Durante el conversatorio magistral “Inscripciones de Zacatecas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO”, realizado este sábado al cierre del INAH Fest 2025, Tutopica Candelario Robles celebró que veinte polígonos de los 500 kilómetros que abarca la Ruta Wixárika hayan sido reconocidos por su valor cultural y ecológico, pero advirtió que la declaratoria obliga a seguir trabajando para traducirla en acciones efectivas de protección del territorio.
El originario de Santa Catarina Cuexcomatitlán explicó que la minería y el narcotráfico representan amenazas en contra de las rutas de peregrinación y los sitios sagrados.
“Si desaparece un sitio sagrado, vamos a seguir existiendo… pero ya sin identidad”, advirtió luego de recordar que desde 2017 se ha modificado la ruta de la peregrinación en sitios como Juanchorrey, obligando a trasladar la ceremonia que ahí tenía lugar, al Cerro del Padre.
Candelario Robles enfatizó que la comunidad wixárika no busca apropiarse de terrenos. Antes se intercambiaban mercancías, frutas, madera, hospedaje, recordó, agregando que la convivencia propiciaba compadrazgos y convivencia que ahora se han perdido.
Esta declaratoria también protege la biodiversidad, subrayó el ponente, señalando que el peyote que nace en Wirikuta, “no es igual al de otros lados”.
Al referirse a la inscripción del Camino Real de Tierra Adentro, como itinerario cultural en el año 2010, José Arturo Burciaga subrayó que la gestión del sitio sigue siendo precaria.
Por lo anterior, propuso que se establezcan gestores por sitio, programas de recorridos, padrones de servicios turísticos, y que se recupere infraestructura física relacionada con la ruta. “Lo que sigue es construir una estructura de gestión sostenible y clara”, concluyó.
La ruta abarca 2 mil 600 kilómetros y cruza diez entidades. Zacatecas inscribió trece sitios localizados en nueve municipios, incluyendo antiguos reales de minas, santuarios y tramos originales de la ruta virreinal. Además, este itinerario es el más antiguo y extenso de América, fue fundamental para el comercio, la colonización y el traslado de la riqueza minera entre los siglos XVI y XVII, recordó Burciaga.
El arquitecto Carlos Augusto Torres Pérez, especialista en patrimonio mundial, explicó que las declaratorias de la UNESCO son legalmente vinculantes en México desde 1984. Señaló que este organismo emite recomendaciones que el Estado debe cumplir, como la designación de gestores, el establecimiento de zonas de amortiguamiento y la realización de estudios de impacto.
Al responder una pregunta sobre la zona de amortiguamiento del Centro Histórico, Torres Pérez explicó que las dos primeras inscripciones no contaban con zonas de amortiguamiento. La delimitación de 1993 era “muy insípida” −dijo−, y luego fue absorbida como zona núcleo en 2010.
Señaló que con la Ruta Wixárika, se cubre un vacío que existía al incluir casi la totalidad del Cerro de La Bufa en los polígonos núcleo y el de amortiguamiento. Añadió que algo similar ocurre con el cerro del Padre, por su vínculo con el paisaje cultural de Zacatecas.
Carlos Augusto Torres también celebró el rescate de la ciudad emprendido hace más de 75 años por la sociedad zacatecana, encabezada por Federico Sescosse, Manuel Toussaint y los Amigos de Zacatecas.
Señaló que la recuperación del templo de San Agustín hacia 1948 marcó el inicio “icónico” de una cruzada cuyas intervenciones urbanas definieron la imagen actual de la ciudad y la salvaron del abandono posrevolucionario. La inscripción de Zacatecas como Patrimonio Mundial en 1993, dijo, fue el desenlace de ese esfuerzo colectivo sostenido por varias generaciones.



