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jueves, 18 agosto, 2022
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Apple y Kate del Castillo, dos caras de la intercepción

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Por: JENARO VILLAMIL • Admin •

Si el FBI pudiera actuar como las autoridades mexicanas, no estaría metido en un debate internacional con la compañía Apple y filtraría hasta los mensajes encriptados del iPhone propiedad de Syed Farook, quien junto con su esposa Tasfheen Malik son acusados por la matanza de 14 personas en el atentado de San Bernardino, California, ocurrido en diciembre pasado.

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Sin embargo, el caso de la disputa FBI contra Apple ya tomó dimensiones globales que involucran a toda la industria, sumados los nuevos gigantes de las redes sociales como Facebook, Twitter, Google y otras compañías de telefonía móvil que apoyan a Apple en su litigio, mientras que Bill Gates, de Microsoft, apoyó al FBI señalando que se trata de un caso específico en el que el juez debe intervenir el equipo.

Este debate sobre los alcances de la privacidad en las comunicaciones individuales es todo lo contrario a lo que se ha producido en México con la mala teleserie producida por las autoridades para criminalizar a la actriz Kate del Castillo a partir de la divulgación de los mensajes de texto o chateo con los abogados de El Chapo Guzmán Loera.

Si el FBI actuara como en México, ya estaríamos escuchando en la televisión estadunidense una “recreación” de los mensajes de Farook. Por supuesto, las autoridades negarían que ellos hubieran filtrado esa información, tal como lo han hecho en el juicio de amparo interpuesto por los abogados de Kate del Castillo en el juzgado tercero de distrito en materia penal en el Distrito Federal.

La historia de este debate involucra prácticamente a todos los usuarios y grandes compañías en el nuevo mundo de la era digital. El director ejecutivo de Apple, Tim Cook, se negó el jueves pasado a responder a la petición de un tribunal estadunidense que le exigió ayuda a la empresa para desbloquear el iPhone del atacante de San Bernardino, argumentando que se sentaría un precedente peligroso. El FBI reviró diciendo que la multimillonaria compañía creada por Steve Jobs actuaba por puro interés empresarial y no cooperaría con la investigación del tiroteo del 2 de diciembre de 2015.

El director del FBI, James Comey, afirmó el domingo que la agencia federal sólo quiere “intentar adivinar el código de acceso del terrorista sin que su teléfono se autodestruya y sin que nos lleve una década hallar la contraseña correcta. Es todo. No queremos desbaratar la encriptación de nadie o dejar suelta una llave maestra”.

El razonamiento del FBI no convenció ni a Apple ni a otras grandes compañías como la misma empresa china Huawei, Facebook y al mismo Edward Snowden, el exagente que detonó un escándalo mundial al revelar información encriptada sobre la forma en que actúa el gobierno de Estados Unidos para invadir la privacidad de millones de personas.

En una carta abierta a sus empleados, enviada este lunes 22, Cook afirmó que si aceptaban se trataría de “un paso inédito que pone en peligro la seguridad de nuestros clientes”.

Apple alega que “técnicamente” es posible crear un sistema operativo para cumplir la orden del juez, pero hacerlo “es demasiado peligroso” porque Apple tendría que crear “un sistema operativo totalmente nuevo para el uso del gobierno” y porque “si perdemos el control sobre nuestros datos, ponemos en riesgo tanto nuestra privacidad como nuestra seguridad”.

“Sencillamente no sabemos a dónde nos llevaría eso. ¿Debería permitírsele al gobierno que nos ordene crear otras capacidades de vigilancia, como grabar conversaciones o poder hacer un seguimiento de localización?”, se pregunta Apple. La respuesta rotunda ha sido: “Esto sentaría un precedente muy peligroso”.

Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, se solidarizó con Apple en el Congreso Mundial de Móviles que se realiza esta semana en Barcelona, España. “No creo que pedir una ‘entrada trasera’ al encriptado sea una manera efectiva de incrementar la seguridad ni que sea lo correcto”, afirmó Zuckerberg.

En contraste, este martes 23 Bill Gates, cofundador de Microsoft, rompió las filas del consenso de apoyo a Apple y advirtió que se trata sólo de un caso específico y “no en general, en el que el gobierno pide informaciones”.

“Si sucede una vez, teóricamente puede repetirse en múltiples ocasiones. Y eso es exactamente sobre lo que tenemos que reflexionar”, reviró el vicepresidente de Google y responsable de Android, Hiroshi Lockheimer.

Frente a la enorme paradoja global de que Apple sea el que protege los derechos de privacidad de los usuarios y no el gobierno, Edward Snowden, exanalista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA), afirmó en su cuenta de Twitter:

“El FBI está creando un mundo en el que los ciudadanos confían en Apple para defender sus derechos y no al revés”.

Por supuesto, esto no pasará nunca en México. Aquí las autoridades interceptan y desencriptan las claves de acceso a los dispositivos móviles sin necesidad siquiera de una orden judicial –como en el caso de Apple-, y hasta construyen un mal guión como en el caso Kate-El Chapo.

El artículo 16 constitucional mexicano lo señala claramente:

“Las comunicaciones privadas son inviolables. La ley sancionará penalmente cualquier acto que atente contra la libertad y la privacía de las mismas, excepto cuando sean aportadas de forma voluntaria por alguno de los particulares que participen en ellas”. ■

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