Pasando fronteras

Pasando fronteras

(SEGUNDO LUGAR DEL 5 CONCURSO DE CUENTO CORTO DE LJZ)

Hace mucho tiempo, en un estado de México, estaba una señora llamada Bernardina, pero le decían Nina. Un día, ella decidió emigrar a Estados Unidos. Ella viajó hasta Ciudad Juárez, a donde llegó acompañada de su primo Javier.

Caminaron y caminaron por muchos pueblos pequeños que llegaron a una casa horrible y antigua; en ella se encontraron a una persona que les indicaría el camino para llegar, al cual le decían Coyote. Salieron de ahí y empezaron a caminar nuevamente, hasta que llegaron a una vivienda donde sólo había vagos. Después caminaron junto con otras 15 personas; llegaron a un gran muro en el que había unos faroles grandes y demasiados policías.

Cuando había oscurecido, para que los policías no los detuvieran, ellos escarbaron y se enterraron. Mientras estaban ahí, un bebé lloraba, no guardaba silencio y su madre, por estrés a que los atraparan, quiso asesinarlo, pero Javier lo evitó tranquilizando al bebé. Luego continuaron escarbando hasta que llegaron al otro lado del muro.

Empezaron a ir de rodillas para que no los atraparan. Se les abría el pantalón, se raspaban y sangraban mucho de sus rodillas. Una señora muy viejita les dijo que se quedaría ahí porque no podía más, pero Javier la tomó y la subió en sus hombros; se turnaba con un señor, pues era muy pesada y no la podían cargar tanto tiempo.

Luego llegaron a un lugar donde supuestamente alguien los recogería, pero nunca llegó esa persona, por lo que se quedaron en el frío por muchas horas, todos juntos abrazados para entrar en calor. Decidieron caminar para llegar a un hotel. El señor del hotel no los dejó pasar y dijo que si no se marchaban llamaría a las autoridades, por lo que prosiguieron su camino. Después de caminar muchas horas más, subieron en el camarote de un tráiler, donde los taparon con mantas y los llevaron hasta una ciudad donde se encontraron con una amiga de Javier, la cual les dio asilo por 15 días, ya que estaban muy heridos por las espinas, las ampollas por caminar y raspones de cuando se tiraban al piso. Después de eso, ellos pudieron caminar e ir a buscar una nueva vida.

 

 

Autora: Janna Karelia Vacio Garay

Edad: 10 años

Escuela Primaria Adolfo López Mateos

Zacatecas, Zacatecas

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