Personas desaparecidas y autoridades también: el pueblo abandonado

Personas desaparecidas y autoridades también: el pueblo abandonado

¿Hay algo peor que la desaparición de un hijo? Cuando ocurre un homicidio y se encuentra el cuerpo, los padres tienen dolor, pero no angustia. Saben que su hijo ya no está, e inician los ritos propios del duelo. Cuando el hijo está desaparecido se vive en la nada, en la angustia y no se elabora ningún duelo porque se espera algo en el futuro. Es decir, la situación de la desaparición es peor que el propio homicidio. Al principio hay esperanza y luego va diluyéndose en ácido. No se sabe qué ocurre a la persona desaparecida: no hay cuerpo, ni pistas, ni atención del Estado, ni nada. Sólo hay infierno que ahoga la respiración. Además, no únicamente se experimenta la angustia, sino la máxima ansiedad. ¿Qué es una persona que vive en medio de la ciénaga de la angustia y el ardor hirviente de la ansiedad? Pues no vive. ¿Y qué hace el Estado?

El órgano político de la sociedad para garantizar la seguridad está pasmado. En un estudio de campo de un grupo de investigadores en Zacatecas, se entrevistó a grupos de víctimas de desaparición (en este caso, familiares de los desaparecidos) y encontraron que ninguno de ellos (se leyó bien: ninguno) había sido atendido en su calidad de víctima por algún órgano del Estado. Si la búsqueda de las personas desaparecidas ha sido un estruendoso fracaso, la atención de las víctimas que están a la mano y buscan a sus familiares, son olímpicamente ignoradas. En otras palabras: a los que no están no los encuentran y a los que están los ignoran. ¿Cómo se puede calificar a gobiernos con esta conducta? Estimado lector, califique Usted a un gobierno de este tipo y luego pase a ponerle el adjetivo al gobierno de Zacatecas, porque eso justo es lo que hace.

Igual pasó con la Alerta de Género: no-pasó-nada. Nada es Nada. La Secretaria de Educación, con la que pensábamos era persona ilustrada, no avanzó el plan de cursos sobre violencia de género, y los diseñadores de dichos cursos se fueron de tanto esperar. Un fracaso total la mencionada alerta. En el caso de las personas desaparecidas la situación es mucho peor, porque además de un gobierno inútil no hay organizaciones de la sociedad civil que se dediquen a la búsqueda o al cuidado de víctimas. Lo que hay es un colectivo con voluntad y poca cobertura. La dimensión del problema es de una montaña y las acciones insignificantes como una borona. Las instituciones educativas que pudieran apoyar están igualmente rebasadas porque no tienen ni la convocatoria o el apoyo de los gobiernos. ¿Qué pasaría si les dieran a las organizaciones o instituciones que pudieran apoyar a víctimas, los recursos que se gastan en la feria o las fiestas populares que organiza el DIF (que debe atender a las familias)? Otra cosa sería. Gobierno incapaz y superfluo en el tema de desapariciones y sociedad civil fragmentada, confirman el aviso a la entrada del infierno que puso Dante: “olvídese de toda esperanza”.

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ