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jueves, 8 diciembre, 2022
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Interregno y porvenir

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Por: RENÉ LARA RAMOS • admin-zenda •

A yer lunes, La Jornada difundió una nota, en general, impresionante: “Todos los indicadores de incidencia delictiva aumentaron en el país durante octubre pasado y en algunos temas, como el secuestro, alcanzaron los registros más altos del año. Los casos de plagio aumentaron 50 por ciento, al pasar de 94 víctimas en septiembre a 144 el mes pasado.” Además de documentar lo propio, en Zacatecas. No obstante, falta ver cuánto diluyen la gravedad de tal información y la de las realidades fracturadas de ese modo. Por un lado, la misma cotidianidad, hoy tan poblada de signos, símbolos o de irrealidades o realidades, como los mismos factores cívicos, como las remembranzas, la de los “43” o la del 20 de noviembre, aunque todo eso y más, mucho más, compite en el universo simbólico de todos los sectores sociales. No se diga, con “El Buen Fin”, cuyo aprovechamiento puede ser significativo en cuanto a la calidad de lo adquirido, o por coincidir con una recurrente y tradicional “familiaridad” que, bajo el rubro de trabajadores públicos, al servicio del Estado o municipios, etc., dan lugar para preparar y armar los contingentes para lucir sus emblemáticos, flamantes uniformes deportivos: nuevos, que lucen la gran mayoría de (entusiastas) participantes en un desfile anual más, para lucir su particular “hálito” institucional, municipal, estatal o federal, y así conmemorar – celebrar, un año más, del triunfo (o de lo que fue y en lo que devino el triunfo) de la Revolución Mexicana, aquel 20 de noviembre decisivo, cierto, en cuanto a ratificar el rumbo político nacional con un fuerte carácter cívico – político, simbolizado con la caída del “huertismo”.

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Nada que decir, sino excelente, respecto a la celebración difundida por el tiempo radial de la UAZ, en Radio Zacatecas, precisamente con una narración de cómo se vivieron aquí, aquellas fechas decisivas de la gesta revolucionaria, con Francisco Villa y sus dorados, quienes, con la Toma de Zacatecas, consiguieron aportar a lo que fuera el triunfo de la Revolución Mexicana: la derrota del “huertismo”, al que, de hecho, ideológicamente, sus ambiciones de poder y arbitrariedad, ya habían derrotado de antemano y sólo se sostenía, por la fuerza, sobre un pueblo que lo rechazaba. Sí, fueron episodios sangrientos, uno de cuyos saldos era, después de la refriega, de la batalla, el hedor insoportable de los  cuerpos que eran quemados, ante la imposibilidad de darles sepultura. Sí, cierto, el hedor era insoportable, dada la cantidad de cuerpos y la relativa escasez de los elementos crematorios. De hecho, no había donde sepultar a tanto muerto, ni tiempo para hacerlo.

En fin, con tan ingente mezcla de memoria y símbolos, ido el “Buen Fin”, las tensiones sobre zacatecanos y mexicanos, en general, se incrementan, por los factores internos y los externos, cercanos e inmediatos, unos, aunque no tan contingentes, por derivar de una política, con carácter autoritario y negada a la sensibilidad democrática como esencia de gobierno. Al convertir lo anterior, en duda o pregunta, se arriba a una actualidad que esperemos ocupe tanto a las bases y como a la élite directiva de la política mexicana en descubrir, planear y concitar apoyos, desde dentro,  no para enfrentar al exacerbado Donald Trump, sino para idear de qué manera, acercarse los unos a los otros y primero mirar desde dentro, lo profundo de nuestro país, México, para decidir, en efecto, o como dicen. O si ya se hace uno o ya lo hay, para convertir nuestras debilidades en fortalezas, teniendo como prioridad al país, sus contradicciones y desigualdades, su presente y su futuro. Sin sólo pasar un rato de planeación “democrática” para que luego todo siga igual. Eso sería no tratar de entender el belicismo y quasi-racismo del ricachón Trump, hoy Presidente electo de EUA, cuyos planes son retornar a México a los emigrantes con origen mexicano, y cuya presencia, organización y peso, son notorios.

Nuestra historia patria, ¿está a punto de registrar el inicio de otra historia? Nuestra historia es historia patria y la Patria “sufre”, si los mexicanos “sufren”, donde quiera que estén. No queda de otra sino vigilar todo tipo de emprendimiento para fortalecer y desarrollar cada vez más lo interno, sin olvidar los señalamientos del Contralmirante Santos Camal, en el Colegio Superior de Estudios Navales, en el, DF: Si se traza los ejes de coordinadas y abscisas, al estar en el mar, no sólo queda una dirección a dónde ir, sino otras tres, cuando menos. La conclusión es obvia, no se trata de que nuestros emigrantes se vayan a China, sino de exigir, primero: se cumpla a los mexicanos con las condiciones básicas para habitar su propio país, antes de pensar en emigrar: aprender y ejercitar, enfrentar la contrariedad, como lo hacen muchos mexicanos, aquí o allá. Con todo, mediante emigración se pobló el mundo, cualesquiera sea la hipótesis originaria del ser humano, lejos de dogmas, incluso, con respeto a ellos, se puede conversar, construir y compartir complejidad. No hay de otra. (Igual en la UAZ.) ■

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