Sí usted, amable lector es de los afortunados (como un servidor), que tiene tiempo para la lectura, la reflexión y el análisis, espero que las siguientes recomendaciones le sean de utilidad para comprender los procesos que, muy probablemente, tendrán lugar el próximo año 2026. Partamos de dos circunstancias que, sin duda, marcarán el contexto del desarrollo de las decisiones públicas en nuestro país. El primero, la política exterior de nuestro vecino norte y principal socio comercial, misma que no solo impactará en nuestra relación con el mundo, sino en muy diversos frentes de carácter doméstico, principalmente tres: seguridad, comercio y gobernabilidad. El segundo, la configuración de las reglas del juego de la coalición gobernante, y con ello, en sí, las condiciones en que se desarrollará la lucha política, pues su poder hoy es de tal magnitud, que el impacto de sus acuerdos y pugnas, trascenderá a sus filas y será determinante para la aún debilitada oposición, la sociedad civil y otros conjuntos de actores políticos y sociales.
Para el primer caso, reiteraré la recomendación de hace un par de semanas: El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, del politólogo Samuel P. Huntington, texto en el que parece basarse la lectura del mundo del MAGA 2.0, y que explica en mucho, su postura en temas como el de la guerra Ucrania-Rusia, los organismos multilaterales internacionales, e inclusive, su visión respecto a la migración, entendiéndola como un riesgo para la supervivencia de lo que se identifica como la cultura occidental, tanto en su propio caso, como en el de Europa. También explicaría su postura frente a México y nuestra región: sí el mundo se reordenará en uno multipolar, con potencias que gozarán de puntos de influencia que las otras respetarán, Latinoamérica lo será de los Estados Unidos, sin permitir la injerencia de las otras dos potencias identificadas con esta calificación: Rusia y, particularmente, China. Al repasar la teoría de Huntington, encontraremos conceptos que han venido cobrando fuerza, y que, en 2026, serán regulares en el debate público, como: mundo multipolar y multicivilizacional, estados centrales y estados concéntricos, entre otros. Su lectura pues, nos permitirá entender la visión de Trump y su movimiento, cuyo legado en este frente, muy seguramente se mantendrá, aun cuando sufra descalabros electorales este mismo año 2026.
En cuanto al segundo punto, para comprender mejor la reconfiguración del sistema político mexicano, en un contexto de presión e influencia de la potencia que tenemos por vecina, recomiendo la lectura de A la sombra de la superpotencia. Tres presidentes mexicanos en la Guerra Fría 1945-1958, de la historiadora Soledad Loaeza. Y aunque el hilo que guía la discusión en dicho texto es el rol de los Estados Unidos en la política interior de México en dicho período, también hay un interesante acercamiento a la configuración de una coalición gobernante que comenzaba a consolidarse como hegemónica. Es así como se estudian las restricciones de tres presidentes: Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán y Adolfo Ruiz Cortines, más allá de la política exterior de México, para sus propias determinaciones de todo tipo, y principalmente las políticas. Desde luego que el contexto histórico dista mucho de ser idéntico, sin embargo, permite entender como la más poderosa de nuestras instituciones, la presidencia de la república, tuvo que matizar sus determinaciones, limitarse en sus políticas y aún más, apostar por equilibrios internos que le permitieran la gestión de los conflictos, evitando así la tentación intervencionista de la potencia vecina.
Espero pues que ambas lecturas sean de su interés, y le proporcionen un punto de partida para analizar los sucesos que, muy probablemente, tendrán lugar el próximo año. No pierdo la ocasión para desearle a usted y a los suyos, lo mejor cada uno de los días que tendrá el próximo calendario.
@CarlosETorres_



