En el marco de las comparecencias del cuarto informe de gobierno, la diputada local por el PT, Renata Ávila, presumió en sus redes sociales que abrió un espacio en su oficina para recibir a un grupo de mujeres de la comunidad wixárika, a quienes hizo entrega de apoyos alimentarios como parte del programa denominado “El Huevo Generoso.”
La legisladora señaló que, aunque el recurso entregado puede parecer limitado, contribuye al bienestar de las familias y “fortalece los lazos de solidaridad”. Subrayó además que su compromiso es continuar trabajando para que todas las comunidades originarias del estado “sean escuchadas y reconocidas en su dignidad y esfuerzo”.
La participación de pueblos originarios, recordó, ha sido históricamente relegada en los procesos de decisión política y en el acceso a programas sociales. En este sentido, Ávila enfatizó que cada apoyo entregado busca visibilizar a estas comunidades y atender de manera directa sus necesidades.
No obstante, especialistas en ciencias políticas y sociales como María Dolores Lorenzo en su estudio sobre “Debates Actuales sobre la asistencia y pobreza”, advierte que este tipo de acciones asistenciales resultan insuficientes. Para la académica, los programas de dádivas son paliativos que no modifican la estructura de la desigualdad y, en el caso de pueblos originarios, revictimizan a quienes ya viven en condiciones precarias, pues refuerzan la visión de que deben conformarse con apoyos simbólicos en lugar de políticas públicas integrales que garanticen derechos.



