México alcanzó un nuevo hito en la preservación y reconocimiento de su patrimonio cultural: este sábado 12 de julio de 2025, la Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados a Wirikuta fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Con este logro, Zacatecas celebra con orgullo su tercer nombramiento como Patrimonio Mundial, sumándose al Centro Histórico de Zacatecas (1993) y al Camino Real de Tierra Adentro (2010).
La declaratoria se llevó a cabo durante la 47ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial en París, Francia. Con esta inscripción, México suma 36 sitios reconocidos por la UNESCO, reafirmando su posición como el país con más bienes inscritos en América y el séptimo a nivel mundial.
Al dar a conocer la noticia oficialmente, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, subrayó la relevancia del reconocimiento en el contexto actual del país: “Esta declaratoria es de la mayor importancia para México, en los momentos de transformación democrática que estamos viviendo, porque es la primera vez que en toda Latinoamérica una expresión cultural vinculada con una tradición indígena viva y vigente recibe este reconocimiento internacional”.
La UNESCO otorgó a la Ruta Wixárika la categoría de Bien en Serie, reconociéndola como una de las rutas precolombinas más significativas que aún se conservan activas en América, y como un extraordinario reflejo de las tradiciones culturales vivas del pueblo wixárika (criterio cultural III). Este reconocimiento también destaca la íntima relación que existe entre la cultura wixárika y su entorno natural, evidenciada en sus prácticas espirituales y en la profunda relevancia simbólica de sus sitios sagrados, los cuales encarnan diversos aspectos de su cosmovisión y creencias (criterio cultural VI).
El término warika se refiere al pueblo indígena originario del occidente de México, conocido comúnmente como huichol, aunque «wixárika» es su autodenominación en su propia lengua. Este concepto abarca su identidad cultural, espiritual y territorial, caracterizada por una profunda conexión con la naturaleza, una cosmovisión rica en símbolos sagrados como el venado azul y el peyote, y una destacada tradición artística en chaquira y estambre.
Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados a Wirikuta constituye un valioso corredor cultural y espiritual que integra veinte sitios sagrados repartidos en cinco estados del centro-norte de México: Tatei Jaramara, en Nayarit; Huaxa Manaka, en Durango; Tuapurie, en Jalisco; Cuyetsarie, Xurahue Muyaca, Cupuri Mutiú, Cacai Mutijé, Macuipa, Tatei Nihuetúcame, en Zacatecas; Huahuatsari, Cuhixu Uheni, Tatei Matiniere, Nihuetaritsié, Natsitacua, Uxa Tequipa, Tuy Mayau, Huacuri Quitenie, Huiricuta: Mucyuahue; Huiricuta: Raúnax, y Huiricuta: Maxa Yaritsie, en San Luis Potosí.
Además, la ruta se despliega a lo largo de tres regiones ecológicas distintas, cruzando paisajes que son escenario de ceremonias ancestrales. En ella, los wixaritari realizan un ciclo ritual que fortalece el vínculo con los elementos naturales, considerados sus deidades, buscando asegurar la prosperidad agrícola y el bienestar comunitario.
Su trayecto inicia en la Sierra Madre Occidental, núcleo histórico y espiritual de la cultura wixárika, continúa hacia el noreste hasta llegar al desierto de Wirikuta, en San Luis Potosí, y se extiende también hacia la costa de Nayarit y Cerro Gordo en Durango.
Así, representa un extraordinario legado vivo de Mesoamérica, al conjugar las peregrinaciones a sitios naturales sagrados, prácticas agrícolas tradicionales, arquitectura típica y templos prehispánicos, así como rituales vinculados al cultivo del maíz. Es uno de los testimonios más importantes de las rutas rituales y comerciales que durante siglos conectaron a las culturas originarias de América.
Este patrimonio cuenta con un marco legal sólido para su protección, sustentado en normativas federales y estatales como el Plan de Justicia para los Pueblos Wixárika, Na’ayeri, O’dam y Meshikan (2022), así como en un decreto presidencial de 2023 que reconoce y resguarda estos lugares sagrados y rutas de peregrinación. Para asegurar su salvaguarda, también se estableció una Comisión Presidencial encargada de vigilar su cumplimiento.



