Editorial Gualdreño 695
El Festival de Cine en Fresnillo concluyó el pasado 29 de noviembre con la premiación de los cortometrajes participantes en los diferentes concursos convocados en la edición 17 del festival. Tuve el honor de participar como jurado de las categorías nacional y estatal del certamen Impulso al Cortometraje Mexicano junto con dos personas que admiro mucho, el director de cine Juan Antonio de la Riva y el actor Silverio Palacios; los tres tuvimos la posibilidad de ver 23 cortos de la categoría nacional y 20 de la estatal; un total de 325.7 min. de la primera y 180. 42 minutos de la segunda.
La actividad de dictaminar fue exhaustiva y por demás gozosa; fueron muchas horas de visionado, pero no fue para nada abrumador por el hecho de que hay calidad de sobra en lo que los cineastas profesionales y aficionados presentaron en esta ocasión. Fue un tanto complicado seleccionar primero los trabajos a mostrarse durante los días del festival, pero lo que sí fue difícil fue determinar cuáles finalmente obtendrían los tres primeros lugares. Afortunadamente los tres jurados coincidimos.
Reproduzco aquí un mensaje redactado por Silverio Palacios y que compartimos los tres integrantes del jurado:
“Es lugar común mencionar que ‘nos fue muy difícil la decisión’, que ‘nos pusieron en aprietos como jurado’ y que ‘todos son ganadores por el hecho de haber participado en un certamen que superó las expectativas no sólo de inscripción, sino de calidad del material fílmico que se recibió’. Amén de estas afirmaciones recurrentes, lo que sí es cierto es que no hay suficientes premios, establecidos en esta convocatoria -tampoco los hay en otras-, para reconocer el esfuerzo, el talento y la capacidad propositiva de los creadores participantes aquí; y ya superadas las consideraciones de evaluación, los jurados tuvimos que reconocer que dejamos de lado trabajos muy valiosos. Confiamos en que sus cortometrajes encuentren las suficientes pantallas para que muchos espectadores disfruten no sólo de la calidad sino la utilidad de sus filmes. Ahora más que nunca, estamos convencidos que en el cortometraje mexicano se encuentra material muy valioso de la cinematografía nacional, quizá porque el formato somete a los impulsos genuinos de contador de historia (los cineastas somos contadores de historias) al régimen del tiempo: la duración limitada, la síntesis y precisión del lenguaje audiovisual, la contundencia del argumento, incluso la honestidad del creador. En este sentido, conminamos a los realizadores a que vuelvan regularmente al formato cortometraje, en sí mismo una escuela, de tal forma que puedan mantener la frescura frente al riesgo de que el formato comercial del largometraje los clasifique y los estandarice”.
En la categoría estatal, el primer lugar fue para “En un lugar llamado casa”, un corto de animación de Carolina Cuellar; el segundo lugar para “Lechuzas”, de José Elías Gallegos Osborn; y el tercero para “Envidia”, de Aurelio Carrillo. Se otorgaron aquí dos menciones honoríficas para los cortos documentales siguientes: “Sacromonte: reflexiones de un eremitorio”, de Sebastián Emiliano de León Ramírez; y para “Bajo el signo de la cruz”, de Cristian Elías Jiménez.
En la categoría nacional, el primer lugar fue para “El resto es silencio”, de Verónica Marín Cienfuegos; el segundo para “Farmacias”, de Martín Alberto Montellano Acuña; y el tercero para “Los hijos de Adán”, de Abel Amador Alcalá. En esta categoría se entregaron tres menciones honoríficas para los siguientes cortometrajes: “Fue en un café”, de Francisco Silva Briones; “Turno nocturno”, de José Luis Rivera Mendoza; y para “Casa chica”, de Laura Viridiana Rodríguez Charles.
Todos los cortometrajes de la categoría estatal fueron trabajos inéditos, mientras que en la categoría nacional se permitió que participaran sin este candado, independientemente de esto me da mucho gusto constatar que hay talento, mucho talento. Enhorabuena a todos los participantes, especialmente a quienes resultaron ganadores. Gaby Marcial nos ha dicho que solicitará el permiso correspondiente a los directores para que este mes de diciembre puedan proyectarse todos los cortometrajes en la Cineteca Zacatecas; así que hay que estar pendientes de la programación para que puedan verlos en la ciudad capital.
Estamos cerrando bien el año. Siguiendo con el cine, la próxima semana hablaremos del documental Maricota y el tiempo, del director Iván Ávila, otro zacatecano cuyo trabajo profesional nos llena de orgullo.
Que disfrute su lectura.
Jánea Estrada Lazarín
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