■ Académica impartió conferencia dentro del Congreso de Mejora de Procesos de Sofware
Actualmente Zacatecas es una zona económicamente deprimida y, con la presión que harán las reformas estructurales en caso de que estas se aprueben tal y como están planteadas ahora, el estado seguirá en esta depresión, aseguró la maestra en Ciencias María de León Sigg, quien es docente de la Unidad Académica de Ingeniería en Computación de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
Estas declaraciones las realizó durante la rueda de preguntas y respuestas que tuvo lugar después de que impartiera una conferencia en el segundo Congreso Internacional de Mejora de Procesos de Software (CIMPS), en el auditorio del Consejo Zacatecano de Ciencia y Tecnología (Cozcyt).
Aunque insistió en que no conoce a fondo las propuestas de reformas de Gobierno federal, sí pudo asegurar que las pequeñas empresas, con estas modificaciones en la legislación, tendrán más dificultades para incorporar las tecnologías de la información a sus procesos debido a que habrá un incremento en el costo de estos servicios.
“Lo que yo sí percibo es que, si las reformas así como están planteadas se incorporan, a las empresas les va a costar más dinero introducir innovaciones. (…) Va a haber una especie de estancamiento hasta que las empresas sepan cómo pueden hacerlo, a pesar de estas circunstancias económicas”, precisó.
Durante su intervención denominada Aplicación del modelo del usuario perezoso para explicar la adopción de tecnologías de información en pequeñas empresas, explicó que hay una gran cantidad negocios en la zona conurbada de Zacatecas y Guadalupe que son renuentes a la incorporación de estos nuevos sistemas.
Entre las causas de este rechazo, expuso, está el miedo a innovar y a generar cambios en sus empresas, así como el pensamiento erróneo de que se gastarán mucho dinero en la instalación de las tecnologías y en capacitar a su personal.
De León Sigg explicó que existen varios factores por los que las pequeñas empresas, que son aquellas que tienen menos de 50 empleados, no aceptan este tipo de cambios en sus procedimientos.
El primero, dijo, es el hecho de que no saben cómo adoptar las nuevas tecnologías; “sí lo ven, saben que están ahí, pero esa parte de cómo adoptarlas y meterlas en sus procesos queda todavía en el aire”, puntualizó.
En segundo lugar, mencionó la falta de conocimiento de las ventajas que pueden tener aplicando tecnología, al incrementar su producción y su competitividad, por ejemplo.
En este sentido, informó que precisamente estas innovaciones permiten reducir costos y mejorar las relaciones con los clientes y los proveedores.
Como última razón que impide la inclusión de nuevas tecnologías en las pequeñas empresas, expuso, está la carencia que en su gran mayoría tienen estos negocios de estrategias tanto financieras como de tecnología, “que les permitan tener una visión de hacia dónde conducir sus organizaciones. Van en el día a día en todos los aspectos”.
Por estos motivos, concluyó, que uno de los modelos que se utiliza para explicar esta falta de adopción de modelos tecnológicos es el del usuario perezoso.
Esta teoría pretende reflejar, explicó, que “dependiendo de los costos en término de esfuerzo mental y económico, un usuario va a adoptar o no una tecnología. Entonces, el modelo considera que de un conjunto de posibles soluciones ante una necesidad se va a hacer una toma de decisiones, y la solución elegida va a ser la que consume el mínimo esfuerzo, por eso hablamos de un usuario perezoso”.



