■ La organización enfrentó la opción de la vía electoral a finales de los años 80
El Frente Popular de Zacatecas es para algunos de los que fueron sus miembros, “un cadáver”. Otros creen en su adecuación a través del tiempo, mismo que actualiza su participación en la vida política del estado. Estas posturas se debatieron por Mateo García Bazán e Ismael Gaytán Martínez, ambos ex activistas del organismo, y hoy integrantes respectivamente del grupo Mayo 29 (M-29) y el Frente Popular de Lucha de Zacatecas (FPLZ).
La discusión se dio durante su participación en el segundo de los programas que Synergia, emisión de La Jornada Zacatecas TV, dedicó a la revisión de esta organización que cumplió 40 años de fundación el pasado 24 y 25 de enero, misma que ha sido señalada como de gran importancia por su herencia política y su trascendencia en el reordenamiento económico y social del estado.
El momento álgido de la conversación entre Mateo García Bazán e Ismael Gaytán Martínez, vino al intentar definirse el momento y circunstancias del declive y final rompimiento de aquella primera iniciativa de universitarios, campesinos y colonos que marcara un hito en la historia reciente de Zacatecas, y si su proyecto se actualiza hoy o no.
Marco Antonio Torres, conductor del programa, ubicó para esta reflexión el momento en que la organización tuvo que enfrentarse a la opción de la vía electoral a finales de los años 80.
Las grandes diferencias al interior del Frente Popular de Zacatecas se iniciaron, dijo Gaytán Martínez, actual miembro del Consejo Consultivo del FPLZ, al momento de la reelección para la rectoría de la Universidad Autónoma de Zacatecas de Francisco Flores Sandoval (1988). Esta candidatura fue apoyada por Jesús Pérez Cuevas, reconocido como el líder más significativo del FPZ.
Sin embargo, otros liderazgos de la organización difirieron de su postura, entre ellos Carlos Reveles Delijorge. Esto dibujaría una división no definitiva pero que ya marcaba diferencias de proyectos a su interior.
Por otra parte, muchos de los activistas del frente se habrían separado de la organización por diversas causas, entre ellas, sus proyectos profesionales y de vida, mientras que los grupos de campesinos que habían obtenido la tierra y tenían ya cierto nivel de productividad se alejaron de la organización, dijo.
“Los que andábamos alrededor de los movimientos campesino y de colonos seguíamos la línea que pregonaba el maestro Pérez Cuevas y otros compañeros”.
El momento fue leído como un momento de debilidad para el cual tenía que encontrarse un medio de protección, pues el Estado mexicano continuaba con el hostigamiento.
“Quería castigarte. No le perdonaba a la organización haber afectado tantos intereses”, dijo.

La solución que encontró Pérez Cuevas fue la vía electoral, cosa que para muchos significó un alejamiento de la postura inicial que nunca vio en ella una fuente de solución para los problemas de la gente. Esto fue motivo de la separación de otros de sus miembros.
En la década de los 80, el FPZ “solicitó prestado” el registro del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) para participar con los candidatos Jesús Pérez Cuevas en Guadalupe y José Narro Céspedes en Valparaíso.
“Los resultados fueron desastrosos” comenta Ismael Gaytán. Aquí influyó el corporativismo del campesinado zacatecano. Aunque se acercaba al FPZ para gestionar soluciones para sus problemas, sólo tenían reconocimiento ante la Secretaría de la Reforma Agraria mediante su integración a la Confederación Nacional Campesina (CNC). De esta manera participaban en el Frente Popular, pero votaban por el Partido Revolucionario Institucional.
En este hecho coincidió Mateo García Bazán. Al respecto expresó que “el talón de Aquiles” del FPZ fue que no se formaron cuadros políticos, “no dimos teoría a los campesinos” y eso trajo como consecuencia la debilidad política de la organización.
Un segundo momento para la inserción en la política electoral vino cuando posteriormente, Pérez Cuevas decide apoyar la candidatura de Heberto Castillo a la presidencia de la República en 1988.
En la elección federal se hizo alianza con el PMS de Castillo. Se postula a Raymundo Cárdenas como candidato a la diputación federal, su suplente fue José Narro Céspedes. En otra fórmula para lograr un escaño en la Cámara de Diputados se conjugan Jesús Pérez Cuevas y Marcos Cruz (este último de Durango).
Tras la dimisión de Heberto Castillo en favor de Cuauhtémoc Cárdenas, Pérez Cuevas se convirtió en uno de los fundadores locales del Partido de la Revolución Democrática.
Los encuentros y desencuentros persistieron durante finales de los 80 y principios de los 90. José Narro Céspedes, Samuel Herrera y el propio Reveles Delijorge se integran al Partido del Trabajo (PT), institución que acogió la candidatura a la senaduría de Pérez Cuevas en 1994.

Según Mateo García Bazán la ruptura definitiva del Frente Popular de Zacatecas vino “desde arriba”.
Señaló al ex presidente Carlos Salinas de Gortari como un elemento fundamental para que el FPZ no fuera favorecido, mientras que la división del mismo que ya dirigía José Narro Céspedes, y que persiste con la denominación de Frente Popular de Lucha Zacatecas (FPLZ), obtuvo, la “inyección de recursos millonarios” para sus proyectos productivos.
Eran momentos de reacomodo de las organizaciones sociales en las que influyeron tanto su inclusión en la competencia electoral como las políticas del gobierno salinista que mediante su programa Solidaridad, se expuso, incidió fuertemente en ellas.
Para Ismael Gaytán, no hubo tal diferencia entre la asignación de recursos por este medio entre una y otra derivación del FPZ. Y dijo, habría que revisar el por qué unos proyectos fueron más exitosos que otros.
“El Frente Popular de Zacatecas como organización política es un cadáver”, de la que se aprovecha cada quien según sus intereses, expresó por su parte, Mateo García Bazán.

Agregó que la organización fue despedazada por nuevas fuerzas que ocuparon los espacios de negociación con el Estado, el PT y el PRD. Y criticó el presunto enriquecimiento de miembros del FPLZ.
“Eso va retirando al activista ya de la lucha social. Ya no somos luchadores sociales, ya somos empresarios de la pobreza”.
“Vivir de la nostalgia” y reconocer la historia es bueno porque “permite eliminar errores y deficiencias”, expresó tras la revisión de los conflictos internos del FPZ Gaytán Martínez.
El actual auxiliar en la 61 Legislatura de los diputados Eugenia Flores y Juan Carlos Regis, agregó que “la lucha social exige permanencia y persistencia. Los membretes al final de cuentas salen sobrando y ahí lo que cuenta mucho es la acción. Y mientras haya quién encabece y abandere esas acciones las organizaciones van a salir adelante”. Invitó a dar la discusión para “gestar esa gran unidad de las fuerzas de izquierda porque, de otra manera, estamos destinados al fracaso”.



