Propios (con mayúscula), comunes (con minúscula)

Propios (con mayúscula), comunes (con minúscula)

La Gualdra 286 / El Picaporte

¿Por qué a veces, en medio de una oración, se escribe “Estado” (con mayúscula inicial) y otras se escribe “estado” (con minúscula)? ¿Es válido decir que mi vecina Celestina anda de celestina? ¿Por qué en ocasiones se escribe “el Gobernador” y en otras “el gobernador”? Claro: la respuesta está en si el sustantivo que escribo es propio o común.

Si escribo que mi sobrino es “un gandhi de la secundaria”, puede permitírseme que ponga el sustantivo con minúscula porque estoy haciéndolo común. No hablo de Gandhi propiamente, sino que tomo el nombre propio para hacerlo genérico.

Como dicta la Gramática, el nombre o sustantivo propio distingue o identifica a uno del resto de su especie. Hablamos de El Estado, así, con doble mayúscula, para referirnos a la específica entidad de poder en un territorio. Estado con “e” mayúscula es el sustantivo propio: muy distinto al sustantivo común “estado” que o sirve para designar a una entidad federativa (el estado de Michoacán, el estado de Tlaxcala, el estado de Wyoming o el de Illinois) o para designar una situación (viene en estado catatónico, su estado es muy lamentable).

A estas alturas debemos ser capaces de diferenciar a Don Juan de cualquier donjuan, con minúsculas y pegado. La María es la muchacha que siempre quiso andar conmigo y me regalaba naranjas de ésas que venden por las calles las marías. Un nombre propio puede derivar en común, pues, debido a las características con las que se le ha asociado a aquél.

Respecto al gobernador, si me refiero específicamente a uno puedo poner a ese sustantivo la mayúscula inicial. Estoy hablando de Alejandro Tello, gobernador de Zacatecas, y aquí lo escribo con minúscula porque “gobernador” es el nombre común de un cargo u oficio. Pero si ya me he referido a él y en adelante insisto en nombrarlo como “el Gobernador” (también aplica para “el Ministro”, “el Rey”, “el Secretario”, entre otros), en esos casos puedo emplear mayúscula inicial.

El caso de dios es, también, exacto: “Yo no creo en cualquier dios” lleva un sustantivo común. “Pido a Dios que me ayude” implica un nombre propio. La peculiaridad es que la religión católica, por ejemplo, tiene como nombre propio de su dios al sustantivo común o genérico.

Por todo esto, pues, bien puedo escribir sobre “el secretario del señor Secretario de Economía”. Sustantivos comunes con minúsculas iniciales; propios con iniciales mayúsculas.

 

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