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lunes, 26 septiembre, 2022
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No hay una solución única para erradicar la corrupción: investigadora

■ Hay países que aplicaron todas las recomendaciones de buenas prácticas; la corrupción no disminuye

■ En consecuencia “queda un esqueleto de un Estado de Derecho y de una institucionalidad que no funciona”, Claudia Báez Camargo

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Por: MARTÍN CATALÁN LERMA •

La corrupción es un fenómeno que tiene causas diversas en cada lugar o país y, en consecuencias, no se pueden adoptar medidas o experiencias que se implementan a nivel internacional, por lo que su erradicación implicará estrategias enfocadas a la raíz de los problemas, afirmó Claudia Báez Camargo, investigadora del Instituto para la Gobernanza de Basilea, Suiza.

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Durante un conversatorio realizado con académicos y promotores de los derechos humanos de Zacatecas, señaló que “en los países donde tenemos más corrupción no es por falta de leyes ni por falta de lineamientos jurídicos, sino que es porque no se implementan y porque no hay incentivos para que la gente adhiera sus conductas a la ley”. 

Indicó que no hay una solución única para erradicar la corrupción, porque aparentemente puede haber buenas prácticas a nivel internacional adoptadas por gobiernos de muchos países, “pero estas no sirven mucho o no sirven siempre”.

Comentó que hay países que han implementado todas las recomendaciones de buenas prácticas, pero la corrupción no disminuye y en consecuencia “queda un esqueleto de un Estado de Derecho y de una institucionalidad que no funciona. Es como un camuflaje de instituciones que hacia afuera deberían estar desarrollando ciertas funciones, pero en realidad no las hacen”.

En cambio, Báez Camargo dijo que el Instituto para la Gobernanza de Basilea plantea que las causas por las cuales sucede la corrupción son variables de lugar a lugar y entonces es importante entender cuáles son los orígenes y las razones por las cuales distintos grupos optan por soluciones corruptas a sus problemas y explotar la autoridad pública.

Posteriormente, expuso la especialista, “con base em este conocimiento y entendimiento del contexto, se debe diseñar y probar estrategias que podamos esperar vayan a la raíz del problema”.

En los países de bajos ingresos, refirió que es fundamental comprender de qué manera la gente que está sumergida en ese contexto vive y entiende las transacciones asociadas a la corrupción.

Báez Camargo informó que otro método para abordar la corrupción es el de las ciencias del comportamiento, lo cual es interesante porque se trata de resultados empíricos de disciplinas como la Psicología, la Neurociencias y algunas ramas de la Economía que enseña que, “a diferencia de los modelos tradicionales donde asumimos que los individuos toman decisiones racionales para maximizar sus beneficios, en realidad la mayor parte del tiempo tomamos decisiones irracionales”.

Al respecto, comentó que hay normas sociales que aceleran y exacerban patrones de corrupción, por ejemplo, la norma social de la reciprocidad, lo que significa que, cuando se da un soborno, este ayuda en el momento para resolver un problema, pero también es una manera de establecer un contacto social.

Es decir, si una persona es detenida por un policía por alguna violación de tránsito y le da una “mordida”, al hacerlo ambos se vuelven amigos, intercambian números de teléfono y a la próxima vez que se tenga un problema con otro policía, simplemente se comunica con el primero para seguir dándoles “mordida”.

En ese sentido, Báez Camargo señaló que es muy difícil romper ese tipo de normas porque están enganchadas a entendimientos culturales muy arraigados al grado de que el policía que acepta “mordidas” es un héroe y el que es honesto es cuestionado y acusado de no ayudar a la comunidad.

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