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■ “Algunas personas experimentan tristeza, nostalgia o sensaciones de vacío”

Alerta psicóloga sobre depresión decembrina; comparte señales de alerta y recomendaciones

■ No responde a una sola causa, sino a factores emocionales, sociales y económicos

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

Durante las fiestas decembrinas, una temporada asociada socialmente con la alegría, la convivencia y la celebración, también puede incrementarse la presencia de síntomas depresivos en algunas personas, advirtió la psicóloga clínica Lizi Anett Garay Cancino, quien explicó que este periodo suele detonar una intensa carga emocional relacionada con experiencias vividas a lo largo del año.

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La especialista señaló que los convivios y celebraciones propias de estas fechas suelen invitar a la reflexión y al recuerdo, lo que puede activar emociones vinculadas a pérdidas, duelos, relaciones que ya no están presentes o expectativas personales que no se lograron cumplir. “En lugar de alegría, algunas personas experimentan tristeza, nostalgia o sensaciones de vacío”, explicó, al subrayar que esto se ve intensificado por el contraste entre lo que socialmente se espera sentir y lo que realmente se está viviendo a nivel emocional.

Garay Cancino indicó que la llamada “depresión decembrina” no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores emocionales, sociales y económicos. En el ámbito emocional, destacó la influencia de las pérdidas recientes, los duelos no resueltos y la soledad. En lo social, mencionó las comparaciones constantes, los conflictos familiares y la presión por convivir, situaciones que pueden generar ansiedad y malestar. En el plano económico, los gastos propios de la temporada, las deudas o la falta de recursos para cumplir con lo esperado pueden provocar sentimientos de estrés, culpa o frustración.

La psicóloga subrayó la importancia de distinguir entre una tristeza pasajera y un posible episodio depresivo, y alertó sobre señales que no deben minimizarse. Entre ellas mencionó la tristeza persistente durante varios días o semanas, la pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras, cambios en el sueño o el apetito, cansancio constante, aislamiento social, sentimientos de culpa o inutilidad, dificultad para concentrarse y pensamientos de desesperanza o de no querer continuar. “Estas son señales claras de que algo no está bien y requieren atención”, puntualizó.

Asimismo, advirtió que las expectativas sociales de felicidad y armonía familiar durante las fiestas pueden afectar de manera significativa la salud mental. Explicó que existe una fuerte presión por “estar bien”, mostrarse agradecido y feliz, lo que puede generar culpa o vergüenza en quienes no se sienten así. Añadió que, aunque suele pensarse que la familia es un espacio seguro, la realidad es que en muchos casos existen conflictos, heridas emocionales o recuerdos dolorosos que pueden reactivarse cuando se fuerza la convivencia.

En cuanto a los grupos más vulnerables, Garay Cancino señaló a las personas que han sufrido pérdidas recientes, a los adultos mayores (especialmente aquellos que viven solos o carecen de acompañamiento), a quienes tienen antecedentes de depresión o ansiedad, y a quienes atraviesan dificultades económicas. También mencionó a las personas migrantes y a quienes enfrentan conflictos familiares importantes, ya que las celebraciones suelen acentuar la sensación de soledad o de no pertenencia.

Respecto a cómo pueden apoyar las familias y los círculos cercanos, la psicóloga enfatizó que lo más importante es escuchar sin juzgar ni minimizar. “Frases como ‘échale ganas’ o ‘deberías estar feliz’ pueden causar más daño”, señaló. En su lugar, recomendó validar lo que la persona siente, acompañarla, respetar sus tiempos y ofrecer ayuda concreta, así como sugerir apoyo profesional desde el cuidado y no desde la imposición.

Para cuidar la salud mental durante las celebraciones decembrinas, Garay Cancino recomendó recordar que nadie está obligado a sentirse feliz todo el tiempo. Explicó que las emociones son cambiantes y que todas las formas de vivir estas fechas son válidas. Sugirió escuchar las propias emociones, respetar los límites personales, evitar comparaciones, descansar, mantener rutinas básicas, pedir apoyo cuando sea necesario y darse permiso de decir no a planes que resulten abrumadores o inseguros.

Finalmente, la psicóloga clínica subrayó que es indispensable buscar ayuda profesional cuando el malestar emocional se mantiene por varias semanas, interfiere con la vida cotidiana, el trabajo, las relaciones o el descanso, o cuando las emociones se sienten incontrolables. 

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