La esclavitud moderna, migración y poder popular

La esclavitud moderna, migración y poder popular

La ONU, a través de su Organización Internacional para las Migraciones y la Organización Internacional del Trabajo, estiman que 40 millones de personas son víctimas de esclavitud moderna: 25 millones de personas sometidas a trabajo forzoso y 15 millones de personas en matrimonios forzosos. Este fenómeno es correlativo a la migración forzosa. Cuando existen estas relaciones de fuerza, se diluye la libertad de las personas, el florecimiento o desarrollo humano. Abandonan la tierra que los vio nacer por motivos distintos a su libre voluntad, sino que lo hacen para sobrevivir. La migración forzada lleva a muchos habitantes del sur a sujetar su fuerza laboral a condiciones que nunca pensaron tener. En la antigüedad, se ‘cazaba’ a los esclavos, se les sometía y trasladaba encadenados a occidente o las colonias a trabajar en plantaciones o minas o se les llevaba a la guerra. Ahora, los trabajadores llegan solos empujados por el hambre o la inseguridad.

Las fuentes que anunciamos arriba calculan que en el mundo, 5.4 de cada 1.000 personas eran víctimas de esclavitud moderna. Y 4.4 por cada 1.000 niños eran víctimas de esa enfermedad social. Las mujeres y las niñas representaban el 71 por ciento de las víctimas de dicha esclavitud moderna. Esto es, este problema tiene un sesgo de género y de generación. Es la mayor injusticia porque se victimiza a los más inocentes sobre el planeta: los niños. En ese sentido los Objetivos del Desarrollo Sostenible de NU, exponen de forma tácita una de sus metas contra el trabajo forzoso, la trata y el trabajo infantil. Pero los objetivos impulsados por Naciones Unidas poco han logrado: los horizontes normativos son incapaces de avanzar si no cuentan con fuerzas políticas concretas que los asuman como propios. Cuando la justicia es un mero deber o deseo, nada ocurre. La justicia, para ser efectiva, debe ser una demanda de fuerzas o contrapoderes fácticos que, además, tengan presencia o incidencia los Estados.

Así las cosas, debemos preguntar, ¿qué fuerzas sociales se cristalizan en el Estado para proteger a los trabajadores de las dinámicas forzosas que mencionamos arriba? Una de las formas de evitar la esclavitud moderna es disminuyendo las causas de la migración forzosa: creando igualdad de oportunidades en los jóvenes, atendiendo de manera específica las condiciones sociales de la economía informal y asegurando presupuestos a derechos de los niños, como alimentación, educación y salud a la infancia; lo cual se traduce en guarderías, educación básica universal con escuelas de tiempo completo con derecho a nutrición. El fortalecimiento de la sociedad civil y las diversas formas del Estado de Bienestar, son las condiciones básicas para que lo anterior ocurra. En otras palabras, la emergencia de los gobiernos populares es uno de los mecanismos para disminuir o erradicar la esclavitud moderna.

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