‘Batalla de Zacatecas’. La pluma de Poe no hubiera podido describir ese cuadro horrendo

‘Batalla de Zacatecas’. La pluma de Poe no hubiera podido describir ese cuadro horrendo

La Gualdra 396 / Libros / Op.Cit.

 

Los nuevos tiempos han traído a los lectores de ficción histórica un acusado obsequio. Lo confirmarán ustedes (amigos de La Gualdra) a vuelta de exigua inversión. Se trata de La batalla de Zacatecas, de Alberto Calzadíaz Barrera, en realidad una pequeña muestra de lo profusamente escrito por el chihuahuense, y lamentablemente fuera de circulación editorial.

Aun sin “información bibliográfica”, Calzadíaz Barrera es un autor que Fernando Tola de Habich incluye en Bibliografía literaria de la Revolución Mexicana (2013) en cuatro entradas de un total de mil 57, y enlistado en el apartado correspondiente a “autores de libros de ficción” y de la que, en general, se advierte:

“La separación entre ficción y memorias, y la inclusión de ambas como literarias, carece de duda, al menos para clasificarlas en términos generales como ficción. Sobre la inclusión de las memorias como literatura, existe desde hace años el postulado de que cualquier texto redactado en primera persona es de por sí literatura, ficción, e incluso se propone su inclusión entre las novelas”.

“La base para esta generalización —prosigue Tola de Habich— parte de la intención de excluirlas del estricto campo de la historia y del documento histórico, debido a que quien escribe no es la misma persona sobre la que escribe, que es imposible ver en el personaje narrado el retrato auténtico del narrador y del personaje principal, y, por lo tanto, el resultado más que historia es creación literaria, reelaboración no objetiva de lo vivido por quien escribe sobre sí mismo o sobre lo que presenció”.

De acuerdo al mismo Tola de Habich, los “libros revolucionarios” del chihuahuense son Villa contra todo y… En pos de la venganza de Columbus (1960), Hechos reales de la Revolución Mexicana. Dos tomos (1961), El General Martín López, hijo militar de Pancho Villa (1968) y Por qué Villa atacó Columbus (1968).

Obras que en Bibliografía literaria…, un valiosísimo “libro de libros”, se definen así:

“Amenos, llenos de anécdotas y detalles pintorescos de la pequeña historia, los libros de Calzadíaz reúnen información directa de revolucionarios, de documentos y de testigos. No participó en hechos armados y sólo conoció de vista a revolucionarios”, lo que constata la nota editorial de La batalla de Zacatecas.

Aun sin especificar la proveniencia exacta del texto, La batalla de Zacatecas es una narración objetiva y pulcra del suceso histórico otras veces narrado en el canon del gran acontecimiento. Acompañan la obra imágenes pertenecientes a la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

La batalla de Zacatecas es si se quiere una narración sucinta, sí, pero obligado apartado para conformar la crónica entera del movimiento revolucionario.

En La batalla de Zacatecas leemos:

  1. El día 15 de junio sale de Torreón la cabeza de la División del Norte, la brigada Cuauhtémoc, del valiente Trinidad Rodríguez. Llegan a estación Calera y los trenes se detienen entre Calera y Pimienta, el 17 de junio.
  2. Las fuerza de la División del Norte fueron avanzando y combatiendo con las avanzadas de los federales y poco a poco se iban acercando a las posiciones del enemigo, al cual tuvo que combatir constantemente, pues éste no se resignaba a dejarse sitiar y de continuo trataba de romper el cerco que se le estaba poniendo.
  3. Al iniciarse el asalto sobre los federales nos tocó entrar y combatir a los defensores del cerro frente a Guadalupe (ellos estaban fortificados en una serie de trincheras que les permitía cambiarse de una a otra sin peligro). El combate fue brutal. Poco a poco fuimos escalando por la falda del cerro y sólo gracias al certero fuego de nuestra artillería, nos movíamos adelantando.
  4. La cantidad de muertos y heridos de ambas partes nos demuestra que si los constitucionalistas estábamos decididos a morir o vencer, igualmente lo estaba el enemigo. ¡Había que ver cómo hallábamos las fortificaciones cuando llegábamos después de desalojar a los federales! ¡Increíble! ¡Sangre por todas partes! Muertos con el fusil en la mano.
  5. Serían las 5:30 de la tarde cuando El Grillo cayó totalmente en poder de las fuerzas de las brigadas de Villa, Cuauhtémoc, Robles, con Raúl Madero, Rosalío Hernández y contingentes de la Madero y Refugio Servín. Los federales comienzan a evacuar la plaza, para cuyo fin el valiente coronel Ildefonso Azcona en vano se sacrifica tratando de despejar el camino a Guadalupe, que lo defienden las fuerzas del general Natera, Martín Triana y los Arrieta.
  6. El día 24 de junio fue para nosotros imborrable fecha. A temprana hora abandonamos nuestro pobre hogar, impulsados por la curiosidad de observar los resultados de la batalla.
  7. Por donde quiera había caballos muertos, uniformes arrojados aquí y allá, que los soldados sitiados arrojaban desesperadamente para poder escapar de una muerte segura. La pluma de Edgard Allan Poe no hubiera podido describir ese cuadro horrendo que crispaba los nervios y nublaba la vista.
  8. Con la batalla de Zacatecas, la estela de Villa ha llegado a su cénit.

La batalla de Zacatecas, inscrita en la colección Vientos del Pueblo, una narrativa rescatada por el FCE y a disposición de nuevos lectores.

 

 

Una de las más sangrientas

La toma de Zacatecas del 23 de junio de 1914 por fuerzas de la División del Norte fue el golpe decisivo con el que se derrumbó el régimen del usurpador Victoriano Huerta. En el bando huertista el general Medina Barrón comandaba lo mejor que quedaba del ejército federal, reforzado por el siempre valiente y aguerrido jefe colorado Benjamín Argumedo. Por los revolucionarios, la formidable División del Norte con todos sus comandantes de brigada encabezados por el centauro en persona y con la mortífera artillería del general Felipe Ángeles. La batalla fue terrible, una de las más sangrientas de la Revolución.

 

 

 

El autor

Nació en Namiquipa, Chihuahua, en 1902. Como todo niño chihuahuense de su época, vivió muy de cerca la violencia de la Revolución. La imponente figura de Francisco Villa, que en una ocasión le propuso unirse a sus tropas, pobló sus principales recuerdos de infancia. Dedicó gran parte de su vida a pilotar un avión por la sierra; ello le permitió conocer y entrevistar a muchos veteranos sobrevivientes de la gran División del Norte. Ese cúmulo de información enriqueció notablemente su gran obra de historia narrativa Hechos reales de la Revolución Mexicana.

 

 

Alberto Calzadíaz Barrera, La batalla de Zacatecas, FCE, México, 2019, 48 pp.

* @mauflos

 

 

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