Ayer 23 de octubre se celebró el Día del Médico. Una fecha dedicada a reconocer y honrar el invaluable trabajo de los profesionales de la medicina. Es oportunidad en que se recuerda la historia y el significado de esta conmemoración, así como la importancia de la medicina como una combinación de ciencia y arte.
La fecha fue establecida en 1937, durante el mandato del presidente Lázaro Cárdenas del Río, en una Convención de Sindicatos Médicos Confederados de la República, celebrada en Cuernavaca, Morelos. En ese evento, se acordó que el 23 de octubre sería el día para rendir homenaje al doctor Valentín Gómez Farías, vicepresidente en el gobierno de Antonio López de Santa Anna. Aunque tuvo una formación médica y practicó la medicina, su legado se centra en su profunda influencia dentro de la política.
Gómez Farías, como político liberal y médico, impulsó la creación de instituciones de enseñanza. El 23 de octubre de 1833 fundó el Establecimiento de Ciencias Médicas, que más tarde se convertiría en la Escuela de Medicina y es el antecedente de la Facultad de Medicina de la UNAM. Esta fundación fue parte de su amplio programa de reformas educativas, para secularizar el sistema de enseñanza superior en el país.
Según la RALE, la medicina es definida como “la ciencia y el arte de prevenir y curar las enfermedades del cuerpo humano”. En este sentido podemos imaginar una comparación sobre los métodos de trabajo, los objetivos y las metas de los médicos con los científicos y los artistas porque los tres comparten la necesidad de creatividad en su trabajo, la capacidad de concebir soluciones a partir de los elementos iniciales. Además, todos ellos requieren destreza, técnicas y habilidades precisas para llevar a cabo su labor de manera efectiva.
Por eso, al comparar tanto los objetivos como las metas de estos profesionales, son distintos. Mientras que los médicos se enfocan en curar a sus pacientes y preservar la salud individual y comunitaria, los científicos buscan crear esquemas aceptables del mundo y los artistas interpretan el mundo desde una perspectiva estética. En consecuencia, la medicina persigue la salud; la ciencia busca el conocimiento y el arte busca la emoción estética.
La medicina es una disciplina que combina ciencia y arte, pero también rebasa estas dos categorías, porque además de requerir conocimientos teóricos y habilidades técnicas, es una actividad humana singular. Los médicos, como se ha dichos se dedican a la conservación de la salud, la curación de enfermedades y la prevención de muertes prematuras, siendo su labor fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas. El trabajo de los médicos es extremadamente complejo y maravilloso, pues para enfrentar los procesos mórbidos es necesario tener presente que “no hay enfermedades sino enfermos”. Como afirmaba el fisiólogo francés Claude Bernard, cada paciente es único y requiere un cuidado individualizado que incluye dimensiones éticas, como la compasión, conciencia, competencia, confidencialidad y confianza.
También en el Día del Médico, se debe recordar que la medicina es una ciencia social y que, según el doctor Rudotf Virchow, las causas fundamentales de las enfermedades están relacionadas en muchos casos con problemas sociales como por ejemplo la pobreza, el hambre…debería ser responsabilidad de los médicos y la sociedad en su conjunto trabajar para abordar esos y otros problemas, desde una perspectiva integral.
Punto y aparte.
Después de ese contexto histórico, es importante volver a la realidad, para observar y dar cuenta de la situación actual del sistema de salud en México.
En mi colaboración anterior, al comentar sobre los médicos anestesiólogos, me permití señalar “algunas pequeñas” deficiencias en que los gobiernos de la 4T mantienen el tema de la salud.
Sin embargo, los problemas son fuertes y complejos, tratándose de una materia tan sensible, que lastima a la población, muy poco se hace para mejorar esa situación. Se da prioridad a otros rubros y se deja de lado al sistema de salud. Comenzando porque quienes tienen a su cargo instituciones tan importantes como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) E Instituto de Seguridad y Servicio Social para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), se desconoce con precisión, si reúnen o no el perfil. El maestro Zoé Robledo (IMSS) y el egresado de una carrera de ciencias sociales como Martí Batres (ISSSTE), ¿tendrán conocimientos teóricos, sabrán manejar y contarán con la experiencia requeridos en el campo de la medicina, para llevar a cabo la buena dirigencia de las instituciones a ellos encomendadas?
Nuevamente:
Otro aspecto, es la infraestructura de hospitales, centr4os médicos y clínicas. Es de todos conocidas las problemáticas por ejemplo en la falta de mantenimiento de elevadores, deficiencia en instalaciones de equipo, mobiliario…
Recordar que en muchas instituciones han sido afectadas debido a las deficiencias y malas condiciones en que se tienen en la infraestructura, que se refleja en inundaciones en temporada de lluvia, como se ha conocido en estas fechas.
¿Dónde queda a salud?
Recorte presupuestal anual…
Negligencia gubernamental. Corrupción, falta de medicamentos…
“Mejor que el de Dinamarca” “IMSS-Bienestar” “Rutas de la Salud”…
¡Todo Maravilloso en México!



