La guerra se avecina, dicen los espiritistas españoles: «lo que tiene que pasar, tiene que pasar», nosotros no deseamos ninguna guerra, el pueblo Venezolano ha sido vilipendiado y difamado por las peores mentiras de una derecha realmente asesina y sucia, la presencia del portaviones estadounidense en el Caribe va por las reservas más grandes de petróleo en el mundo y están dispuestos no solo arrasar medidamente al ejército marxista de Caracas y Miranda, sino de paso, escarmentar al gobierno de Izquierda de Colombia y que por fin arribó luego de 200 años de desmanes neoliberales nauseabundos.
El desplazamiento peligroso es real y ahí está, y sirve para educar a las nuevas generaciones del ejército estadounidense de que su misión es sabotear, gobernar al mundo mediante el saqueo, el asesinato directo, el traqueteo de revoluciones ciudadanas y el desenlace que ellos creen es muy facilote: el derrocamiento a sangre del presidente obrero Maduro y la instauración supuesta de un gobierno de facto que solo traerá más dolor y sangre a ese pueblo hermano que decidió por su propio destino hace casi tres décadas.
Ofrendas y ofensas: la derecha mundial ve con agrado se extiendan carnicerías, la sed de venganza, el litigio internacional de la tenencia de las riquezas y las inversiones privadas desventajosas, la penetración directa en poderes judiciales fáciles de manipular, el poder del dinero por encima de las grandes muchedumbres ansiosas de vivir en paz y con progreso real y no los mandarriazos de mafias poderosas en desgobernar para saquear directa y alevosamente.
La derecha mexicana no tiene ideas, tanto dinero que presumen y les sobran los inútiles: el pueblo venezolano está enterado de que en casi toda Latinoamérica tiene una fama negra mal habida, cuando es una población grandiosa en todos los órdenes y uno de los países más bellos del mundo y con recursos descomunales en todos los órdenes, además, de poseer rica variedad territorial como sacada de ensueños y también de las mujeres más bellas de todo el orbe.
El pecadote no es que sus gobiernos democráticos repartan las ganancias de sus exportaciones entre millones de jóvenes y con miles de programas sociales que ocupan las tareas urgentes de sobrellevar la miseria ancestral, el analfabetismo, la salud, la vivienda y, sobre todo, el acondicionamiento físico multitudinario para enfrentar invasiones y desequilibrios. Es sencillamente, ir sobres los recursos naturales y ocupar militarmente su territorio hasta por 50 años adelante.
No exageremos: la guerra se avecina y quizás cientos de miles fallezcan, los misiles rusos y chinos apuntalan en todas direcciones, los genocidas del pentágono están dispuestos a que su imperio nunca agonice, por ello, se abalanzan como fieras contra una población altamente politizada y que de sus casi 40 millones de venezolanos, 3 o 4 de sus más brillantes activistas sean pasados por las armas, el hambre, el cerco, o sea, lo de gaza, pero al 100 por ciento.
Hay una sentencia: los pueblos no perdonan y mucho menos tienen miedo a nada.
La osadía de EEUU y la derecha mundial en el caribe pagará muy caro su afrenta, pues una hecatombe mundial puede suscitarse en lo que canta el gallo negro cumbiero de los pueblos latinos que somos uno: uno para sentir que lo que vive el planeta y su historia loca es capaz de las peores pesadillas y los resultados más desastrosos.
Serenense, pide la opinión pública mundial.
Miles de voluntarios se alistan a defender la revolución bolivariana.
No solo los milicianos dispuestos a defender su patria y su historia sino dejar ejemplo real de orgullo y dignidad a los principios.
Luego le haré su numerología al pueblo estadounidense.
Mientras tanto, estamos alertas y nada angustiosos y deseando lo malo no suceda,



