Casi a diario escucho que la gente decir que ¡Ojalá que este presidente salga bueno!, y seguidamente comentarios como ¡no como los anteriores que nos quedaron a deber!, eso por decirlo de manera moderada, pero hoy me atrevo a preguntarles ¿Sólo necesitamos que el presidente municipal sea bueno para cambiar a un municipio?
No pretendo transcribir o querer emular los comentarios del famoso video de Youtube denominado Reflexión para los mexicanos que habla de cómo durante décadas nos quejamos de los gobiernos que pasan, de cómo a los problemas les ponemos nombres, apellidos, partidos y de cómo sólo exigimos a los gobiernos que cambien nuestra realidad sin esforzarnos nosotros para hacer un mejor país. Tampoco estoy de acuerdo en la respuesta a ese video editado en la misma página de Internet y por ello sólo me habré de referir al tema que conozco por mi ámbito de trabajo y que sé que todos los presidentes municipales de todo el estado y de todos los partidos políticos habrán de enfrentar.
Es cierto que los ediles tienen responsabilidades en materia de recolección de residuos sólidos, en temas de mantenimiento de calles y avenidas, en alumbrado público, en limpieza de espacios públicos, eso no se debe negar y mucho menos dejar de exigir. Cada trienio veo presidentes municipales preocupados por lograr atender estos temas de manera correcta y algunos lo hacen mejor que otros y cuando hacen campañas para recoger basura, la gente no participa; cuando limpian espacios públicos o calles, a las pocas horas o días es lugar está nuevamente sucio; cuando reparan lámparas de alumbrado público, por diversión algunas personas (especialmente jóvenes) las quiebran o cortan los cables interrumpiendo la energía; cuando se hacen campañas de reforestación, una minoría participa y otros menos regresan a darles cuidados para que sobrevivan; cuando se pinta una barda, al otro día esta graffiteada; la gente tira basura en las alcantarillas taponeando los drenajes; dejan basura en las esquinas; no cuidan ni atienden a sus mascotas especialmente perros y mucho menos levantan las desechos fecales; entre otras acciones similares. Los alcaldes se enfrentan primero a la carencia de recursos para resolver problemáticas cada día más grandes precisamente por el crecimiento continuo de las ciudades y los pocos o muchos esfuerzos realizados no son jamás suficientes debido a que este tipo de situaciones requieren de la ayuda de la ciudadanía y no sólo de manera intermitente, sino constante. Adicionalmente a estas complicaciones operativas, deben tener la capacidad para enfrentar las críticas severas (fundadas e infundadas) vertidas en las redes sociales y medios de comunicación que buscan cualquier oportunidad para hacer señalamientos, algunos de ellos de manera ofensiva y otros más deseando que las cosas vayan mal para decir con el paso del tiempo que tenían razón de que el presidente municipal como todos fue malo.
Sin tocar otros temas, puedo asegurar que los mencionados arriba, no podrán solucionarse jamás, sin la participación de la ciudadanía de manera activa y propositiva. Lo ideal sería tener ciudadanos que puedan ayudar a las autoridades a solucionar los problemas, ciudadanos que primero no tiren basura donde no deben; que cuiden sus lámparas, que ayuden a tapar baches cuando estos son pequeños y no esperar a que se hagan más grandes, que todos se hagan responsables de limpiar y pintar espacios al menos entorno a sus casas, que organicen actividades para que los vecinos se involucren, ciudadanos organizados que ayude a recoger basura en vez de solo tomarle fotos y subirlas a las redes sociales para sacar sus frustraciones con comentarios negativos, ciudadanos que planten y cuiden árboles y de pasada grupos sociales, representantes de escuelas y comercios que adopten espacios públicos para cuidarlos. Para todo ello sin duda, lo ideal es contar con la participación, coordinación y esfuerzo de las autoridades municipales, pero también es pertinente decir que se pueden hacer esfuerzos ciudadanos serios sin contar con ello.
Dentro de las administraciones municipales existen muchas personas que han dedicado su vida a trabajar y proponer para hacer las cosas bien, pero también hay que reconocer que existen también personas que no sólo no desean trabajar, sino que su función en las instituciones es la de limitar el buen trabajo, las nuevas y mejores ideas y que su influencia negativa hace que se contagien otros funcionarios. Los alcaldes no pueden por razones legales y prácticas, remover a esas personas (no al menos de manera fácil sin daños colaterales), porque es personal sindicalizado o porque se corre el riesgo de que las demandas laborales ahoguen la de por si mala situación económica. Los alcaldes deben tener la habilidad de trabajar con el personal que tienen, mejorar procesos y convencer a los que pueden dar ese extra tratando de hacer que la gente se adapte a los cambios, tener la inteligencia para trabajar con “el enemigo dentro”. Pertinente también será convocar a dependencias de los gobiernos estatales y federales para lograr proyectos que solucionen cosas específicas. Tampoco la coordinación interinstitucional es sencilla, por ello si necesitamos que el alcalde sea bueno, pero reitero, también los ciudadanos deben ser mejores dejando de criticar tanto y apoyando sólo un poco. Sólo un poco será mucho si todos lo hacen. La próxima semana les compartiré una idea ciudadana de la cual tengo el honor de ser parte esperando logre influenciar a otros a hacer algo similar y que busca exigir a los alcaldes pero también a los ciudadanos. Gracias, hasta el próximo miércoles. ■



