Considerada como “una de las más bellas y precisas tradiciones de Mesoamérica” la ceremonia ritual de Los Voladores fue el tema de la Conferencia Magistral dentro del marco de actividades del II Congreso Internacional de Patrimonio Cultural Inmaterial.
Impartida por Narciso Hernández Jiménez, presidente del Consejo Nacional de Voladores, la conferencia versó sobre el valor de este ritual y la presentación de un plan de salvaguardia en el que se contempla, además del rescate generacional, un respeto por este ritual que “no es un espectáculo de malabarismo en las alturas”,
dijo el ponente.
Con un saludo y agradecimientos en dialecto totonaco, así como la proyección de un video documental que mostró esta práctica de más de 500 años, Narciso Hernández Jiménez comentó a los asistentes que “la enmienda es transmitir que el ritual de Los Voladores es un elemento de comunicación con sus ancestros”.
En la ceremonia de Los Voladores, que de acuerdo a lo aludido por el ponente no únicamente son originarios de Papantla, Veracruz, sino de territorios como Nayarit, Morelia, Puebla y Guatemala, es un acto de participación colectiva y de arraigo con la naturaleza.
Así, de acuerdo a tal ritual, los elegidos a realizar el ritual buscan el árbol más alto de la zona y al encuentro se interpreta un son en reverencia a la madre tierra para posteriormente talarlo, siendo llevado por los chamanes y maestros guías.
El ritual de Los Voladores continúa cuando “el palo volador” es arrastrado a través de un líder y llevado a una plaza pública en la que participa el pueblo y en conjunto “se pide por el bienestar y para que la siembra sea un éxito”, mencionó Hernández Jiménez.
Narciso Hernández Jiménez atribuyó que en la conciencia social y ecologista que el pueblo totonaco tiene sobre su entorno, posterior a cada ritual de Los Voladores, “las familias de los participantes van a las zonas donde fue la tala del árbol volador y siembran semillas para que crezcan nuevos árboles y la tradición perdure”.
La conferencia magistral fue introducida por Salomón Bazbaz Lapidus, promotor del patrimonio histórico de las culturas veracruzanas y director del festival Cumbre Tajín, enfatizando que “ante la sobrecomercialización de este ritual, el plan de salvaguardia también incluye la esencia de éste a 500 años de su olvido, en su historia de resistencia”.



