Paraíso Perdido, el lugar donde se arropa a escritores jóvenes

Paraíso Perdido, el lugar donde se arropa a escritores jóvenes
Antonio Marts, coordinador editorial de Paraíso Perdido. Foto: ALEJANDRO ORTEGA NERI

Guadalajara, Jal.- La FIL Guadalajara es un paraíso para los lectores, en ella se encuentran todo tipo de literaturas, todos los diversos temas de interés para quien busque desde una novela gráfica hasta algún libro religioso. Y dentro de ese paraíso hay un stand pequeño, muy alejado de los monstruos que son, por ejemplo, Planeta o Penguin Random House, pero que con los años se ha estado abriendo paso entre las grandes editoriales con una de las armas más potentes: las voces de los narradores jóvenes; nos referimos a la editorial Paraíso Perdido.

El sello editorial nació en Guadalajara, Jalisco en 1998, pero desde 2004 participa como expositor en la Feria Internacional de Libro de Guadalajara, además de otras ferias estatales y municipales en diversos lugares de México. Entre su colección se puede encontrar narrativa, poesía, ensayo, crónica y novela gráfica, pero lo más destacable es que Paraíso Perdido está apostando por las voces emergentes, plumas que la literatura mexicana tiene que seguir a través de este nuevo mapa.

Paraíso Perdido, dice su coordinador editorial Antonio Marts, comenzó publicando poesía pero en un punto se decidió que debía que dejar de ser un proyecto de amigos que publicaba cada vez que se puede, a manera de hobbie, para convertirse en una editorial constituida legamente, pagando impuestos, “ni modo”, y convertirse en una empresa.

Decidido esto, explica Marts, el segundo paso fue apostar por la gente joven que estaba escribiendo cosas que prometían y así se comenzó a crear el catálogo, sobre todo con un viraje hacia la narrativa, porque no les interesaba competir con Mantis Ediciones, sello dedicado a la poesía, y porque también descubrieron que no existía una editorial que le estuviera apostando a la narrativa, y en lo particular al cuento, por lo que identificaron que ese podría ser el camino apostándole a los narradores nacidos en la década de los 70, 80 y 90 de México y ahora de Latinoamérica.

Sin embargo el trabajo que está haciendo Paraíso Perdido ha despertado el interés de autores de otra generación, quienes están volteando a ver el trabajo de la editorial y se han acercado para querer publicar bajo su sello, comenta el coordinador editorial, lo que ha sido bueno porque a veces, al ser una editorial en crecimiento no se animan a invitarlos por no sentirse listos, algo que ha ido cambiando y que está haciendo confluir a generaciones distintas que enriquecen el catálogo en el que destaca, además, la presencia de escritoras.

“Hemos integrado a muchas autoras en los últimos tiempos al catálogo. Lo hemos hecho de una manera natural. De hecho, al inicio del proyecto, en el consejo editorial había más mujeres que hombres, pero a lo que me refiero es que no es como un tendencia porque ahorita se hable tanto de las escritoras, se ha dado de manera natural y lo mejor es que conforme comencemos a publicar autoras, más se acercan a la editorial. Hay mujeres que están escribiendo, lo que pasa es que deben sentirse arropadas por la editorial, que sepan que hay un trato parejo, que no hay una preferencia por los autores masculinos, sino que tiene que ser muy equilibrado, es lo que estamos intentando. Que Paraíso Perdido sea un lugar seguro para los escritoras”.

El trabajo de la editorial está siendo de suma importancia porque están generando un mapa de narradores jóvenes en México, incluso, cuenta entre su catálogo a escritores premiados como el zacatecano Joel Flores, quien fuera merecedor del premio Juan Rulfo de Novela o la tapatía Ave Barrera, quien ganara el premio Lip La Brasserie 2018 por su novela “Restauración” editada justamente por Paraíso Perdido.

“Hacemos lo posible por tratar de crear ese mapa, es una invitación, porque que una sola editorial lo haga es imposible. Hay voces que por la geografía donde se encuentran o por diversas razones no nos enteramos de ellas, o a lo mejor se pierden pero pueden surgir por otro lado. Sí es un intento, sí buscamos a generar el mapa”, afirma Marts, quien además, recomienda seguir a las autoras como Ave Barrera, quien parece tener una carrera muy prometedora, a Cecilia Magaña, Olivia Teroba, Abril Posas, o a los narradores Gabriel Rodríguez Liceaga o Pedro Zavala, quien el año pasado ganara también el Premio de Novela Mauricio Achar.

Aunque su intención como editor, asegura Marts, es que la persona que tome un libro en sus manos sepa que le va a dejar algo, independientemente del nombre que esté en la portada del mismo.

Sin embargo, como toda editorial independiente, Paraíso Perdido se enfrenta al obstáculo de la distribución de su material literario, al respecto el coordinador editorial opina que “el problema de la distribución es porque en México no contamos con distribuidores que hayan crecido como las editoriales. Hay un movimiento muy interesante de edición alternativa que estamos intentando crear una esfera de bibliodiversidad, publicando a todos los autores que tienen algo que decir pero que no encajan en los fines comerciales de las grandes editoriales, sin embargo creo que no hay una distribuidora independiente o que apoye a los independientes de una manera total”.

“Y por otro lado –continúa-  la tenemos complicada porque a veces entrar a una cadenas de libros, si no estás en la ciudad de México si se puede volver una tortura.  Es parte de lo que tenemos que trabajar pero eso no nos detiene. Lo que hemos procurado es estrechar lazos con proyectos de librería independiente, que por ejemplo a diferencia de otros países que tienen legislación para esos proyectos, aquí en México están muy alejados de la mano de nadie. Creo que si faltaría encontrar mecanismos que apoyen estos esfuerzos porque muchas veces la librería de barrio o independiente se puede convertir en centro de una comunidad y ofrecer lecturas nuevas”.

Asimismo abogan también por el uso de las tecnologías, como el libro electrónico,  el audiolibro o la librería en línea, que al principio generaba dudas en los lectores por miedo al fraude, sin embargo, asegura Marts, esto se ha ido acabando. Paraíso Perdido presentó en la FIL sus novedades con un nuevo diseño, ya que buscan también no estancarse en la imagen e ir renovándola de acuerdo a las características de edición contemporáneas.

 

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