Los comunistas no nos conformamos con que se impulse una reforma electoral, es insuficiente, más cuando el país lo que requiere es una medida mucho más profunda y radical. Estamos por una reforma política, que bien pudo haberse planteado en un Constituyente, más cuando se habla de una Cuarta Transformación, donde las otras tres si la tuvieron en 1824, 1857 y 1917.
Pero el régimen actual eludió esta alternativa, optando por “parchar” la Constitución, hasta que se topó con el fracaso del Plan A y B. De esta manera, nada puede garantizar que considerarán alternativas distintas a sus pretensiones, más cuando ya tienen la mayoría calificada en las Cámaras y se escudan en el apoyo popular de más del setenta por ciento para la presidenta y 65% para Morena.
Una muestra de ello está en la integración de la Comisión Presidencial encabezada por Pablo Gómez Álvarez, compuesta exclusivamente por personas asociadas a la 4T y al gobierno federal, conforme al Decreto publicado en el DOF el pasado lunes 4 de agosto. Es un mal inicio y una falta de voluntad política para la inclusión, aunque se diga que todos serán escuchados.
Mal haría el gobierno y su mayoría parlamentaria, imponer su postura y propuesta sin considerar a la oposición, no solo de derecha, sino de aquella que está a su izquierda, en una postura más radical de la 4T. El apueste no puede estar solo en el apoyo del pueblo, que se escucha más retórico. La misma Presidenta ha reiterado que hay que gobernar con humildad, que no quiere decir solo con una visión austera, sino alejada de la soberbia y la imposición.
Tiene que entender la 4T y su gobierno que, no hay que dar el menor pretexto para que se tuerza este proceso, abrirlo se requiere. Los primeros pasos no dan muestra de ello. Debatir incluso desde ya, sobre la reforma electoral está bien, adelantar conclusiones no. También dejar abierta la puerta para alternativas integrales, no circunscritas a las que pretende la Presidencia de la República.
En este sentido, para algunos, entre ellos nosotros, reiteramos, debiera de ser más que una reforma electoral, para ir a la política, donde los ejes sean las libertades democráticas, lo cual pareciera que no será considerado. De tal manera que por parte del Partido Comunista incidiremos en nuestra propuesta, la cual defenderemos e impulsaremos en todos los foros que se presenten.
Para los comunistas tampoco importa de dónde venga la iniciativa de reforma electoral, sino cómo se procese ésta y qué fuerzas representativas se incluyan en la consideración de sus puntos de vista y propuestas. Son aspectos que tendrían que cuidar la gobernabilidad. Pero sobre todo, que vayamos a la reforma política, cuyos componentes ya explicaremos en su totalidad y complejidad.



