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viernes, 20 mayo, 2022
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La Bufa: sitio culmen de la rebelión porfirista de la Noria

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Por: LIMONAR SOTO SALAZAR_ •

La Gualdra 516 / Historia / Ollin: Memoria en movimiento

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Tras ser vencido el imperio de Maximiliano en 1867 se dio paso en la historia nacional a una etapa conocida como la República Restaurada en cuyos primeros años fue presidida por Benito Juárez. Desde la perspectiva del juarismo se veía el regreso del gobierno republicano como el momento de reconstruir el país, pero la realidad fue otra al acontecer en diversas latitudes de México múltiples rebeliones militares, amotinamientos y pronunciamientos políticos que proclamaban cambios en la dirigencia del país y en diversos aspectos de su organización política y económica.

Uno de los más importantes alzamientos rebeldes al gobierno fue a finales del año de 1871 con el Plan de la Noria liderado por Porfirio Díaz. El motivo de la rebelión fue la reelección de Juárez considerándola como ilegal y al turbio ambiente político que incentivó insurrecciones en diversas partes de la geografía nacional. Su repudio a la administración juarista fue tal que enarboló el lema “Menos gobierno, más libertades”, convencido de que era inútil un proceso electoral bajo la sombra del gobierno general decidió convocar a la rebeldía armada. 

Díaz en su proyecto político planteó varias reformas, entre ellas proponía una convención de tres representantes por Estado, elegidos popularmente, que emprenderían la reconstrucción nacional y la elección de un nuevo presidente. Planteaba que los ayuntamientos debían de poseer derechos y recursos propios que les permitieran su desarrollo e independencia. En cuanto a la impartición de justicia señalaba que debía ser otorgada por jueces populares con facultad de penalizar con leyes ya establecidas. También manifestaba que en el ámbito tributario se prohibieran las alcabalas y fueran reformadas las ordenanzas de aduanas marítimas y fronterizas. Finalmente, expresa el deseo que el Plan de la Noria fuera la última revolución que viviera el México.

En el plano bélico los hechos de armas se dieron en lo que respecta al sur del país en estados como Oaxaca, Puebla y Morelos. Pero fue en el norte donde se desarrolló un importante eco a favor del Plan de la Noria principalmente en los estados de Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Durango, Aguascalientes y Zacatecas, algunas de estas entidades respaldaron el movimiento porfirista a través de sus gobiernos locales, en otras se manifestaron caudillos con relevante influencia política, como el caso de Trinidad García de la Cadena en Zacatecas. El General García de la Cadena se distinguió como destacado combatiente en la Guerra de Reforma y en la Intervención Francesa. Fue gobernador de Zacatecas en cuyo cargo se consolidó como la figura política más importante en la entidad durante los años posteriores a la caída del imperio de Maximiliano.

Las acciones bélicas en el norte de México se efectuaron en diversos sitios de los estados mencionados, pero los enfrentamientos más notables se dieron en Jalisco, San Luis Potosí y Coahuila, pero el devenir de la guerra llevó a Zacatecas a ser el escenario culmen de este conflicto. La serranía aledaña a la capital zacatecana fue el campo de lucha entre todas las fuerzas disponibles por parte de porfiristas y juaristas en aras de una batalla definitiva, para ello congregando miles de hombres y abundante arsenal; esta se efectuó el 2 de marzo de 1872. 

Un croquis de la batalla elaborado por el ingeniero militar Teniente Coronel Ricardo Villanueva da cuenta de las posiciones de la batalla tomadas por las fuerzas del gobierno en número de 5400 individuos y las de los rebeldes en número de 10000. Esta fue la cantidad de elementos participantes según las fuentes oficiales que elaboró el gobierno de Juárez.

En el documento cartográfico se indica que los rebeldes se hicieron fuertes en las alturas de los cerros de la Bufa y Bolsas. Muestra a detalle la existencia de trincheras en donde también se colocaron numerosas piezas de artillería, la mayoría posicionadas para abrir fuego en dirección oeste–este. Algunos recintos se presentan como espacios defensivos, entre ellos la garita ubicada en el camino a Guadalupe, la hacienda de minas de Juan Alonso y la Ciudadela. Entre los mandos de este ejército se encontraban los generales Jerónimo Treviño, Donato Guerra y Trinidad García de la Cadena. 

Por su parte, el grueso del ejército juarista dirigido por el general Sóstenes Rocha se ubicó al margen del poblado de Guadalupe, en torno a las haciendas de minas de Begoña y Bernárdez, extendiéndose en dos flancos: en el cerro de la Mesa y en la ladera norte del cerro de la Bufa, a manera de pinza como en el argot militar se denomina. También en el camino entre Guadalupe y Zacatecas, especialmente en el área de las huertas de Tres Cruces, emplazaron fuerzas de caballería.

Lo fuerte de la batalla fue el asedio al cerro de la Bufa llevado a cabo por sus laderas sur, oriente y norte. Al respecto, los defensores porfiristas echaron mano de todos sus medios para la defensa, incluso rocas para amedrentar a sus enemigos, siendo el famoso monolito de la Peñuela testimonio de esta arma, como así tradicionalmente se ha especulado. Las hostilidades concluyeron tras varias horas ese mismo 2 de marzo, siendo victorioso el bando gubernamental. Como consecuencia el ejército rebelde además de parecer numerosas pérdidas, también se vio divido en sus fuerzas que partieron hacia distintos rumbos al occidente, norte y noreste de Zacatecas. A la postre todas esas fuerzas dividas y diezmadas fueron rendidas.

Sobre este determinante episodio de la rebelión el Plan de la Noria se atribuye una serie de errores cometidos por los porfiristas, aunque también su adversario, el general Sóstenes Rocha, es considerado como uno de los más brillantes estrategas militares del México decimonónico. Lo cierto que hasta la fecha solo conocemos de la batalla lo que nos indica el parte de guerra oficial.

Finalmente, puede asumirse que esa batalla efectuada hace 150 años es parte de la historia inherente al paisaje conformado entre la ciudad de Zacatecas y su serranía circundante. También de igual valía son los vestigios materiales dejados por este acontecimiento al ser testimonios del sinuoso siglo XIX mexicano. 

*Sección de Historia, Centro INAH Zacatecas.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la-gualdra-516

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