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Destacan críticos la necesidad de continuar con la creación de literatura zacatecana contemporánea

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Por: Admin •

■ Se ha buscado evadir o superar a López Velarde; sin embargo, es un intento fallido, señalan

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La poesía, a diferencia de otros géneros de la literatura zacatecana contemporánea, ha tenido una continuidad cultivada mediante la formación de sus exponentes, -muchos de ellos destacados con premios nacionales-, en los talleres que desde los años 60 han sido determinantes para generar formas diversas de abordarla, pero una misma línea de fondo: la convicción «mística» de que el poeta es sólo un medio para que la poesía sea. Lógica en que se situarían José de Jesús Sampedro, Juan José Macías y Javier Acosta.

En este continuo creativo persiste otra tradición, la influencia de Ramón López Velarde.

«El padre sin hijos» de la literatura zacatecana sigue «irradiando su influjo», a veces evidente por la búsqueda de evadirla, o bien, en intentos de lograr la hazaña de superarle. Esto último, un intento fallido, pues no ha habido un genio que lo consiga.

Esto se expuso en la emisión de Acentos, programa de La Jornada Zacatecas TV, por los críticos y creadores literarios, Citlali Aguilar y David Castañeda.

En el análisis de la construcción de un mapa de la literatura zacatecana contemporánea mediante sus géneros, la narrativa, la poesía, el ensayo y el teatro, y basada en un estudio que realiza sobre el tema, mismo en que recupera el quehacer de los autores nacidos a partir de la segunda mitad del siglo 20, Aguilar destacó la ausencia de estudios que aborden el tema a profundidad, a pesar de la “gran fuente de talento zacatecano”.

De manera personal, ubica como referentes en la narrativa, a Gonzalo Lizardo y Tryno Maldonado.

De ellos subraya sus logros al haber trascendido el ámbito nacional mediante el cobijo de grandes sellos editoriales y la continuidad de la publicación de su obra.
Ambos autores presentan, dice, líneas de intersección creativa, entre ellas su carácter autodidacta y su marcada tendencia por la novela fragmentaria caracterizada por  capítulos que pueden leerse como una unidad narrativa en sí mismos, o bien ofrecer un discurso completo en conjunto. Estilo muy acorde con las tendencias mediáticas actuales.

Caso especial, destaca, representa la dramaturgia, donde el único exponente es el también narrador, Alberto Huerta. Citlali Aguilar añadió que a pesar de la existencia de compañías teatrales locales, éstas no tienen una tradición académica que haya generado publicaciones de obras originales.

En cuanto al ensayo, dijo, la mayoría de quienes lo cultivan son catedráticos de la Universidad Autónoma de Zacatecas y sus temáticas refieren sus propias investigaciones. Excluyen asimismo, expuso, abordar problemáticas sociales que pudieran ser consumidas por un público más amplio, fuera del contexto académico.

Sin embargo, es en la poesía donde “sí tenemos una escuela más visible o fuerte desde López Velarde”, comentó Citlali Aguilar.

Acerca de los puntos en común que unen la obra de Sampedro, Macías y Acosta, expresó que a pesar del surrealismo del primero, la línea academicista y a la vez experimental del segundo y la complejidad en la sencillez de Acosta, la poesía de todos ellos se mueve en la “tendencia a la exploración que sobrepasa los niveles humanos”.

David Castañeda destacó por su parte, la “línea formativa” que han proporcionado los talleres de poesía en los que se han preocupado por ofrecer herramientas que encauzan la necesidad o pulsión de escribir de los jóvenes.

La sensibilidad y la formación académica de cada integrante expresó, es lo que marca la diferencia en la producción de obra. Mencionó en el género narrativo, también interesantes aportaciones, de los nóveles autores Joel Flores, Bernardo Araujo y Óscar Edgar López.

Sobre las preocupaciones temáticas de los escritores zacatecanos contemporáneos asunto que propuso sondear el conductor de Acentos, Carlos Navarrete, Castañeda dijo que sin duda, “la angustia fragmentaria del tiempo que vivimos” es una de ellas, pero las inquietudes de los autores “son las mismas de todo mundo, simplemente uno las quiere decir bien”.

Más allá de escribir, que es de por sí “algo liberador y revolucionario” para quien lo ejercita, lo que se busca en los talleres es construir un prestigio, “abrirte un espacio”, añadió Citlali Aguilar.

En Zacatecas, comentó, actualmente no es fácil publicar, razón por la que muchos jóvenes escritores buscan los premios que les solucionan este problema, pues incluyen regularmente la publicación del libro sometido a concurso.

Las becas son otro medio para seguir haciendo literatura, propuso. Así es como Lizardo y Acosta, ahora figuras consolidadas se iniciaron.

Las nuevas generaciones de escritores, se señaló, están influenciados por Ramón López Velarde, quien continúa “vigente a veces en su ausencia”, pero también por una literatura cosmopolita.

Para concluir, Castañeda ubicó al autor de Hormigas, como “el padre soltero” de la literatura zacatecana. Un padre sin hijos, que sigue irradiando su influjo poético y que no ha tenido “un genio que lo iguale”.

Acentos, programa de La Jornada Zacatecas de análisis de la sociedad, la cultura y el arte, fue realizado en la librería André-a, ubicada en el Centro Histórico de Zacatecas.

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