Editorial Gualdreño 737
Recién terminó el Festival Internacional de Teatro de Calle (FITC) en Zacatecas; esta edición fue muy diferente a la que se tuvo en el inicio de este sexenio y mucho se debe al presupuesto asignado en 2022 en comparación al que se tuvo para este 2026; me refiero al presupuesto total para el Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde, que inició en el 2022 con 152 millones (119 para gastos de operación y 33 para proyectos estratégicos) en comparación con los poco más de 252 millones asignados para este año (de los cuales 137 son para gastos de operación y 115 para proyectos estratégicos). Un dato más: en el año 2013, el presupuesto fue de 229.9 millones, así que no hemos avanzado mucho en este sentido.
Antes de continuar, conviene aclarar que los gastos de operación son los destinados a pagar nóminas y remuneraciones al personal administrativo, técnico y operativo; pago de servicios básicos (agua, luz, internet, etc.); materiales y suministros de oficina; mantenimiento y conservación; y servicios contratados para el funcionamiento institucional. Por otro lado, cuando se habla de proyectos estratégicos nos referimos al presupuesto asignado para programas, proyectos y acciones dirigidos al cumplimiento de objetivos institucionales relacionados con festivales, programas de formación, proyectos culturales comunitarios, difusión y proyectos artísticos específicos, entre otros; y no debe de interpretarse como sinónimo de apoyos directos a artistas.
Del 2022 al 2026 se ha registrado un incremento del 66% nominal -sin considerar la inflación- y esto se ha reflejado sobre todo en lo destinado a proyectos estratégicos, que pasó de 33 a 115 millones del 2022 al 2026 –en el 2025 para estos proyectos se destinaron 67 millones-. Hasta aquí me refiero únicamente al presupuesto asignado por el Estado, también hay que considerar que el IZC recibe de la federación otro tipo de recursos adicionales para proyectos específicos y que en la última década han ido disminuyendo.
¿Por qué hablamos de esto? Porque estamos a unos meses de que se discuta y apruebe el Presupuesto de Egresos para el siguiente año y es buen momento para poner en la mesa estos datos con el fin de que tengamos claro hacia dónde vamos; sobre todo porque el 2027 hay elecciones y cambio de gobierno. En los cambios de sexenio ha sucedido, la mayor parte de las veces, que los presupuestos están prácticamente agotados al iniciar la nueva administración y no se tienen los recursos suficientes para apoyar proyectos estratégicos. Así que ojalá que haya ido este año al FITC y haya disfrutado de su programación, porque no existe la certeza de que el siguiente tenga los recursos suficientes y quién sabe cómo se pongan las cosas.
En lo que resta del año nos quedan todavía por lo menos dos festivales a realizarse y son, desde mi punto de vista, de los más bonitos y que más disfruta la población zacatecana, me refiero al Festival de Día de Muertos y al Festival de Navidad, y que también serán los últimos a cargo de esta administración estatal.
Volviendo al asunto del presupuesto para el IZC, hay que considerar que este 2026, con todo y el incremento que ha tenido en comparación a los primeros años de este sexenio, no alcanza todavía el 1% de presupuesto estatal, pues el 2026 recibió solo el 0.6% del gasto público estatal (252,409,113 de los 42,092,435,041 de presupuesto estatal).
El que Zacatecas tenga apenas una asignación del 0.6% para cultura y que no se sepa si por lo menos se sostendrá este porcentaje en el 2027, da pie a cuestionarnos varias cosas, como qué lugar ocupa la cultura entre las prioridades presupuestarias del Estado y qué alcance han tenido los recursos destinados a sostenerla; pero también, y muy importante, cuáles son los beneficios concretos que se han dado a los creadores, a los recintos culturales -incluidos los museos- y a los diversos públicos en el Estado.
En ese sentido, la discusión sobre el presupuesto deberá de enfocarse a que por lo menos no disminuya el siguiente año, a dejar claro qué política cultural se pretende financiar, quiénes serán los beneficiarios y cuál es el compromiso -medible y verificable- con la comunidad artística y cultural de Zacatecas.
Que disfrute su lectura.
Jánea Estrada Lazarín
https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_737



