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jueves, 29 febrero, 2024
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El SPAUAZ en su laberinto. El pensamiento único e incorregible

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Por: ALBERTO VÉLEZ RODRÍGUEZ • ROLANDO ALVARADO FLORES •

El Sindicato del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas está en proceso de cambio. Y esto a pesar de las intenciones de los grupos políticos que se disputan su control. Uno de los primeros indicios de una situación inédita fue la reacción del llamado “Grupo Universidad” y sus aliados ante las acciones del entonces secretario general Ing. Juan José Martínez Pardo. Frente a la decisión de este de conjurar la huelga del año 2021 se gestó un movimiento que simuló interesarse en la legalidad. Se autodenominó, con cierta ironía, “Grupo Plural”. No era la primera vez que un secretario general tomaba una decisión unilateral. Benjamín Romo, Arturo Burnes, José Crescenciano Sánchez son algunos secretarios que modificaron de manera drástica y lesiva el contrato o levantaron huelgas sin anuencia de la Asamblea General. Pero en esos tiempos quienes conducían el SPAUAZ poseían dos condiciones que se difuminaron durante la gestión de Martínez Pardo: por un lado, ganaron la dirigencia sindical de manera contundente, por el otro mantenían sólidos acuerdos con los grupos que controlaban la rectoría. El Lic. Benjamín Romo obtuvo muchas concesiones de los rectores Lic. Virgilio Rivera Delgadillo e Ing, Rogelio Cárdenas Hernández, el Dr. Arturo Burnes modificó el contrato colectivo de acuerdo con el rector Lic. Alfredo Femat y el Ing. Crescenciano Sánchez logró colocarse entre el funcionariado del rector Dr. Antonio Guzmán Fernández una vez que modificó el contrato en contra de los docentes. Todas las acciones lesivas hacia los sindicalizados fueron de común acuerdo entre la dirigencia y la rectoría. El Grupo Plural, como aglomerado de ex rectores, grupos disidentes, sectas violentas y grupos corporativos intentó, sin éxito, defenestrar a Martínez Pardo debido al rompimiento de los acuerdos entre las diferentes facciones de la rectoría. Esa careta del Grupo Universidad inventó un discurso, realizó acciones en apariencia absurdas que respondían a la lógica de los grupos corporativos, e incentivo una larga campaña en contra del entonces secretario general. Ese fue el comienzo. Debido a la falta de acuerdos de fondo entre los universitarios, la contienda por el comité ejecutivo del SPAUAZ fue ardua. De manera aleatoria, sin un claro apoyo de una mayoría, la candidata del corporativo clientelar autonombrado “Grupo Plural”, gana por dos votos gracias a un fraude. Esto también es algo nuevo. Quedó claro que existía una polarización en el gremio, resultado de la división de las grandes corporaciones universitarias. Por tanto, la nueva secretaria general carecía de las dos condiciones descritas líneas atrás: no goza del consenso entre los grandes grupos ni de una victoria contundente. ¿Intentó conciliar a las fuerzas? No, por el contrario, y este es un tercer elemento emergente: comenzó una campaña contra los directores, la rectoría y los docentes que no creían en su “pensamiento único”. Se tergiverso el procedimiento de ingreso a la Universidad estipulado en el contrato colectivo, se desconoció delegados y delegaciones y se inició, sin el aval de la Coordinadora de Delegaciones, una reforma estatutaria. Parecía cosa fácil llevarla adelante, pues la secretaria general y sus asesores ya contaban con una “propuesta integral”, materialización de su “pensamiento único”. Para su descontento y descontrol otras dos propuestas integrales aparecieron, indicativo de la existencia de una amplia diversidad de pensamiento. Sin embargo, con el argumento de que la “propuesta integral” del desparecido “Grupo Plural” es “coherente en sí misma, e incorregible” se negaron a la discusión de fondo. Cabe mencionar la mala organización de la supuesta reforma estatuaria, producto de la determinación a priori de plebiscitar una única propuesta. Tras romper los términos de la convocatoria, la secretaria general pretendió, sin existir conocimiento amplio de las propuestas por los agremiados, integrar ella, de manera personal, el padrón de votación. Resultó en un desaguisado completo. Un padrón construido desde la exclusión arbitraria y el autoritarismo. Por todos los medios se trató de dialogar con la secretaria general, quien rompía las asambleas cuando le convenía o se aburría, y después anunciaba lo contrario a lo que se comprometía. Por supuesto, mediante un aparato de propaganda pagado por los sindicalizados, reitera todos los días un discurso moroso cual letanía de despropósitos. Nunca ha sido cuestionado por nadie que el ingreso al sindicato es voluntario, nadie se opone a que las muchas anomalías relativas a la contratación o la antigüedad de los docentes sean corregidas. Sin embargo, esa no es la discusión, esos son distractores. El debate abierto por el grupo de las “Delegaciones sindicales democráticas” concierne a los derechos fundamentales de los miembros del sindicato. ¿Por qué se arroga la secretaria general la potestad de determinar quien sí y quien no se incluye en el padrón cuando el estatuto es claro al respecto? Por tales actitudes se llevaron a cabo tres tomas del Polideportivo donde se convocó a Asamblea General. Dos de esas convocatorias violatorias de los estatutos. Ante las atrocidades cometidas, un grupo de valientes agremiados presentaron una demanda en el Tribunal laboral que fue admitida. Se le ordenó a la secretaria general suspender cualquier asamblea o votación relativa a la reforma estatutaria. Y también que deje de comportarse como patrón. Sin duda, el SPAUAZ está en proceso de cambio. Nunca antes se sometió al secretario general mediante el recurso a la autoridad laboral.

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