Gerardina Berrones inició a los 19 años el negocio de fabricación de relojes Watchol

Gerardina Berrones inició a los 19 años el  negocio de fabricación de relojes Watchol
Gerardina ahora puede difundir la cultura huichol a nivel nacional e internacional, pues sus relojes ya se venden en países de Latinoamérica, entre ellos Panamá y Ecuador ■ fotos: MIGUEL áNGEL NúÑEZ

■ Sus productos promocionan al arte huichol; comenzó como un proyecto escolar, dice

■ Comenta orgullosa que no pidió apoyo económico a sus padres para comenzar la empresa

La magia que crean las manos de los artesanos wixárikas en muchas ocasiones no es valorada por los habitantes de la ciudad, en comparación con turistas y visitantes que se admiran de la belleza de la artesanía huichol, por lo que es importante valorar la riqueza de esta cultura, opina Gerardina Berrones Miranda, quien a sus 19 años es propietaria de la empresa Watchol, que fabrica relojes elaborados con este arte.

Cuenta que esta idea surgió en un proyecto estudiantil. En un principio se pensaba vender un producto atractivo, con la finalidad de donar lo recabado a alguna asociación o para ayudar a algún sector de la sociedad.

Lo que se le ocurrió fue hacer un proyecto que tuviera un doble impacto. Analizando las tendencias actuales, además de tomar en cuenta la campaña de Consume mexicano, consume local, pensó en vender algo que tuviera una identidad.

Después de revisar los productos locales, se decidió por la artesanía wixárika. Aunque pensó en agregar algo nuevo o que al menos no se hubiera visto en la artesanía huichol. Por lo que decidió combinar un reloj con las pulseras de chaquira.

Dice orgullosa que su proyecto y su idea fueron aprobados y se integró un grupo de cinco personas para revisarlo, aportar ideas y considerar las opciones que tenían para comercializarlo.

Incluso, una semana antes de presentarlo ante su mentor, entre ella y sus compañeros, comenzaron a promocionar los relojes a través de las redes sociales, teniendo una buena aceptación entre amigos y familiares y les llegaban pedidos.

La joven emprendedora reconoce que en un principio no sabía de qué manera se trabajaba la artesanía huichol, por lo que comenzó a involucrarse en esta cultura, a leer, a platicar con los mismos wixárikas de la ciudad.

Deseaba conocer más sobre su cosmogonía y sobre los símbolos que manejan en su arte. Uno de sus primeros acercamientos fue con un artesano que trabajaba en el Centro Histórico.

Sin embargo, el grupo con el que había iniciado este proyecto se desintegró. Pero consideraba que de este proyecto no solamente se podía obtener alguna ganancia, sino que podía ayudar a los wixárrikas que trabajan en la entidad.

No desistió, y pensó en establecer su propia marca. Lo primero que hizo fue vender un celular que había comprado. Empezó con sus propios recursos, y comenta orgullosa que no pidió apoyo económico a sus padres.

Luego empezó a revisar los precios de relojes en el mercado, así como de la chaquira. Destaca que en Zacatecas hay muchos wixárikas trabajando, al igual que estados como Durango, Jalisco y Nayarit.

“En ocasiones ni siquiera volteamos a verlos en las calles o compras artesanía sin saber el proceso y el trabajo que lleva, pero como zacatecanos y mexicanos podemos cambiar eso, y valorar su arte y su cultura”, dice Gerardina.

Con un grupo de artesanos, comenzó a trabajar y a exponerles sus ideas. Esto fue un ejercicio en el que ellos le expusieron sus inquietudes. Gerardina propone algunos diseños, aunque la mayoría es creación de los wixárikas.

Por ello, insiste en que el trabajo de los artesanos debe valorarse, pues tan solo para elaborar una correa para un reloj el artesano dedica entre 4 y 5 horas. Cada uno se entrega empaquetado y tiene un costo de 350 pesos.

Gracias a que creyó en su producto, ahora puede difundir la cultura huichol a nivel nacional e internacional, pues sus relojes ya se venden en países de Latinoamérica, entre ellos Panamá y Ecuador.

Asimismo, se exportan al vecino país del norte. En Estados Unidos se puede encontrar su trabajo en Las Vegas y Houston. Además de exportar relojes a Suiza y a Canadá. A nivel nacional se ha llegado a Puebla, Jalisco, Ciudad Juárez, Veracruz y Chiapas.

Planea a futuro contar con una plataforma en la que los clientes personalicen sus propios relojes. Además de seguir exportando el producto a otro países e involucrar a más artesanos que llegan al estado.

Con Gerardina trabaja Juventino Valdez, originario de Santa Catarina, de la sierra norte de Jalisco. Dice estar contento participando en este proyecto.

Opina que Watchol es una buena opción para que se valore el trabajo de los wixárikas, pues no es sencillo elaborar piezas que requieren paciencia y dedicación ya que muchos artesanos no tienen un establecimiento fijo.

Sus piezas en ocasiones las malbaratan  y algunos compradores las revenden aumentando hasta el triple su precio. La mayoría de veces se tienen que vender a bajo costo, para ganar dinero y comprar alimentos.

Juventino dice que tuvo que venir a radicar a la ciudad porque tiene un hijo con una discapacidad física y en la sierra era imposible su movilidad, ya que requiere silla de ruedas. “Nos gustaría que hubiera personas que nos ayude a dar a conocer nuestro trabajo y nuestra cultura”, dice Juventino.

Los productos Watchol se pueden encontrar en la página de Instagram Watchol.mx y en Facebook en la página watcholmx. Ahí se pueden realizar pedidos, y los relojes se entregan de manera personal.

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