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Un asesino recorre el Caribe; es adicto al petróleo y a las drogas

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

Según el Departamento de Estado de EEUU, el lavado de dinero proveniente del narcotráfico asciende a 352 mil millones de dólares por año. En moneda mexicana, a las cotizaciones de ayer (18.46 pesos por dólar) serían 6 billones 468 mil 140 millones 800 mil pesos, cantidad equivalente al 2.7 por ciento del Producto Interno Bruto de USA. La mayor incidencia de lavado de dinero se realiza en Las Vegas y en Atlantic City. Admiten ser instrumentos de esa actividad ilícita los bancos HSBC (con sucursales en México), Wachovia Bank (antes Wells Fargo) y D.T Bank. Por ese motivo, su recurrente comportamiento les ha creado un historial negro de sanciones económicas.

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El Exdirector Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Antonio María Costa, ha reconocido que en el 2008 varios bancos estaban al borde del colapso pero la llegada de dinero líquido del narcotráfico terminó por rescatarlos. Esas declaraciones evidencian la importancia que tiene, para la economía gringa, la presencia del narcotráfico.

Datos, como los anteriores, testimonian que a los gobiernos estadounidenses no les ha importa combatir al narcotráfico. Les importa monopolizar todas las actividades ilícitas, cooptar a los cárteles del mundo, administrar la producción, transporte y el comercio; en esa labor participa la DEA (Administración del Control de Drogas, organismo dependiente del Departamento de Justicia de los EEUU) y la CIA (Agencia Central de Inteligencia).

Estados Unidos es una nación en la que se albergó una parte relevante del Capital imperial, la lógica (y la historia) de su movimiento lo lleva a una creciente acumulación y concentración; su naturaleza insaciable no reconoce ética, moral, valores, principios o ley alguna. A los capitalistas imperiales les es indiferente si el origen de la riqueza es lícita o ilícita, si causa destrucción de la naturaleza, si provoca calentamiento global, presencia de nuevas enfermedades o destrucción de la misma vida. En su razonamiento y su práctica todo es negocio. Como diría Napoleón Bonaparte (aunque la frase se le atribuye a Nicolás Maquiavelo) “el fin justifica los medios”.

Siendo USA el país de los más voraces capitalistas, su régimen político es representativo de esos intereses. La forma de su gobierno, la existencia de sólo dos partidos, el continuismo de sus políticas internas y externas a pesar de dos aparentes corrientes políticas, y muchas otras características, son caretas de un mismo rostro imperial, injerencista e intervencionista. 

En la actual era de Donald Trump el gobierno gringo dejó de ser representante y los capitalistas asumieron directamente el control del poder gubernamental. El gabinete está repleto de los más grandes capitalistas y Donald Trump sólo es un coordinador y administrador de las necesidades internas y globales de esos intereses. Medidas como los aranceles o presiones a muchas naciones del mundo con falsas acusaciones hablan, por la voz del actual presidente, de las necesidades del gran capital imperial gringo. Eso también explica el clasismo, racismo y desprecio por la clase trabajadora, principalmente la migrante.

A propósito del acoso militar del imperio estadounidense sobre el Mar Caribe contra Venezuela, la ministra de hidrocarburos y vicepresidenta de esa nación, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, desmontó la campaña acusatoria de narcogobierno chavista. Acusación que ya antes ha hecho contra los gobiernos de México de Andrés Manuel López Obrador y ahora de Claudia Sheinbaum Pardo. Es una estrategia que da falsas armas a las derechas nacionales y esparce por el mundo para justificar presión, chantaje o justificar invasiones militares, como muchas que ha hecho en el mundo.

La revisión de los informes de la ONU, de los últimos 27 años, sobre narcotráfico en el mundo clarifica que Venezuela es un país irrelevante en la producción, tráfico y exportación de drogas. Y sólo se ha podido documentar que por su territorio pasa el 5 por ciento de la producción de cocaína, de la cual el 70 por ciento es incautada y destruida por el gobierno de Nicolás Maduro.

En cambio, el 87 por ciento del tráfico de cocaína pasa por Ecuador, país actualmente gobernador por Daniel Novoa; aunque la producción se realiza en Colombia (61 por ciento), Perú (26 por ciento) y Bolivia (13 por ciento), 95 por ciento de la cual se comercializa por el Océano Pacífico y no por el Atlántico, del que forma parte el Mar Caribe donde se encuentran los buques de guerra estadounidenses.

Entonces ¿Por qué USA acusa a Venezuela de narcocobierno? Porque ya no convence acusarlo de comunista. También porque no ha encontrado un mejor pretexto para intentar derrocar al actual gobierno e imponer a uno que le sirva a sus intereses de quedarse con el petróleo, pero también establecer el control territorial del narcotráfico. Igual como lo hacen los cárteles en México.

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