El gobierno del gobierno: los signos que anuncian lo que viene

El gobierno del gobierno: los signos que anuncian lo que viene

En la entrada del nuevo gobierno los ciudadanos esperamos, de entrada, dos cosas: (1) que el gabinete provoque expectativas de cosas nuevas a partir del perfil de sus integrantes, y (2) que se cambie no sólo a personas, sino de esquemas de gobierno que realmente incidan en la realidad de los problemas públicos (que tengan efectividad).

El hecho de ver rostros nuevos en el equipo central y las subcomisiones de entrega-recepción puede llamar a pensar en que sea un signo de los criterios para integrar el gabinete. La mayoría de los integrantes del equipo de recepción son personas que tienen tiempo y experiencia en la administración pública, pero son nuevos en los espacios de gobierno. En el caso de un equipo de recepción es muy importante que sepan los vericuetos de la legislación en torno a procesos administrativos, de lo contrario pueden dejar pasar cosas importantes. Sin embargo, en otros espacios puede haber personas con otros orígenes, como la academia, el activismo social o alguna labor profesional. El temor de que el chapulineo se cuele es fundado: son personas que traen consigo viejas creencias sobre gobierno, mañas y rutinas que son justamente aquellas que se quieren superar.

Cada inicio de gobierno la curva de aprendizaje es larga, y durante ese tiempo los trabajadores de la administración tienen mayor claridad de los problemas y los procesos que los funcionarios que constituyen el gobierno. Si gente de la administración sube al gobierno se evita la curva de aprendizaje y las metas pueden acelerarse. Pero personas que vienen de movimientos sociales tienen la virtud que llegan con la urgencia de los problemas en la piel. Lo peor es que lleguen los políticos de siempre con otra vestidura. Eso es el signo mismo de la simulación y tiene olor a fracaso.

Sin embargo, lo más importante es que el nuevo equipo tuviera la intención de transitar a otras formas de entender el gobierno. Necesitamos un gobierno centrado en la efectividad, no tanto en el orden de la administración tradicional o la eficiencia o eficacia de la gerencia. Explicamos: la eficiencia pretende acciones a menor costo y a menor tiempo; la eficacia se orienta a los resultados de los programas, pero que hemos visto que los programas pueden tener resultados y no cambiar la realidad; y la efectividad se concentra justamente en cómo modificar la realidad de los problemas. Los gobiernos no hacen cosquillas a la realidad (aun siendo eficientes) porque su problema es que el propio Estado es insuficiente para hacerlo. Por ello, si ponen buenos perfiles que, incluso, sean honestos y eficientes, y no cambian el esquema del gobierno, de nada habrá servido y seguiremos arrastrando los males otros 6 años. Así las cosas, el plan de desarrollo deberá contar con un apartado que se denomine ‘el gobierno del gobierno’ que instruya sobre las políticas metagobernantes. Si no hay algo así, no tendremos más que repetición de rutinas con gente nueva. El signo de que puede haber nuevos cuadros en el gobierno tuvo lugar, ahora se requiere el signo del esquema de gobierno que se usará. Veremos.

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