El próximo 1 de junio inicia una Huelga Nacional convocada por la CNTE con varias demandas específicas, a saber, la eliminación de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) que afecta a un sector de maestros jubilados y a quienes tienen un crédito Fovissste; por un incremento sustancial al salario que les permita recuperar a los mentores el poder adquisitivo menguado durante décadas por incrementos irrisorios que estuvieron por debajo de la inflación; por la eliminación de la USICAMM que se ha vuelto una maraña de trámites burocráticos engorrosos y procesos opacos en las promociones y movimientos de centro de trabajo, un espejismo para los educadores y una coartada para el gobierno que le permite evadir su responsabilidad de brindar salarios suficientes para satisfacer las necesidades básicas del trabajador y de su familia; pero de manera preponderante, por la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 que incrementó exponencialmente la edad mínima para poder acceder a una jubilación bajo condiciones en extremo precarias.
El anhelo tan largamente acariciado por los cotizantes al ISSSTE de poder disfrutar de una jubilación digna, con las percepciones suficientes para llevar una etapa de vida sin sobresaltos, sosegada y apacible, después de entregar retazos de vida durante cuatro décadas de trabajo, puede cristalizarse en las semanas próximas. El 11 de junio se inaugurará el mundial de futbol del que México será una de las 3 sedes mundialistas y el gobierno querrá, como ocurre siempre con todo evento mundialista en cualquier país, mostrar al mundo que con la administración en turno todo va “viento en popa”. Este factor representa un punto de presión enorme para el Estado mexicano, pues una movilización como la que preparan los audaces y conscientes maestros de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación es de máxima preocupación no solo para quienes gobiernan, sino también para quienes han invertido un cuantioso capital en esta justa deportiva esperando recoger ganancias multimillonarias en pocos días, las cuales, de no haber solución a la demanda central, pudiesen estar en un alto riesgo.
Por su parte, el magisterio disidente está preparando esta jornada de lucha con la minuciosidad de quien sabe que de su acción presente depende su futuro. Durante meses ha realizado asambleas informativas encaminadas a la toma de conciencia sobre la realidad en buen parte del país con resultados extraordinarios. Como efecto de ese ejercicio, hay ya una predisposición colectiva a la lucha, una efervescencia que puede derivar en una movilización histórica, sin precedente alguno, con el involucramiento de núcleos importantes y bien organizados en entidades donde el año pasado fue simbólica o simplemente no hubo ningún tipo de movilización. Así pues, la principal plaza pública de la Ciudad de México, así como sus avenidas torales y el estadio donde se celebrarán los partidos de futbol, pueden cubrirse de plantonistas decididos a reconquistar un derecho vital.
De sumarse a esta gesta otros sectores afectados por dicha ley, como el de salud, la incógnita estaría totalmente resuelta: las y los trabajadores obtendrían una victoria total.
Hoy mas que nunca la situación amerita sensatez y voluntad por parte del Gobierno Federal para atender estas justas demandas. La Presidenta de la República tiene ante sí la oportunidad de dejar para la historia el mensaje de que supo colocarse del lado de las y los trabajadores y no de los banqueros dueños de las Afores, como hasta ahora se ha observado.
La moneda está en el aire y en pocos días se sabrá de qué lado cayó.
Si el resultado favorece a los educadores, puede significar no solo una mejora sustantiva en sus condiciones laborales y de vida, sino también en un punto de inflexión en la educación de nuestro país que derive en un avance cualitativo importante y con ello en el desarrollo material y cultural de nuestro pueblo.
Así pues, a todos conviene que se legisle y se apruebe una nueva ley en materia de pensiones. A todos, excepto a los dueños de las Afores, evidentemente. Ya basta de que un puñado de magnates condicionen la vida de millones de personas.
Maestras, maestros, les asiste la razón y sus demandas son más que justas, por ello, no desistan jamás en su intento de transformar una realidad opresiva. Su ejemplo puede ser motivo de inspiración para otros sectores y para las nuevas generaciones y, quizá, en un futuro no muy lejano México sea un país con justicia social, sin opresores ni oprimidos. Probablemente su papel no es el de un Simón Bolívar, pero si pueden jugar el rol de un Simón Rodríguez.
*Secretario General del Comité Ejecutivo de la Sección XXXIV SNTE-CNTE



