spot_img

La pobreza está produciendo poblaciones con un brutal resentimiento social: especialista

Más Leídas

- Publicidad -

Por: ALMA RÍOS •

■ “El capitalismo salvaje” fue señalado como causante de exclusión y marginación

- Publicidad -

■ La violencia no puede erradicarse pero sí moldearse: Juan Vives Rocabert, psicoanalista

El incremento exponencial de la violencia social tiene tras de sí factores parentales y gubernamentales o de Estado, explicados en el síndrome multicarencial, que implica aspectos alimenticios, afectivos, educativos y culturales cuando se asocia a la pobreza y pobreza extrema, y está generando poblaciones enteras con un brutal resentimiento social, dijo Juan Vives Rocabert en su conferencia Causas psicosociales de la violencia y su relación con los problemas carenciales.

Con la exposición del psicoanalista, médico psiquiatra y miembro vitalicio de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, fue inaugurado el tercer Foro sobre pobreza y salud mental denominado Pobreza, exclusión y violencia, realizado en la Unidad Académica de Psicología de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).

Jezabel Hernández Leyva, auxiliar de investigación y posgrado en la UAP, sintetizó los objetivos de este foro en la reflexión acerca de las distintas formas de violencia que los profesionales de psicología deben entender y atender.

“El capitalismo salvaje” fue señalado como causante de exclusión y pobreza y se dijo, ha ido sofisticando las maneras de sometimiento de quienes no poseen medios para defenderse de los procesos de acumulación de capital.

En este contexto los marginados ven mermada su salud mental debido a las carencias básicas para su subsistencia, mismas que los remiten a un círculo vicioso de pobreza, exclusión y violencia, se expresó.

Al respecto la directora de la UAP, Laura Hernández Martínez, comentó que según reportes, los centros de atención psicológica dependientes de la UAZ atienden de manera preponderante conflictos asociados a la violencia en sus diferentes vertientes, intrafamiliar, escolar, laboral, entre otras.

Carencias y violencia social

El psicoanalista y psicoterapeuta clínico, Juan Vives Rocabert, agregó que la función de la figura materna al interior de la familia es modelar las pulsiones agresivas y sexuales, y la paterna, establecer límites a ellas, sin embargo, el crecimiento de hogares monoparentales, familias nucleares disfuncionales y aquellas mixtas o recombinadas, como se denominan a las que conjuntan hijos de matrimonios o uniones previas de los cónyuges ofrece un “borramiento de límites” a estas pulsiones en la crianza de las personas y una ausencia de autoridad.

Socialmente esta última se expresa como la falta de aplicación de la ley, la vida en impunidad. Al respecto señaló que está comprobado que los países que tienen un buen sistema de impartición de justicia acceden a estatus de primer mundo mientras que aquellos que descuidan este aspecto persisten en el subdesarrollo.

La violencia de Estado implica además de la impunidad y la incontinencia de la corrupción, vivir en condiciones de pobreza, mismas en las que se encuentra recordó, alrededor de 50 por ciento de la población mexicana, 20 millones de personas en pobreza extrema.

A esto se añaden los cuadros familiares ya carenciales, pero además, es un tipo de agresión social “de la que nadie quiere responsabilizarse”. Al respecto el especialista citó como uno de los medios para evadirla el argumento reiterado de que “el sistema es muy inequitativo”.

La carencia de proteínas durante la totalidad de la infancia y hasta la adolescencia como ocurre en la gente en situación de pobreza extrema, produce un sistema nervioso central deficitario que no permitirá al individuo la capacidad de pensamiento abstracto y mucho menos crítico, dijo Vives Rocabert, sino sólo su funcionamiento operativo concreto.

Esta ya es una desventaja que destina a la gente que vive en pobreza extrema, a la que definió como aquella que padece hambre “todos los días de su vida”, a una suerte de servidumbre que se va a manifestar en “todas esas formas modernas de esclavitud que tenemos actualmente”.

“Es decir, van a ser sujetos muy manipulables, totalmente aborregados, sin capacidad de pensamiento, sin capacidad de crítica y por tanto con muy poca capacidad de protesta”, puntualizó.

El investigador dijo abordar a la pobreza desde lo que denominó el síndrome multicarencial, en la que situó a la carencia alimentaria como una de las más trascendentes, pero enumeró entre ellas también a la afectiva, misma que situó en los hogares pobres y monoparentales con ausencia de padre, en los que la madre tampoco puede ocuparse de los hijos por necesidades laborales.

En la pobreza extrema asistir a la escuela es un lujo, por ello también sumó a estos factores carenciales a la educación. De esta manera, un cerebro con deficiencias para pensar, con la desnutrición tampoco tiene posibilidades de enseñarse a razonar, pues se les priva de esta posibilidad.

Finalmente mencionó al estímulo cultural como un factor fundamental en el crecimiento de las sociedades occidentales modernas, al que categorizó como un lujo impensable para aquellas personas en pobreza extrema, destacó del mismo su importancia, pues une a la ética y la estética, señaló.

“Si tomamos el síndrome multicarencial en estas cuarto vertientes (…) tendremos poblaciones enteras con una cantidad brutal de resentimiento social que habitualmente expresan en una forma muy poco sofisticada, porque no han tenido una familia que les enseñe a modularlo o expresarlo de una manera socialmente adecuada”, expuso.

Ante esta violencia de Estado de la que nadie quiere hacerse responsable, la sociedad civil tiene un papel protagónico y advirtió que se debe de recuperar la capacidad para modular las pulsiones, pues la que se refiere a la agresividad “no se calma nunca”, a diferencia de la sexual que puede tener una satisfacción.

La violencia es una forma de agresión que no puede erradicarse, habría iniciado con esta sentencia su intervención para cerrar luego diciendo que, sin embargo, puede prevenirse y modularse para lo que recomendó “cumplir con la función materna y paterna” y en ese sentido expresó la necesidad de ejercer la autoridad.

Agregó sobre la responsabilidad social, que los mexicanos “ya no somos los agachados”, pero el problema “es nacer ahorita” comentó, pues las personas en este contexto social incorporan valores “muy psicopáticos”.

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -