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El SPAUAZ en su laberinto. Las paradojas.

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Por: ALBERTO VÉLEZ RODRÍGUEZ • ROLANDO ALVARADO FLORES •

Hay varias cosas curiosas, por decir lo menos, en la “lucha vindicatoria de la legalidad” que emprendió el Sindicato del personal académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ) a consecuencia de que “descubrió” y publicó una lista de compañeros universitarios que recibieron beneficios al margen del Contrato Colectivo de Trabajo UAZ-SPAUAZ (CCT). Lo primero que hay que decir es que el resultado de esa lucha es paradójico, pues al parecer logró lo contrario de que declararon sus promotores.  Pero vamos por partes, la primera es que no hubo la alegada ruptura de la legalidad con los nombramientos emitidos, la segunda es que, de haberla habido, la lucha del sindicato no tiene sustento jurídico en dos aspectos bien diferenciados, la tercera consiste en que la solución encontrada no es parte del CCT, pues fue un arreglo entre grupos gracias a la atinada política de dialogo del Rector, Dr. Ángel Román. Primero, la supuesta ruptura de la legalidad debido a la emisión unilateral de nombramientos. La Ley federal del trabajo(LFT) desconoce la bilateralidad en la contratación de personal en las instituciones educativas autónomas, pues de acuerdo al artículo 353L corresponde a estas, y solo a estas, regular los aspectos académicos. Si quedan dudas, el artículo 353Q niega a los sindicatos la cláusula de “admisión exclusiva”. Si se insiste en dudar se puede consultar el artículo 395: el patrón de una universidad no está obligado a contratar al personal que le proponga un sindicato. Así que en el caso de los nombramientos “al margen del contrato”, no hay ninguna irregularidad, y si la hay, no compete al sindicato subvertirla. Ahora, segundo, si se supone sin conceder que el SPAUAZ pudiese intervenir, como lo hizo, resulta que los paros no son un medio legal de lucha. ¿Por qué? primero porque no está contratado que se paguen los días de paro, pues el único medio reconocido legalmente para suspender los trabajos es la huelga, segundo, porque la Ley Orgánica explícitamente consigna, en el artículo 67-VII que es causal de responsabilidad obstruir el desarrollo de las actividades académicas y administrativas de forma ilegal. Y los paros son ilegales. Si a esto le añadimos que los “profetas del apocalipsis” se suelen rasgar las vestiduras por la falta de recursos, resulta que, para el pago de una o dos semanas de “lucha”, sí hay dinero. Alrededor de 45 o 50 millones de pesos. Al parecer, para los sesudos pensadores del sindicato reestablecer la legalidad es romperla, y salvaguardar las finanzas de la universidad consiste en cobrar sin trabajar. Tercero, la solución propuesta y operada no siguió las directivas del CCT, pues no consistió en emitir convocatorias para exámenes de oposición (¡¿y la calidad académica pregonada?!) sino en “resarcir” a los supuestos “lesionados” por los “nombramientos irregulares”. En este punto ya queda claro que todo ese discurso es ideología que no aguanta el menor rigor crítico. Pero sea, ese es el discurso de los que cobran sin trabajar, violan la LFT y exigen basificar sin la menor preocupación académica. ¿Quiénes son? ¿el sindicato? No porque la líder sindical Dra. Jenny González Arenas aparezca en unos videos se tiene la representación sindical real. Las únicas autoridades facultadas para lanzar un paro desde una delegación son las Asambleas delegacionales con quórum, y la mayoría de los paristas no logró ese requisito. Así que no representan ni a su delegación ni al SPAUAZ. ¿A quién sí representan? Al grupo que tiene en sus manos al sindicato y suele agredir violentamente a quienes lo denuncian. No tenían intenciones de ceder, dos derrotas los radicalizaron a un nivel muy profundo. La primera derrota fue que su candidata no logró la rectoría, muy lejos quedó. La segunda derrota fue el plebiscito por los estatutos. Tras dos años de espera la propuesta de ese grupo político fue vencida a pesar de que tenían el control total del proceso. Fue una señal de su caducidad política como grupo. Un golpe más fueron los nombramientos. Un enojo, terror, envidia, todo un caudal de emociones llenó a sus líderes y estos lo transmitieron a sus seguidores. Derrotados y con las manos vacías. Decidieron lanzarse a exigir lo poco o mucho que pudiesen conseguir. La lectura del rector Dr. Ángel Román fue la correcta: una negociación política para distender los resentimientos. Los radicales de las preparatorias lograron su tajada. ¿Por la vía legal? No, pero la tienen y son más familias beneficiadas. Debemos congratularnos que a todos los universitarios les vaya bien, la legalidad se somete a la necesidad de los universitarios gracias a la gran visión del rector. La cortedad de miras de los que cobran sin trabajar y mienten para provocar y generar conflicto muerde el polvo. Aquellos profetas del apocalipsis que pregonan el fin de todas las cosas volverán a predecir lo mismo, pero ya con su parte de la negociación. Ojalá dejen de lado sus rencores y ahora sí estudien con seriedad el problema financiero, para no mentir como lo han hecho durante veinte años, con un discurso ya caduco y unas profecías, que no predicciones, periclitadas. Queda claro que el SPAUAZ está en decadencia, sin legitimidad ni rumbo. Pero eso puede cambiar pronto.

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