spot_img

Sindicatos universitarios y autonomía (parte 2)

Más Leídas

- Publicidad -

Por: BENJAMÍN M. ROMO MORENO •

Sin embargo, de un análisis rápido de la relación hecha pública se deriva que hay en los revisores una pobre concepción del compromiso que implica una formación integral, objetivo y meta fundamentales de actividad universitaria y que requiere de un apoyo importante en plazas para el desarrollo de las actividades físicas y culturales. Por otro lado, derivado de la argumentación, se encuentra un claro desconocimiento de las categorías, funciones y modalidades de contratación de los trabajadores académicos, específicamente de los técnicos académicos que es a los que se hace referencia.

- Publicidad -

Pero al respecto surgen otras interrogantes:

¿Por qué la ASE solicita información a un sindicato diferente al que pertenecen las plazas cuestionadas? ¿Por qué no lo hace directamente al representante institucional? Y es que al darle ese lugar de interlocutor y validar la información que proporciona, prácticamente, se ha convertido al sindicato de trabajadores en el auditor de la actividad académica de la institución.

¿Por qué el Stuaz determina las plazas necesarias del Spauaz? ¿Quién va a definir las del Stuaz?¿Irá a ser el Spauaz?

Lo anterior no quiere decir que se este en contra de la racionalización del gasto, sólo que para que diera la posibilidad efectiva de recortar plazas se tendría que realizar, por personal capacitado y dentro de la normatividad interna y externa, un estudio que contemplara las necesidades reales de las actividades sustantivas y adjetivas que no implicara subjetividades ni revanchismos, que diera forma lo que sugerido, en alguna ocasión, un presupuesto base cero.

Por otro lado, se ha informado por los medios escritos que se ha aprobado el presupuesto 2014 por el Consejo Universitario y en el que se debiera contemplar, según la propuesta inicial de la rectoría, el presumible ajuste del número de plazas; sin embargo, no sabemos hasta qué punto se contempla ni cuáles fueron los criterios que se utilizaron en el caso de que se haya hecho. Sólo esperaríamos que no hayan sido en base a lo que comentamos.

En ambos casos, además de atentar contra la autonomía, como se ha visto, se acude a instancias gubernamentales antes de agotar los procesos internos, tal y como se mandata por la legislación, en una clara invitación a la gubernamentales a intervención de autoridades. Se deja de lado la necesidad de mayor subsidio. Pero lo más delicado, ambas convocan al divisionismo y a la confrontación lo que propicia la solución real del problema.

A hora bien, quienes piensan que el modelo acordado en el Congreso de Reforma resulta inoperante al momento y proponen uno alternativo, están en todo su derecho, solo que hay que plantearlo de frente a la comunidad universitaria para que ella decida y no de manera parcial y soterrada haciendo creer que se trata de resolver un problema estructural que, por otro lado, sólo tiene salida en el fortalecimiento de los ingresos y en una debida aplicación de los mismos.

Pero lo que no debemos tolerar es que la Universidad se convierta en un espacio de vendetas políticas, como parece ser se enfila. Por el contrario, es momento de asumir y enfrentar la problemática con un alto espíritu universitario y codo con codo salir avantes, es el momento de la Política y no de la politiquería. Es muy caro el costo de perder la autonomía por satisfacer intereses grupales. ■

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -