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Invertir en la lactancia materna, es invertir en el futuro

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Por: ÁLVARO GARCÍA HERNÁNDEZ •

Con el lema de invertir en la lactancia materna es invertir en el futuro, la Organización Mundial de la Salud (OMS), celebra del primero al siete de agosto del año en curso, la Semana Mundial de la Lactancia Materna; lo hace con una campaña denominada comienzos saludables, futuros esperanzadores con la que se pretende incidir en los sistemas de salud para que se brinden estrategias continuas destinadas a las mujeres y sus bebés durante el periodo de lactancia. En este sentido la OMS establece que todas las madres deben recibir el apoyo y la información necesarios para amamantar durante el tiempo que deseen. Con ese fin, señala la OMS, es preciso invertir en asesoramiento especializado sobre lactancia materna, aplicar el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y velar por que en el hogar, en los establecimientos de salud, en el trabajo y en otros lugares se apoye y empodere a las mujeres. Al respecto podemos decir que la leche materna es básica para la vida de todo ser humano, para su pleno desarrollo, para su salud y como gran aporte socioambiental que contribuye al compromiso intergeneracional que se nos ha heredado. Se ha comprobado científicamente que la lecha materna establece vínculos afectivos muy fuertes entre las madres y sus hijos e hijas, vigoriza el sistema inmunológico y prepara a las infancias para afrontar futuras enfermedades y pandemias. De acuerdo con la UNICEF, la lactancia materna brinda a los bebés los nutrientes indispensables para crecer, por lo que debe ser su único alimento durante los primeros seis meses de vida. Por su parte la OMS recomienda que el recién nacido sea amamantado en la primer hora de vida después del parto, que sea a libre demanda y se evite el uso de fórmulas infantiles. Lamentablemente, en nuestro país y de acuerdo con la OMS, solo uno de cada tres bebés, recibe leche materna pues la ignorancia y hasta algunos intereses económicos que favorecen a la industria de las fórmulas, llevan a proporcionar a los recién nacidos, la conocida leche de bote, bebidas azucaradas y leche de vaca; incluso, en algunas instituciones de salud del sector público y privado, inmediatamente al parto, preparan las fórmulas sin dejar que las madres amamanten a sus bebés, garantizando el éxito comercial de estas sustancias que jamás sustituirán a la sustancia natural que emana de las madres. Las fórmulas generan estreñimiento, intolerancia a la lactosa, cólicos y otros males a los recién nacidos, lo que conlleva a pagar costosas consultas a pediatras que siguen con la recomendación de otras fórmulas mágicas pero más costosas tan solo para mejorar la salud de las infancias. Recalco que no todos los pediatras y no todas las instituciones de salud son pro fórmulas, pues afortunadamente hay muchos profesionistas sensibles y empáticos en la promoción y defensa de la leche materna. En cuanto a la Madre, el acto de amamantar les otorga importantes beneficios como disminuir la posibilidad de padecer cáncer de mama y ovario, hipertensión, ataques cardiacos, hemorragias después del nacimiento, también reduce la depresión post parto, la anemia y osteoporosis. En este sentido, en el documento denominado prácticas de lactancia materna en México editado por la UNICEF y el Instituto Nacional de Salud Pública, se establece que a nivel nacional, solo el 54.4% de niñas y niños son colocados en el seno materno durante la primera hora después del parto, peor aún, se dice que en el sur del país, el inicio temprano de la lactancia materna es menos frecuente (34.7%) así como en infancias nacidas en hospitales privados (38.3%). Así las cosas, tenemos además que en la industria de las fórmulas artificiales existe una verdadera mafia, pues pocas empresas tienen el monopolio en el país del Norte, por ejemplo los Laboratorios Abbott que liderean el 40% del mercado (Leche Similac), y la industria Rickett con el dominio del 30% del mercado (Leche Enfamil/Lysol). En este contexto, la ONU ha reconocido que la industria de la leche de fórmula impulsa un marketing engañoso y agresivo que menoscaba la lactancia materna; le reconocen una comercialización poco ética que infringe además, normas internacionales sobre prácticas de nutrición infantil. En México y, de acuerdo con la Alianza de Medios, Nestlé, Danone, Recketitt y Abbott, establecen su éxito en un marketing agresivo y no en un soporte científico; se señala que el uso de sucedáneos (en este caso, sustitutos de la leche materna) puede ser el origen de varios padecimientos infantiles que se pueden prolongar en la vida adulta. Continuaré con el análisis de este importante tema la siguiente semana.

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Álvaro García Hernández

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