El arte aporta un proceso de expresión para sanar

El arte aporta un proceso de expresión para sanar
Laura Elena Fernández, arte-terapeuta argentina ■ foto: alejandro ortega neri

■ Es un lenguaje sumamente libre para poder canalizar la emoción venciendo barreras

 

Una infección dental puso al borde de la muerte a María Rossetti, una mujer de 53 años oriunda de Gales del Sur quien luego del absceso en su diente se le tuvo que inducir un coma para que pudiera respirar ya que se había hinchado y no podía respirar. Cuatro días más tarde vino el milagro, una de sus hijas en el cuarto de hospital puso música y cuando apareció en el sonido, “Starman”, el éxito de David Bowie de 1972, María comenzó a llorar y a mover los brazos como si estuviera en un concierto del Duque Blanco. El hecho ocurrió en 2017 en un hospital galés y dejó en claro uno más de los poderes de la música y del arte en general, la curación.

En días recientes un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha demostrado que los beneficios para la salud tanto mental como física derivados de varias actividades culturales como el teatro, la música, el canto, la pintura o la lectura, son irrefutables; pues a los niños cuyos padres les leen antes de dormir han demostrado mejor concentración en la escuela, así como el teatro ha apoyado la toma de decisiones de los jóvenes de las zonas marginadas y ha reducido la exposición a la violencia, mientras que la música apoya por su parte la cognición en personas con demencia y el canto mejora la atención, la memoria episódica y la función ejecutiva, según el informe.

En el documento, la OMS señala además que las actividades artísticas pueden también utilizarse para complementar o mejorar los protocolos de tratamientos; en este sentido, escuchar música o hacer arte reduce los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer, incluyendo la somnolencia, la falta de apetito y el aliento, y las náuseas, además de reducir la ansiedad, el dolor y la presión arterial en situaciones de urgencia. El arte, concluye el informe, puede ser más rentable que los tratamientos biomédicos más comunes. (Información de contexto)

Laura Elena Fernández, arte-terapeuta argentina, quien está de paso por Zacatecas donde impartirá un taller intensivo, explica que el arte aporta a un proceso de expresión del espíritu de la persona que está transitando por algún proceso complejo y en ese proceso de expresión hay una sanación. El arte, asegura, es un lenguaje sumamente libre para poder canalizar la emoción venciendo barreras.

Todo tipo de contacto con la expresión sensibiliza, al espectador mediante diferentes lenguajes artísticos, pues se conecta propuesta, y a la vez el creador está canalizando sus emociones y también expresando, asegura Fernández, quien explica que la guía de un arte-terapeuta da un marco para que las personas se vayan introduciendo en los lugares claves de la identidad. El arte- terapia, detalla, se basa en una psicología dinámica pero se alimenta también de otros paradigmas de la misma disciplina, en las que es muy importante el circulo de palabras.

“Hay casos de personas que tiene una quemadura severa y además de tener una secuela física principalmente tienen una cuestión emocional traumática. El área del trauma tiene un tipo de comportamiento en la psiquis que genera un bloqueo en los campos neuronales que no permiten acceder a sus recuerdos. La persona empieza a dibujar de repente nubes oscura al rededor suyo, energéticas, que no sabe nombrar pero sabe que es algo que le pesa, que le perturba, no lo deja de pensar, no deja focalizar, está cercado en el tiempo como ansiedad de crónica, y a partir de esta parábola, lo que se comparte a través del arte, es que va volcando lo que no tiene posibilidad de expresarlo claramente y empieza a destrabarse. Es un proceso en el cual empieza a permitírselo a guardar y a significar eso que es confuso”.

Fernández da a conocer que ella trabaja con el arte catarsis, una creación de las personas en la que empiezan soltando todo y “hasta las broncas” y las energías, que mediante el material necesario se convierte en una creación artística que tiene como resultado uno de las teorías de la Gestalt que dice que todo se junta y se resignifica. Así pues, esos collages, ese “pastiche” se convierte en un relato, en una narrativa que propiciará que los lenguajes estéticos se amplíen y por lo tanto la sanación.

El taller que impartirá la especialista el próximo sábado 23 de noviembre, parte de un proceso paso a paso en el que primero se busca ablandar las capas, los filtros e irse conectando. Luego, mediante música, generar un espacio propio en el que la personas desde sus palabras irán ahondando en su propia sensibilidad que luego manifestarán mediante sus expresiones con el material que tengan a su disposición, para finalmente pasar al “círculo de palabras”, es decir, después la catarsis estética se necesita la significación, la verbalización para que otro escuche.

“Principalmente eso hace, entendernos como seres emocionales y en conexión con un área inconsciente, en la que el arte es todo lo que no se puede nombrar con palabras racionales o analizar o significar. El arte ayuda, nos lleva a un lugar de la emocionailidad”. El taller, que será intensivo, tendrá verificativo el sábado 23 de noviembre a partir de las 17: 30 horas en el espacio del colectivo “Amigos imaginarios” en la calle Venustiano Carranza 715, en el centro de Zacatecas, con un costo de 200 pesos por persona. Y para quienes quieran inscribirse el teléfono a disposición es: 492 200 30 62.

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