privilegios.

Para Zacatecas, esta reforma es esencial. Una democracia sólida no solo garantiza elecciones limpias, sino que devuelve la confianza en las instituciones y fortalece la vida pública. Cuando la gente confía, participa; cuando participa, transforma. Porque, como se ha dicho desde el inicio de nuestro movimiento, “la democracia es el poder del pueblo”.

Sabemos que esta reforma, que será enviada por el Poder Ejecutivo al Poder Legislativo en los próximos días, aún se encuentra en proceso de análisis y construcción. Desde el Senado de la República asumimos esta tarea con responsabilidad histórica, conscientes de que “no se trata de llegar al poder, sino de transformar desde el poder”.

Ambas reformas comparten una misma visión: desterrar las prácticas del pasado y consolidar un Estado al servicio del pueblo.

Zacatecas merece un futuro con justicia social, bienestar y democracia auténtica. La Cuarta Transformación avanza y, como ha quedado claro desde 2018, no hay marcha atrás.

*Senadora de la República 

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