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■ Un grupo de exinternas y familiares se manifestó en sus instalaciones

Denuncian abusos, malos tratos y diversas irregularidades en el centro Agua Viva A.C

■ Exigen que autoridades revisen el centro; acusan a directora de ocultar irregularidades

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

Un grupo de exinternas y familiares se manifestó el pasado fin de semana a las afueras del centro de rehabilitación Agua Viva A.C. para denunciar presuntos abusos, malos tratos y diversas irregularidades al interior del establecimiento, cuya directora es Julia Adriana del Muro Troncoso. Los inconformes exigieron la intervención de las autoridades competentes para revisar las condiciones de operación del lugar y garantizar el respeto a los derechos de las personas internadas.

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Janet Calderón, una de las manifestantes y exusuaria del centro, aseguró en entrevista para el medio, que el trato hacia las internas “no es nada profesional” y afirmó que dentro del lugar se cometen prácticas que vulneran la dignidad y bienestar de quienes permanecen en rehabilitación.

Entre los principales señalamientos, expuso presuntas deficiencias en la alimentación. Indicó que las internas son enviadas al mercado de abastos a solicitar “bendición”, término utilizado para referirse a alimentos donados o sobrantes, mismos que después consumen dentro del centro.

“Los mandan a pedir bendición al mercado de abastos y pues son sus alimentos los que ellos comen, lo regalado, las sobras. Eso es lo único con lo que se alimentan”, declaró.

Añadió que, cuando la administración compra productos, éstos serían insuficientes para cubrir las necesidades de todas las internas. Como ejemplo, mencionó que en ocasiones únicamente se llevaba “un paquete de salchichas para 40 internas”.

Asimismo, denunció que algunas mujeres eran enviadas con internos hombres y afirmó que existen testimonios que señalan presuntos abusos sexuales. “También hay muchos abusos de que mandan a las internas… tenemos testimonios que confirman eso”, sostuvo.

Calderón aseguró haber sido víctima de abusos mientras permaneció internada en Agua Viva. Narró que en una ocasión fue obligada a desnudarse sin su consentimiento bajo el argumento de una revisión. “Me desnudó nada más por una revisión, según ella. No me preguntó, solamente llegó a quitarme la ropa”, relató.

Explicó que posteriormente acudió ante la Fiscalía para exponer lo sucedido; sin embargo, le informaron que, aunque el hecho podría constituir un delito, el tiempo transcurrido impedía proceder legalmente.

La exinterna señaló que tardó en hablar por temor a represalias y a ser regresada al lugar.  “Tenía miedo de que me regresaran a este lugar y ella pudiera abusar de nuevo de mí de diferentes maneras”, expresó.

Además, aseguró haber sufrido castigos físicos y psicológicos, entre ellos extensas jornadas de limpieza durante la madrugada y periodos prolongados sin alimentos.

“Me castigaba hasta horas altas de la madrugada limpiando, me dejaba sin comer más de doce horas con sus supuestos ayunos”, afirmó.

Las manifestantes identificaron como responsable de estas acciones a la directora del centro, Julia Adriana del Muro Troncoso, quien aseguraron, lleva 26 años al frente de la institución.

De acuerdo con Calderón, la situación empeoró tras el fallecimiento de la pareja de la directora, identificada como el pastor Víctor, quien presuntamente tenía una visión distinta sobre la operación del centro. “Se empezó a descomponer más desde que su pareja, el pastor Víctor, falleció”, comentó.

También acusó a la directora de manipular a las familias de las internas y alterar resultados toxicológicos, así como información relacionada con las usuarias.

Respecto al proceso de ingreso, Calderón afirmó que a las familias se les solicita una cuota inicial de entre 4 mil 500 y 5 mil 500 pesos, bajo la promesa de realizar valoraciones médicas y psicológicas que, según dijo, nunca se llevan a cabo.

“Ella te dice que va a ser valorada por el médico, cosa que nunca sucede. Tampoco te valoran por el psicólogo”, señaló. Agregó que, además, se cobra una cuota semanal de 500 pesos por la estancia de cada interna.

Las inconformes señalaron que previamente presentaron denuncias ante instancias de derechos humanos y autoridades sanitarias; sin embargo, afirmaron que las revisiones eran advertidas con anticipación, lo que permitía ocultar las irregularidades.

“Lo que hace esta señora es limpiar ese día el centro, peinar a todas, esconder lo que está mal y no nos deja hablar. Nos calla, nos silencia y piensa que no tenemos derechos”, denunció.

Indicaron que inicialmente cinco personas participaron en la protesta y esperaban la llegada de alrededor de 25 más, aunque varias decidieron no asistir por temor.

Finalmente, anunciaron que continuarán realizando manifestaciones y trabajan en la integración de una colectiva para impulsar denuncias formales por los presuntos maltratos ocurridos en Agua Viva.

“Vamos a seguir haciendo estas manifestaciones y estamos juntando nuestra colectiva para poder ir a denunciar estos maltratos que se viven aquí”, señalaron.

Por su parte, la directora del centro, Julia Adriana del Muro Troncoso, se negó a ofrecer una entrevista amplia y solicitó a los medios de comunicación retirarse del lugar.

Al ser cuestionada sobre los señalamientos, negó las acusaciones y aseguró que son falsas. En particular, rechazó haber llevado a internas a realizar labores domésticas en su domicilio. “No, discúlpenme, pero no, esto es mentira. Jamás”, respondió. Tras ello, reiteró su petición a los representantes de los medios para abandonar el sitio.

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