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La Copa del Bienestar y el berrinche del alcalde

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Por: MARIANO CASAS •

Zacatecas vivió este fin de semana la gran final de la Copa por el Bienestar 2025, un torneo que reunió a miles de jóvenes deportistas de toda la entidad y que tuvo como propósito promover el deporte, la convivencia familiar y la construcción de paz. En la cancha del Estadio Carlos Vega Villalba se enfrentaron los equipos de Zacatecas Capital y Miguel Auza, en un partido vibrante que terminó 4-1 a favor de la capital. En la rama femenil, Morelos se llevó el campeonato. Fue una fiesta deportiva, un evento pensado para unir, para celebrar el esfuerzo de quienes entrenan después del trabajo, de los jóvenes que representan a sus colonias y comunidades, y de las familias que llenaron las gradas con orgullo y esperanza.

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Sin embargo, la atención de los medios no se centró en el marcador, ni en los goles, ni en el talento de los jugadores; se desvió hacia un episodio vergonzoso protagonizado por el presidente municipal de Zacatecas, Miguel Varela Pinedo, quien convirtió la ceremonia de premiación en una escena de berrinche y confrontación política. El alcalde, inconforme porque no fue incluido en el protocolo de entrega de trofeos, reclamó a los organizadores y exigió subir al estrado, como si el triunfo de la capital le perteneciera a él y no a los jóvenes que sudaron la camiseta. Su actitud opacó el esfuerzo de los verdaderos protagonistas: los deportistas, los entrenadores y las familias que, sin reflectores ni cámaras, construyen día a día el espíritu de comunidad que esta Copa simboliza.

La Copa del Bienestar nació con un propósito claro: acercar el deporte a todos los municipios, impulsar el talento local y fomentar valores de disciplina, respeto y trabajo en equipo. Fue organizada por el Gobierno de Zacatecas en coordinación con el Gobierno de México, a través del INCUFIDEZ y la Dirección General de Alimentación para el Bienestar. Ningún municipio fue excluido; todos fueron invitados a participar en igualdad de condiciones. Y ningún alcalde se adjudicó los triunfos de sus equipos, porque el espíritu del torneo fue siempre colectivo, no político. Por eso, resulta tan lamentable que un funcionario público haya querido robarse la escena de un evento que no le pertenece, utilizando un espacio deportivo para alimentar su ego y su estrategia mediática.

Miguel Varela no organizó la Copa, no gestionó los recursos ni convocó a los equipos. Su papel era, como el de cualquier autoridad municipal, acompañar con respeto el esfuerzo ciudadano. Pero eligió el protagonismo y el reclamo, intentando transformar una jornada de unidad en un espectáculo personal. Su comportamiento contrasta con los valores que dice representar y con las promesas que hizo en campaña: gobernar con cercanía y transparencia, atender personalmente las inquietudes ciudadanas, visitar todas las colonias en los primeros 100 días, mejorar los servicios públicos, apoyar a las mujeres, reducir impuestos, fomentar el emprendimiento y tecnificar el campo. A un año de distancia, la pregunta es inevitable: ¿dónde están esos resultados? ¿Dónde está la cercanía con el pueblo? ¿Dónde están las estancias infantiles, la Tarjeta Rosa o la Pulsera de Seguridad para mujeres? ¿Dónde están las calles limpias, las canchas rehabilitadas y el alumbrado prometido?

Mientras en campaña prometía “gobernar desde el territorio”, hoy parece que solo gobierna desde las redes sociales. Se le ve más preocupado por su imagen que por los problemas reales de la capital. Los comerciantes siguen esperando los descuentos prometidos, los espacios deportivos están deteriorados y las colonias más alejadas de la ciudad viven sin presencia de autoridad municipal. ¿Cuántas canchas públicas están en ruinas? ¿Cuántos jóvenes practican en terrenos olvidados, sin apoyo, sin balones, sin luz? Esos jóvenes, los mismos que representaron a Zacatecas en la final, merecían ser celebrados por su talento, no por servir de escenario al enojo de un político.

La Copa del Bienestar no necesitaba reflectores partidistas. Era un momento para los deportistas, para las y los zacatecanos que creen en el esfuerzo, no en la demagogia. El programa forma parte de la visión de la Cuarta Transformación, que impulsa el bienestar social a través del deporte, la cultura y la participación ciudadana. Su esencia es clara: el bienestar es para todos y todas, sin distinción de partido o posición política. No se trata de quién entrega el trofeo, sino de quién trabaja día a día para que existan espacios dignos donde los jóvenes puedan competir y convivir. Lo importante no es el aplauso ni la foto, sino el legado que deja un evento que promueve la paz y la unidad en un estado que necesita reconstruir su tejido social.

El comportamiento del alcalde Varela fue una falta de respeto a esa filosofía. Convertir un acto ciudadano en una escena política solo evidencia la desconexión entre su discurso y su práctica. En lugar de felicitar a los campeones, prefirió discutir con los organizadores; en lugar de reconocer el esfuerzo ajeno, reclamó protagonismo. Y en esa confusión entre poder y servicio, se reveló su verdadera prioridad: no gobernar, sino figurar. Mientras tanto, los jóvenes campeones regresaron a sus casas sin que la prensa hablara de ellos, opacados por un escándalo innecesario.

Pero más allá del ruido político, vale la pena regresar a lo esencial: felicitar a las y los verdaderos ganadores, los jugadores de Zacatecas Capital y Morelos, que con esfuerzo, disciplina y talento se coronaron campeones de la Copa del Bienestar 2025. Ellos sí se ganaron el viaje a Madrid, un premio merecido que reconoce su entrega y su pasión por el deporte. A ellos les deseamos lo mejor, que disfruten esa experiencia y que sean ejemplo para más jóvenes zacatecanos: que se puede cumplir un sueño a través del esfuerzo, que se puede ganar sin padrinos políticos ni promesas vacías. También un reconocimiento a los organizadores, que pese a los intentos de desvirtuar el evento, demostraron que el deporte sigue siendo un espacio de unión, esperanza y transformación. Que este tipo de actitudes no desmoralicen ni frenen el impulso para seguir realizando más Copas del Bienestar, en más disciplinas y con más oportunidades para las juventudes.

Ojalá, por lo menos, el alcalde hubiera aprovechado ese escenario para anunciar una sola acción cumplida de las que prometió en campaña. Pero no lo hizo. Prefirió la confrontación antes que la cooperación. Y eso, más que un error político, fue un acto de soberbia que lo retrata de cuerpo entero. Porque mientras él buscaba una foto, los jóvenes de Zacatecas ya estaban haciendo historia en la cancha.

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