Zacatecas ha perdido su orientación cultural como destino turístico y se ha focalizado en el ocio y el entretenimiento; como consecuencia, el capital criminal se ha configurado de tal manera que sus principales actividades tienen que ver con la venta de drogas y el cobro de piso, afirmó Margarita González Hernández, investigadora de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ).
Detalló que el concepto de capital criminal refiere a todas las etapas del ciclo productivo, que va desde la producción hasta el consumo de las mercancías ilícitas y no sólo comprende estupefacientes o drogas, así como a la reinversión en otro tipo de mercancías o actos.
Desde su perspectiva, los valores altos de incidencia delictiva que ha registrado Zacatecas en los últimos años tienen relación con la poca relevancia económica y turística que tiene a escala nacional.
“Aunque la Secretaría de Turismo ha clasificado el Centro Histórico como destino cultural, al analizar su oferta de servicios turísticos se plantea que en realidad se ha especializado en oferta de actividades de entretenimiento y ocio; por ejemplo, los festivales culturales que ofrece en verano o Semana Santa tienen el objetivo de entretener a turistas más que brindar opciones culturales para mejorar la calidad educativa y cultural de quienes las consumen”, expresó.
En ese contexto, señaló que la inversión del capital criminal se enfoca en forma dominante por lo ilícito, en actividades de entretenimiento nocturno, venta de estupefacientes al interior y afuera de bares, centros nocturnos y antros, así como en el cobro de plazas, por lo que la disputa del territorio por varias redes criminales suscita ajustes de cuentas violentos.
A diferencia de otras ciudades en el país, González Hernández agregó que el trabajo de campo realizado en el centro histórico no mostró evidencia de que el capital criminal esté desarrollando actividades lícitas de inversión inmobiliaria, hotelera o gastronómica.
Además, las derramas económicas dejadas por los turistas son mucho más bajas que las dejadas en otros destinos, de manera que la economía turística de Zacatecas no es tan rentable a causa de que el turista no ha aportado, desde su inicio como destino turístico, suficiente dinero para crear economías de escala en la provisión de servicios turísticos.
Aunado a ello, expuso que el Estado ha subsidiado fuertemente al capital turístico por medio de la generación de actividades de ocio y entretenimiento para atraer turistas, porque la actividad no es rentable.
Asimismo, expuso que durante los últimos 30 años los turistas que llegaron a Zacatecas fueron vulnerables a más actos violentos que otros sitios turísticos a raíz de la actualizada y repentina alta incidencia delictiva del capital criminal en Zacatecas, pues han sido víctimas en delitos contra la libertad, robos, amenazas, despojo, fraudes, secuestros, extorsión y homicidios.
A pesar de que las correlaciones indicaron que la actividad turística no presentó evidencias de ser afectada por la incidencia delictiva que genera la acción del capital criminal, precisó que el turista sí se vio más afectado.
Por otra parte, González Hernández expuso que el impacto del capital criminal en la población residente se manifiesta de manera inmediata en la tendencia a aislarse socialmente con comunidades sociales similares y separarse de las diferentes; en consecuencia, prolifera la oferta de viviendas que ofrecen amenidades como la seguridad privada y la convivencia entre iguales, incluso en viviendas de interés social para grupos sociales de bajos ingresos. Por lo tanto, la incidencia delictiva es un factor que ha sido aprovechado por el capital inmobiliario con el propósito de atraer a los pobladores a comprar dichas características de sus fraccionamientos.
Por tanto, explicó que el capital criminal invierte en actividades y territorios que permiten obtener ganancias extraordinarias y así reinvertir donde pueda expandir sus dominios y en el caso de Zacatecas las actividades ilícitas como la venta de drogas, se bifurcan y expanden hacia otras actividades rentables como prostitución, secuestro, amenazas, fraudes o pago por derecho de piso que permiten configurar y reconfigurar las relaciones económicas en los territorios.
“Zacatecas, que inicialmente organizó su economía turística hacia lo cultural, se ha difuminado en el entretenimiento nocturno que permite la acción del capital criminal en la venta de drogas y cobro de piso”, concluyó.



