La historia registra que, tras la invasión napoleónica a España en 1808, los representantes de la metrópoli, reinos y provincias del Imperio español se reunieron en Cádiz para llenar el vacío político dejado por la destitución del monarca Fernando VII. Los diputados a las Cortes de Cádiz votaron una constitución que resultó liberal. Ese carácter llevó a plantear que la instrucción pública fuera costeada por los fondos del común de los ayuntamientos. Este fue un intento con resultados magros por municipalizar la enseñanza.
La Constitución de Cádiz, conocida como “la pepa” debido a que fue jurada por los diputados de las provincias del Imperio español tanto de la península como de ultramar, el 18 de marzo de 1812, aunque estuvo en vigor muy poco tiempo, irradió influencia por más de un siglo. En su momento, por las condiciones en que se votó fue poco conocida y divulgada en la Nueva España y sus provincias. Dado lo accidentado de su vigencia por el tiempo y las condiciones políticas en que se votó, pues siendo jurada en 1812, dejó de aplicarse dos años después, con el regreso de Fernando VII al trono. Volvería a la escena en 1820. De manera de que apenas se estaba concluyendo con la redacción del Proyecto de Reglamento y su Decreto para el arreglo de la instrucción, cuando entro en desuso, al grado de que ni siquiera hubo tiempo de llevarlo a la práctica en la primera era del código gaditano. Volvería un nuevo intento de aplicarlo cuando a partir de 1820 al volverse a jurar la Constitución liberal se reestablecieron las Cortes de Cádiz. Es probable que a este segundo periodo corresponda el Plan que se elaboró para el arreglo de las escuelas de Zacatecas. Este Plan al que nos hemos referido, aunque tampoco tuvo mayores consecuencias, pues no se sabe de su aplicación, lo más probable es que solo haya quedado en el papel y en las buenas intenciones.
Sobre el Plan redactado para el arreglo de las escuelas de la capital de la provincia zacatecana, existe la duda, por su contenido si tiene relación y se derivó del Dictamen y Proyecto de Decreto para el arreglo general de la Enseñanza de 1814, o bien si su elaboración tenía que ver con La instrucción para el gobierno económico político de las provincias dado a conocer el 23 de junio de 1813 y que obligaba a las diputaciones provinciales y a los ayuntamientos a establecer escuelas, organizarlas según los planes aprobados por el gobierno y examinar a los sujetos que aspiraran a desempeñarse como maestros, debiendo ser los más idóneos. Su Art. 14 ordenaba que las escuelas se establecieran con los fondos comunes de los municipios, (Ernesto Meneses, (2001), p. 87). El Plan zacatecano toma elementos de los documentos anteriores, pero como no tiene fecha resulta difícil disipar la duda y saber en cuál de los dos se basó y obedeció su elaboración. Por lo que si no se escribió antes de concluir 1813 fue dado a conocer en el verano u otoño del año siguiente o como se apuntaba arriba, en la segunda fase de vigencia de la Constitución de Cádiz, al volverse a re juramentar en 1820. Lo que no hay lugar a dudas más allá del misterio de la fecha en que se hizo, es de la preocupación por el fomento de la primera enseñanza.
Hubiera sido interesante conocer los resultados de este proyecto educativo, pero desafortunadamente no se tiene noticias de que el Plan para el arreglo de las escuelas de primeras letras de la ciudad de Zacatecas se haya llevado a la práctica. Lo más seguro es que como otros de sus pares se haya quedó en teoría y muerto en el intento. Tan pronto y se presentó, o todavía no se conocía la Constitución a la que obedecía en su contenido, dejo de estar vigente por un periodo de seis años. Pudo haberse escrito posterior a 1820.
De momento, bástenos saber que este plan no sería el único que apareció en los confines zacatecanos, 17 años después la cuasi utopía educativa de Francisco García, aunque muy relativamente, si rendiría frutos y tendrían aplicación los principios rectores del Proyecto para el arreglo de la enseñanza pública que aprobaron los diputados de las Cortes de Cádiz en marzo de 1814.



