■ Reforma financiera no ataca el modelo oligopólico del país, menciona docente de la UAZ
En el actual contexto de instauración de reformas estructurales por parte de Gobierno federal, en ámbito financiero, se pretende reproducir el modelo oligopólico que hay en México, aunque se flexibiliza el acceso a créditos para micro, pequeñas y medianas empresas, afirmó José Luís Guardado Pérez, docente investigador de la Unidad Académica de Economía de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
Según comentó al respecto, la reforma pretende impulsar a la banca de desarrollo en su función de mover recursos y otorgar créditos con menos requisitos, a fin que esas empresas puedan acceder a ellos.
“Pareciera que ahí hay un punto que debemos reconocer o cuando menos conceder el beneficio de la duda, para ver si efectivamente llega el financiamiento a los micro y pequeñas empresas, que en lo personal esperaría a tener datos para afirmar que así es”, indicó.
Según explicó, hay una renuencia que se percibe entre quienes dirigen las micro y pequeñas empresas a acudir a los servicios bancarios, porque además de resultarles costosos, tienen poca confianza hacia ellos y prefieren manejarse con dinero en efectivo incluso para el pago de impuestos y del seguro social.
En ese sentido, la reforma hacendaria podría otorgar mejores fuentes de financiamiento, y aunque hay que esperar los detalles, hasta el momento explica que estos serán recursos que la banca de desarrollo bajará a través de la banca comercial.
Asimismo, Guardado Pérez expuso que la banca de desarrollo es también llamada banca de segundo piso debido a que sus créditos se otorgan en el mostrador de la banca comercial y es ahí donde podría flexibilizarse el crédito aunado a medidas para mayores facilidades en el momento de recuperar garantías.
Sin embargo, todavía no hay una solución de fondo para los problemas de las pequeñas empresas en México, puesto que la reforma financiera no ataca el problema estructural del sistema financiero mexicano generado por su conformación oligopólica.
“No toca mínimamente los altos costos de los servicios bancarios ni el alto costo de la intermediación financiera. No hay nada que se refiera a ello en la reforma, y el problema de la intermediación y de los servicios financieros son problemas que son más una carga a la economía que algo que aliente su productividad”, afirmó.
En la medida en que los bancos son sucursales de empresas extranjeras, se han convertido en agentes de extracción de riqueza y de la plusvalía que se genera en la economía mexicana y poco o casi nada ayudan a su producción, concluyó Guardado Pérez.



