Renuncias y aspiraciones

Renuncias y aspiraciones

La ley les exige a las personas que ocupen ciertos encargos en la administración pública y que deseen participar como candidatas o candidatos a puestos de elección popular, que se separen de sus encargos y responsabilidades con cierto tiempo de anticipación. Esto con la finalidad de no utilizar información, recursos y estructuras gubernamentales para posicionamiento personal.

Más que un requisito legal, el separarse con anticipación de los puestos públicos para buscar competir en un proceso de elección popular, se ha vuelto parte de un ritual de intento de posicionamiento por parte de quienes renuncian a sus encargos. La renuncia o licencia que piden los funcionarios para competir electoralmente (primero dentro de sus partidos) es “cacaraqueada” en medios de comunicación y redes sociales con la intención de crear un posicionamiento y una percepción en la ciudadanía de que “ahí vienen” de que “son los buenos” en fin, intentan crear una percepción de seguridad, de determinación, de firmeza, etc. Pero, la ciudadanía antes de creerse eso, debe preguntarse ¿Cómo llegaron al puesto que dejan? ¿Cuál fue su desempeño como funcionarios? ¿Cómo dejan el área que estuvo bajo su cargo? entre otros cuestionamientos, que le permiten a la ciudadanía hacer una valoración más profunda sobre la persona y sus aspiraciones.

La repartición de cargos públicos a amigos o familiares como recompensa solo por el apoyo durante las campañas electorales, como pago de favores políticos o como chantaje de grupos, familias o políticos, es una de las prácticas de la vieja política que más daño le hace a la sociedad y a nuestro país. No es muy difícil comprender que por medio de la práctica política a la que nos referimos, se van a los puestos públicos no las personas más capaces o leales al proyecto de gobierno en turno, sino los que tuvieron la “palanca” adecuada para llegar a donde están; lo cual compromete el buen funcionamiento de la administración pública y el cumplimiento de los objetivos que se plantean las políticas públicas actuales. Este es un análisis que la sociedad está obligada a hacer cuando ven que “X” persona se separa de un cargo para irse a candidatear, pues, la sociedad tiene que tener claro si el aspirante de verdad tiene la capacidad y la vocación de servicio o si su “carrera” política está hecha bajo la sombra del clientelismo, amiguismo, nepotismo y todas esas prácticas que tienen en los puestos públicos a los menos indicados.

Así como es importante saber de dónde vienen los aspirantes a los cargos públicos, es importante conocer su desempeño en el cargo que dejan. Lo más fácil es renunciar a una cosa para intentar buscar otra, lo difícil, es haber cumplido con la responsabilidad y confianza que se deja, para tener la legitimidad y la calidad moral para buscar una nueva y mayor responsabilidad.

Quien se dedique a la política en estos tiempos debe entender que valen más los resultados, la honestidad, la transparencia, la congruencia y el trabajo, que los apellidos o las simples ganas de ser candidato o candidata, es por eso que todo servidor público debe esmerarse en cumplir con su trabajo, en darle resultados positivos a quien le otorgó la confianza de estar en la administración del Estado o en un cargo de elección popular, para el día que se separe de su encargo sean los hechos los que hablen bien de él o ella. No hay mejor carta de presentación que el trabajo bien hecho, por más que se paguen medios de comunicación para hablar bien del “aspirante”, si deja una lista de “supuestos” sin aclarar, sin duda le pesarán.

En Zacatecas, y seguramente en los demás Estados donde habrá elecciones en el 2021, las licencias, permisos y renuncias a los cargos públicos por parte de “aspirantes” a los distintos cargos de elección popular, están a la orden del día; a algunos funcionarios, la ley sí se les exige separarse con cierta anticipación, otros renuncian para aprovechar el “show” mediático que esto representa, lo que ellos y ellas como aspirantes deben saber es que la separación de sus cargos no es ni la mínima garantía de que al final vayan a obtener la candidatura.

Algunos otros personajes los cuales no están obligados a separarse de los cargos públicos con anticipación, lo harán en su momento; le aseguro que nos sorprenderemos con la cantidad de funcionarios y funcionarias que trataran de buscar otro espacio en el poder o tratarán de reelegirse sin antes haber concluido con su actual responsabilidad, lo cual no tiene nada de malo en la lógica de que han sabido cumplir con sus responsabilidades.

Es importante que se sometan todos los aspirantes a candidatos o candidatas al puesto que sea, a un riguroso escrutinio público y más aun los que ya han estado en el servicio público. Que continúen en la política solo aquellos que le hayan cumplido al pueblo. Urge en Zacatecas una nueva generación de políticos a la que se le pueda dar la confianza de llevar a nuestro Estado por un rumbo mejor. ■

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