Jairo Iván Aguilera Soto, investigador de la Unidad Académica de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), advirtió sobre el uso no autorizado de glifosato como desecante en chile mirasol o guajillo en el estado, ya que puede generar riesgos contaminantes y para la salud de los consumidores.
Expuso que Zacatecas es el estado líder en la producción de chile mirasol o guajillo, un cultivo estratégico para el mercado nacional de chiles secos, especialmente en los municipios de Fresnillo, Villa de Cos, Calera, Pánuco, Guadalupe, Vetagrande, Villa Hidalgo y Noria de Ángeles.
Ante la presión por acelerar las cosechas, refirió que algunos productores han comenzado a aplicar glifosato mediante drones como desecante, pese a que no está autorizado en México para secado precosecha para ningún cultivo.
“Esta práctica puede generar riesgos laborales, posibles contaminaciones por encima de los límites máximos de residuos, así como incertidumbre para la salud del consumidor final, pudiendo convertirse en un problema de salud pública y afectar a un sector que sostiene a miles de familias rurales zacatecanas”.
Aguilera Soto detalló que las etiquetas autorizadas por Cofepris y Senasica permiten el glifosato solo como herbicida pre y post-emergente para control de malezas, y solo en aplicaciones dirigidas, evitando el contacto con el cultivo comercial.
Por tanto, su uso para acelerar el secado, madurar chiles, quemar follaje, uniformizar la cosecha, contacto con frutos y aplicación desde dron sobre el cultivo completo no está permitido y constituye un uso fuera de etiqueta con posibles implicaciones legales y de inocuidad.
Según explicó, el glifosato penetra tejido vegetal rápido, se trasloca a hojas, tallos y frutos, es resistente a calor, cocción, lavado, congelación y deshidratación y puede permanecer meses o años en alimentos secos, además de que se ha detectado en animales (y sus productos) que consumieron alimentos contaminados.
Entre los efectos a la salud, comentó que hay un riesgo ocupacional, ya que los trabajadores están expuestos durante las labores de corte, selección, empacado, molienda y procesado, mediante diferentes mecanismos.
Además, Aguilera Soto indicó que el polvo del chile y de la planta contiene restos de glifosato que se levantan con el movimiento de los trabajadores y pueden ser inhalados en partículas menores. Aunque la absorción pulmonar es menor que la oral, el apartado, empacado y molienda se hace en lugares cerrados; aunado a la irritación respiratoria que provoca el chile, este mecanismo no se puede desestimar.
Para el consumidor final, el principal riesgo proviene del chile seco contaminado, de la molienda para chile en polvo, de la acumulación por consumo frecuente y de la interacción con otras fuentes dietarias.
En ese sentido, expuso que los efectos negativos en la salud humana reportados con el glifosato son: citotóxicos, genotoxicidad, alteraciones del sistema inmune, afectaciones en microbiota intestinal, detección en leche, órganos, orina y tejidos y asociación con linfoma no Hodgkin y alteraciones reproductivas.
Entre 2019 y 2024, refirió que el Gobierno de México impulsó una política para reducir y eliminar gradualmente el uso de glifosato en el país. La postura oficial pasó por varias fases; en 2020 se emitió un Decreto Presidencial que planteaba eliminarlo totalmente para 2024. Sin embargo, México decidió mantener el glifosato, pero restringido, y no eliminarlo completamente.
Por tanto, Aguilera Soto dijo que urge una respuesta técnica y regulatoria para el uso no autorizado de glifosato como desecante en chile mirasol y revisar la concentración real del glifosato en la planta y fruto de chile mirasol y si esas concentraciones, ya que pone en riesgo la salud de trabajadores por exposición ocupacional, afecta la inocuidad alimentaria y pone en peligro la economía rural del estado.
Desde su perspectiva, es necesario que los operadores de drones conozcan, se ajusten a la legislación vigente sobre el uso de agroquímicos y, en caso de omisiones, sean sancionados, promover alternativas de secado y control de malezas, garantizar equipo de protección a trabajadores y reforzar vigilancia para evitar prácticas que comprometan a un sector entero.
“Esto no busca generar alarma entre la población ni entrar en confrontación con las autoridades o el sector productivo. Su finalidad es llamar la atención sobre un posible problema de salud pública asociado al uso inadecuado de glifosato como desecante en cultivos de chile, práctica que no está autorizada y que podría generar riesgos tanto para los trabajadores del campo como para los consumidores. Más que señalar culpables, se pretende fomentar una reflexión responsable entre todos los actores involucrados —productores, empresas agroquímicas, operadores de drones y técnicos agrícolas— para que, antes de privilegiar beneficios económicos de corto plazo, consideren los posibles efectos negativos que estas prácticas pueden tener si se llegara a confirmar un impacto en la salud humana o en la inocuidad de los alimentos”, concluyó.



