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■ Pueden derivar en enfermedades o en la muerte de no tratarse correctamente

Sensibilizan sobre problemática grave que causan los trastornos alimentarios

■ Se basan en alteraciones en la relación con la comida, el peso y la imagen corporal

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

El 30 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria, una fecha destinada a sensibilizar sobre una problemática que impacta profundamente la salud física y mental. Trastornos como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa no son estilos de vida, sino condiciones clínicas severas que pueden desencadenar enfermedades cardiacas, renales y, en casos extremos, la muerte. En este contexto, el psicólogo Gerardo Gómez subrayó que visibilizar estas enfermedades es fundamental para reducir el estigma, fomentar la detección temprana, exigir mejores recursos para su atención y fortalecer las redes familiares y comunitarias que acompañan a quienes las padecen. 

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Gómez explicó que los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se caracterizan por alteraciones persistentes en la relación con la comida, el peso y la imagen corporal, acompañadas de deterioro físico, emocional y social. Entre los más comunes se encuentran la anorexia nerviosa, definida por una restricción alimentaria extrema y un miedo intenso a ganar peso; la bulimia nerviosa, que combina episodios de atracones con purgas; y el trastorno por atracón, en el cual las ingestas compulsivas ocurren sin conductas compensatorias posteriores. 

En cuanto a las causas, detalló que los TCA son multifactoriales y surgen de la interacción entre predisposición genética, factores psicológicos como ansiedad, perfeccionismo o antecedentes de trauma, y presiones socioculturales que imponen ideales corporales irreales. Explicó que las redes sociales pueden agravar estos cuadros al exponer constantemente a los jóvenes a comparaciones, filtros y retos de pérdida de peso. 

El especialista resaltó señales de alerta que pueden ser detectadas por el entorno cercano: cambios bruscos en los hábitos alimentarios, evitación de comidas en grupo, rituales con la comida, ejercicio compulsivo, pérdida de peso acelerada, atracones, purgas, irritabilidad, mareos, fatiga y aislamiento social. Subrayó que muchas personas ocultan sus síntomas por vergüenza, miedo al juicio social o negación del problema, lo que retrasa la búsqueda de ayuda profesional.

Gómez destacó que el tratamiento debe ser integral e interdisciplinario, con monitoreo médico continuo, intervención nutricional especializada, psicoterapia basada en evidencia, incluyendo Terapia Cognitivo-Conductual y cuando se requiere, tratamiento psiquiátrico. La familia, dijo, es un pilar fundamental para acompañar el proceso terapéutico, asegurar la alimentación y participar activamente en la recuperación.

En conclusión, el Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria no solo invita a sensibilizar, sino a reconocer que los TCA son enfermedades graves pero tratables. La recuperación es posible cuando existe acceso oportuno a atención especializada, apoyo familiar y políticas públicas que prioricen la salud mental. La evidencia y los datos estatales muestran que actuar a tiempo salva vidas y que la sociedad, en su conjunto, debe comprometerse a promover entornos más sanos, informados y libres de estigma.

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