Lozoya: El primero de muchos en el caso Odebrecht

Lozoya: El primero de muchos en el caso Odebrecht

Una de las más importantes deudas que tiene la cuarta transformación con las y los mexicanos, es el combate a la corrupción que durante sexenios penetró hasta lo más profundo de la política, de los gobiernos y del sector privado. La credibilidad y la confianza de la 4T depende en gran parte de los resultados que se obtengan del combate a la corrupción y para que haya buenos resultados, el sistema debe dejar de proteger al sistema y creo que vamos bien.
Todo lo que alguna vez protegió de la impunidad e impulsó al viejo régimen que gobernaba en nuestro país, poco a poco va cayendo. Quienes actuaron como alfiles de la corrupción y que dieron y mantuvieron con vida al sistema político que fabricó millones de mexicanos pobres y centenas de políticos ricos, hoy están en la cuerda floja y en la incertidumbre, pues ya no cuentan con la sombra protectora que brindaba el árbol enraizado en Los Pinos. La postura del actual Gobierno Federal es de que no habrá cacería de brujas respecto al combate a la corrupción, es decir, que el combate a la corrupción no se volverá un tema político sino un tema de justicia social; por lo que en lugar de amenazas y discursos demagogos habría resultados tangentes en esa lucha; esa postura ha permitido que las diferentes instituciones realicen investigaciones y acciones determinantes que han dado como resultado la detención de peces gordos como Rosario Robles, Javier Duarte, y el más reciente detenido Emilio Lozoya, todos implicados en actos de corrupción y muy cercanos al expresidente Enrique Peña Nieto.
Ya se estaba tardando México en llevar ante la justicia a quien estuviera implicado en los escándalos de corrupción de la empresa Odebrecht, pues, en todos los países implicados ya hay quien está tras las rejas, solo faltaban los funcionarios participes de nuestro país. Por fin el día de ayer fue detenido en España el ex-director de PEMEX Emilio Lozoya. La detención del exfuncionario representa un temor enorme de las clases política y empresarial privilegiadas durante el sexenio pasado y anteriores, debido a que Lozoya fue quien recibió sobornos por más de 10 millones de dólares por fungir como puente entre Odebrecht, empresas y gobierno; pero eso solo es la punta del iceberg; seguramente muchos coincidimos en que quien comete corrupción a esos niveles, nunca actúa solo, necesita la complicidad de sus jefes y colaboradores; no es un solo corrupto, es toda una red de corrupción; y es ahí donde cunda el pánico para los del viejo régimen.
El colaborador de Peña Nieto, si quiere sacudirse un poco el peso de la justicia, está obligado a responder interrogantes como ¿a quienes más se les repartieron los millones de dólares en sobornos? ¿Quiénes fueron los funcionarios que ayudaron a entregar información privilegiada para Odebrecht? ¿Quién autorizó contratos con la empresa Brasileira? ¿Quién dio las ordenes? Así como lo es el también recientemente detenido en EUA Genaro García Luna; Lozoya, es solo un eslabón en esta cadena de corrupción.
Los compromisos y los pactos deshonrosos entre políticos y el sector privado no se dan de la noche a la mañana, la mayoría de las veces nacen esos pactos en la campaña electoral, cuando un candidato acepta ayuda económica o en especie a cambio de “favores”; por eso, quienes están acostumbrados a hacer negocios bajo la sombra del poder público, están siempre al acecho de aspirantes y candidatos corruptibles y ambiciosos. El entendimiento entre Odebrecht y funcionarios mexicanos, específicamente del gobierno de EPN no inició con la corrupción donde se involucra a PEMEX, la relación inició desde el financiamiento ilegal de la campaña electoral del PRI en 2012 por parte de la empresa Odebrecht; ahí nacieron los sucios compromisos. Este modus operandi se repite en elecciones Estatales y municipales.
Vaya usted a saber que tanta corrupción falta por descubrir y que tan involucrado está
Emilio Lozoya en el desmantelamiento de PEMEX, usted recordará que en el sexenio de Peña Nieto fue cuando “se terminó la gallina de los huevos de oro”.
Al PRI le cae como balde de agua helada la captura de Lozoya, pues el mismo día en que fue detenido, el partido político sacó una campaña de comunicación con el objetivo de recuperar la confianza de la ciudadanía. Es imposible que el PRI se intente deslindar de Lozoya y Peña Nieto; así como es imposible que el PAN se pueda deslindar de García Luna y Calderón.
Las declaraciones de Lozoya podrían ser demoledoras para muchos políticos y empresarios, es un pez gordo de los que “saben demasiado”; el grupo Atlacomulco debe de estar haciendo sus maletas prácticamente.
Definitivamente no existe una cacería de brujas en nuestro país, más bien, estamos entrando a un verdadero Estado de derecho, donde lo primero es tratar a todos por igual y llamar ante la justicia a quien tenga que ser llamado.

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