1 . Más de lo mismo: la aplicación del modelo neoliberal conlleva novedades tan conocidas como la manipulación sexenal que sus impulsores realizan mediante reformas que nada reforman: sólo profundizan la anterior, aun cuando varíen las condiciones de operación y el entorno. Una constante es el “éxito” del grupo impulsor, invariable hasta hoy, como el fracaso al nivel general.
En concreto, ¿cómo opera esto? Dentro del estado de derecho, por ejemplo, las reformas de Peña Nieto adquirieron status de ley. ¿Para que el mandato presuma mayor fuerza impositiva? Sobre una de ellas, la reforma energética que privatiza el petróleo, Carlos Fernández-Vega, hace observaciones puntuales en tanto al ser clave de la oferta política de gobierno de Peña Nieto para sus apoyadores del Pacto por México, donde estuvo la llamada oposición política. Pero el petróleo puede ser muchas cosas, menos miel sobre ojuelas. López Velarde vio a los veneros del petróleo como herencia del diablo y acertó. Para Peña Nieto el petróleo no es miel sobre hojuelas, sí lo es para quienes a su sombra manipulan el entorno de su privatización. ¡Cuidado! si México monta su futuro sólo sobre el energético. El petróleo, como el Crestón, es un corcel que se encabrita a la menor provocación y aunque su final como energético es inevitable, su manipulación oficial, privada o mixta, local, nacional, internacional, sufre mucho por las influencias particulares, a quienes interesa explotarlo para su enriquecimiento personal.
Su cotización, en tiempos de la campaña de Peña, “rozaba los 120 dólares”, hoy gravita en los 51 dólares. Su programada privatización se escaló y en la primera licitación de la ronda uno, cuyo objetivo era “maximizar la renta petrolera”: “De 14 bloques ofrecidos, sólo dos se adjudicaron… ambos quedaron en manos de un solo consorcio, en el cual participa (¡sorpresa!) parte de la familia real: la Casa Salinas (Hipólito Gerard, cuñado del susodicho) y la Casa Peña Nieto (Juan Armando Hinojosa, dueño de Higa, contumaz consumidor de contratos de obra pública a precio inflado y “facilitador” oficial de monárquicas residencias para los meros meros del régimen).” A partir de esto, juzgue e imagine la perspectiva petrolera de México. La segunda ronda será en septiembre.
- Bendesky señala que la reforma hacendaria impactó como aumento de la recaudación. Pero sus efectos colaterales en la caída del gasto de consumo, no alentaron el gasto en inversión y el mismo gobierno planteó que no habría más aumento de impuestos y la política social entraría en terapia intensiva, como indica la situación en el sector de la salud. Es decir, de la política fiscal se pasa a la económica y a la tensión entre gasto e inversión. Una cuestión, ¿cómo se recupera la economía y qué se hará si no logra operar sin recurrir a financiamientos? A la larga, ¿habrá o no avances en el sentido de alcanzar incrementos en desarrollo? ¿Y cuáles serán los efectos sociales?
El crecimiento de la producción no repunta y tampoco la generación de empleos. Los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2014 indican que el ingreso corriente total promedio trimestral por hogar se redujo 3.5 por ciento con respecto a 2012. Efectos más adversos se dan hasta en el segmento de lo que de modo laxo se considera clase media. Esto apunta a la falta de empuje por el lado de la demanda interna para propiciar una recuperación sostenida de la actividad económica.
Otro riesgo es: La depreciación del peso tenderá a trasladarse de su relación externa hacia el interior por la vía de la inflación y, también, por el alza de las tasas de interés que tendrá que aplicar el Banco de México. Este escenario nada propicio para la recuperación del mercado interno. ¿Se replanteará la política económica?
Ante eso: qué tanto la violencia recurrente, al nivel nacional, es otro polo de tensión neoliberal o por qué, para tal modelito, sólo las utilidades y acumulación crecientes, vía explotación o especulación, tienen sentido. La violencia cunde por todas partes, Zacatecas no es excepción, al contrario, días hay en que las cifras de muertos suman siete o nueve. Ni que decir, a la semana o mes, aquí y en todo el país, con sus singulares excepciones. Ya no se sabe si la descomposición de los valores mismos es un efecto neoliberal o si las instituciones públicas no hacen su trabajo, como debe ser. Sin excepción de edad, ni sexo, hay gente que muere en forma violenta, día tras día. Sin duda, para cada uno de nosotros hay algo que se puede y debe hacer mejor a cómo normalmente lo hace y preferir las formas pacíficas y solidarias para hacerlo.■



