Sometimiento político de la UAZ y su búsqueda de identidad

Sometimiento político de la UAZ y su búsqueda de identidad

Existen diversos modelos de Universidad. Por ejemplo, la universidad-fábrica, que concibe su enseñanza como formación en serie de alumnos con homogéneas capacidades o habilidades y los fines de la preparación es para integrar a los alumnos en procesos productivos capitalistas. Los institutos de educación superior anteriores a los sesentas en sociedades industriales dieron lugar a este modelo. Después de la reforma de los planes de estudio basados en la revolución teórica de las ciencia sociales después de los años 60, con una fuerte incidencia de la atmósfera intelectual de Francia de los 70’s, nacen la universidad-crítica, que tiene como objetivo una formación de alumnos en la que no sólo reciban habilitación técnica sino que aprendan a pensar la realidad, y lo hagan desde formas teóricas que quieren ir más allá de la apariencia (las escuelas de la sospecha): el estructuralismo en la antropología, el marxismo en economía y el psicoanálisis. Ese modelo de universidad formó a varias generaciones en Europa, América Latina, e incluso Estados Unidos.

En las últimas décadas se vieron dos modelos sucesivos. Uno de ellos es la universidad-partido, donde las instituciones son instrumentadas por un partido, entendido como una forma organizativa fuertemente ideologizada, sobre todo de ideologías no-liberales, como lo fueron el fascismo y el comunismo. En el caso de los primeros, en Berlín los establecimientos universitarios eran vigilados por los propios líderes del partido oficial; y en el segundo también, pero desde el lado opuesto. Los totalitarismos se dejaron ver en el dominio de las aulas. El otro modelo es uno provocado por las reformas de la derecha liberal: el gerencialismo. Sobre la idea de ‘eficiencia’ se establecen a los profesores e investigadores a cubrir indicadores de desempeño y productividad, con la idea de la llamada ‘modernización’ social. La ‘eficiencia’ por desempeño se impuso a las universidades mediante programas de financiamiento externo alrededor de formatos del servicio civil de carrera aplicados a instituciones educativas: una supuesta meritocracia para contratar y promover los escalafones. Al final del día, terminó desfigurando la identidad de las universidades y generando una brutal simulación académica con muchos títulos (que se convirtieron en otra forma más de los nobiliarios).

La superación ahora del gerencialismo neoliberal, pone a las universidades ante el reto de asociar su calidad educativa alrededor de la búsqueda de identidad propia. Esto es, asociar calidad a identidad (que es la respuesta a qué modelo asumir). Este brinco pone a las universidades en estado de perdido: no saben para dónde caminar. Y lo hacen en medio de graves déficits financieros. En suma, universidades precarizadas y sin identidad clara, son vulnerables a las presiones oportunistas de grupos de poder político. En el caso de la UAZ, la ponen contra la pared: un grupo político ‘dueño’ del gobierno estatal (pero ahora en campaña) ejerce presiones (y tentaciones) para hacer sentir su dominio sobre la institución, si es que esta última quiere tener éxito en su gestión financiera. ¿Qué modelo de Universidad quiere el grupo dominante? NO sabe, porque es un grupo de pocas luces y de muchas ansias de control. Quiere el control, aunque no sepa hacia dónde. Y la UAZ debe trabajar en su identidad su quiere ser libre.

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